Son la banda de punk rock más mainstream del planeta, y construyeron una carrera sólida que ya supera las tres décadas sobre los escenarios. El caso de Green Day es único: con actitud punk y redondez pop, a base de guitarrazos certeros y golazos comerciales, el trío que forman Billie Joe Armstrong, Tré Cool y Mike Dirnt logró renovarse y permanecer dentro de un género que algunos consideran limitado. Ahora acaba de salir a la venta “Father Of All Motherfuckers”, su primer disco de estudio en cuatro años, un trabajo rupturista y potente que confirma que pueden ampliar su horizonte y navegar hacia el rock más clásico.
Green Day se consagró en 1994 con su álbum “Dookie”, que vendió más de 10 millones de copias y es considerado el responsable de popularizar y revivir el interés por el punk rock. Una década y varios discos y giras después, la banda consiguió otro hito con la ópera rock “American Idiot”, que vendió más de 7 millones de copias solamente en Estados Unidos y los llevó a ganar el Grammy al mejor álbum de rock. Se calcula que el trío surgido en California ha vendido alrededor de 100 millones de discos en todo el mundo. En 2011, la revista Kerrang! los nombró como el segundo grupo más influyente surgido en los últimos 30 años, sólo por detrás de Metallica.
Con semejantes pergaminos, Green Day está de regreso con un álbum cargado de rock de raíz, sonido sucio y una producción llena de arreglos que nos transportan al rock primigenio de los años 50 y 60. “Father Of All Motherfuckers” es, por lejos, el disco más “clásico” de la banda, en el que abogan por el sonido añejo de un tipo de rock & roll que hasta la fecha no había aparecido en el ADN del trío. Por momentos, el trabajo de Butch Walker como productor lleva a buscar tanto la crudeza de las míticas producciones de Phil Spector, como la inmediatez y energía del soul más clásico.
“Queríamos pasar por el filtro de Green Day elementos como el soul, el glam rock y el sonido de la Motown”, dijo el cantante Billie Joe Armstrong al diario español El Mundo. “Teníamos claro que lo siguiente sería algo muy distinto, nada nostálgico. Este es un deseo muy fácil de pronunciar pero no tanto de realizar”, aseguró.
Según el líder de la banda, “lo vimos todo muy claro cuando dimos forma al primer single, «Father of All Motherfuckers». Habíamos dado con otra parcela de nuestro propio sonido y en ese camino decidimos continuar: una energía frenética para montar un buen quilombo en el escenario. Siempre hemos amado el garage y el rock, hemos tratado de recuperar los titubeos que habíamos tenido en estos estilos para trasladarlos a Green Day con la mayor frescura posible”, relató.
Una foto del futuro
En ese sentido, el bajista Mike Dirnt apuntó: “En realidad es la misma energía que en los discos anteriores pero, aunque no quiero decir la palabra «experimental», al menos creo que arroja un sonido nuevo. Esa energía tan especial la hemos vivido en todo el proceso, como si de pronto pudiéramos vislumbrar a qué va a parecerse Green Day en el futuro”.
Sin embargo, el presente se desarrolla tan rápido que ese futuro está a la vuelta de la esquina. Y Billie Joe también lo analizó desde el lugar del público. “En cualquier época los jóvenes buscan el espíritu de algo honesto o con lo que puedan divertirse. O las dos cosas. En Green Day siempre los tenemos presentes, tal vez porque no hemos madurado todavía”, dijo entre risas. “Hoy un chico no se identifica con una escena o un estilo. Hoy nadie dice: «Hey, voy a ser punkrocker». Es más bien: «Me gusta esta canción y ésta no». Pueden escuchar temas de Nirvana y de Kendrick Lamar, de los Jonas Brothers y de Green Day. No tienen una identidad musical definida, pero saben oler lo que les gusta. Y sí, parece que no hay tantas bandas haciendo rock como en el pasado, pero a nosotros nos ha venido funcionando el rock para llegar a miles de personas a las que les sacamos décadas”, afirmó.
Uno de los secretos del éxito de Green Day es haber mantenido la frescura de las primeras veces. “Desde el principio lo hemos hecho así, componer como si tuviéramos 16 años y la próxima fuera nuestra primera canción”, comentó el cantante. “La adolescencia es una época mágica para ser creativo, es el comienzo de todo: de salir por ahí, de fumar marihuana, de beber, de componer un tema. Y ahí seguimos, aunque ahora hagamos una canción a lo Motown. Compensa mantener la frescura cambiando de registro, lo disfrutamos mucho”, aseguró.