Raly Barrionuevo afirma el rumbo con el paso firme de siempre. El cantautor santiagueño viene de lanzar a comienzos de junio su nuevo disco, “El camino de Solgo”, un compendio de quince canciones guiadas plenamente por la convicción de seguir construyendo coherencia entre la vida y el escenario. En lo que es todavía el comienzo de una extensa gira nacional, lo presenta en Rosario este sábado 8 de agosto, a las 21, en La Segunda Seguros Arena (Av. Córdoba 3475).
Hay discos que se graban y discos que se cultivan. El nuevo trabajo de Barrionuevo pertenece sin dudas a este último grupo. “Quizás si tengo que hablar de un punto de partida es cuando uno comienza a escribir las canciones, pero eso no es algo programado para un disco. No lo vivo de esa manera. Voy viviendo el día a día y por ahí cae alguna canción, alguna inspiración a raíz de algo que he vivido. Es difícil porque no hay una razón clara por la cual uno escribe una canción. Es simplemente lo que me gusta hacer. Es muy loco porque a la vez no me es sencillo escribir una canción. Si me lo preguntan, no tengo idea de cómo se hace. Hay algo mágico que es el momento de la inspiración, en el que algo se apodera de uno”, cuenta Raly en diálogo con La Capital.
El cantautor le dio forma a este álbum de una forma “sin precedentes” en su carrera: solo en su casa, con la ayuda de algunos amigos, como decían los Beatles. Entre esos aliados, Barrionuevo destaca al salteño Juan José Vasconcellos, más conocido como “el colo”.
Un cuento como guía
En medio de ese proceso, y en uno de esos gestos de tender la mano hacia los amigos, apareció la historia de Solgo, “casi accidentalmente” en un cuento homónimo de la escritora cordobesa María Teresa Andruetto.
“Para la canción ‘Esta lluvia’, yo necesitaba un poema y justamente quería hacer algo Tere. Le pregunté si tenía algún texto corto para incluir como un detalle en medio de la canción. Y me mandó ‘Solgo’. Era muy largo, no me entraba en la canción, pero me parecía un crimen cortar incluso una palabra, porque cada palabra tenía un valor muy importante en la idea del cuento. Entonces, lo que ha sucedido es que la canción ha terminado musicalizando el cuento completo, con la voz de Tere”, comparte Raly.
Barrionuevo y Andruetto son vecinos en la localidad de Unquillo. Se cruzan en el almacén, en las movidas artísticas del pueblo, en la casa de uno y la otra. También tienen en común que hace años ambos hacen columnas (de música y literatura, respectivamente) en el programa radial “Nada del otro mundo”, en la FM cordobesa Nuestra Radio.
El cuento de María Teresa narra la historia de Solgo: un pintor coreano que siglos atrás retrataba la realidad con tanta verdad y desinterés que la naturaleza misma se reconocía en su propia obra.
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“Fue un momento clave encontrar a Solgo y su historia, la vida de este pintor que pareciera ser como el artista verdadero. El que tiene su arte como su gran tesoro, y no como algo que le permita acceder a ciertos lujos y a ciertos privilegios. Solgo elige su arte y lo cuida”, subraya Raly. “Ese cuento, ese texto ha comenzado a abrazar a las demás canciones como parte de un todo. Si hay algún ejemplo a seguir o algún norte a seguir para mí, es justamente el de Solgo. He comenzado a encontrar que todas las canciones tenían que ver de una forma u otra con lo que con lo que propone el cuento, entonces ha ido tomando una forma ahí maravillosa para mí”, suma.
Es así que en este disco, Raly propone un regreso, o más bien una insistencia, a esa forma de habitar el arte: canciones que no nacieron bajo las urgencias, sino porque pedían su propio tiempo para brotar. Un compromiso inquebrantable con la vocación pura de cantar, para que las canciones florezcan en la comunidad.
Con la misma organicidad casi instintiva con la que apareció el cuento Andruetto con su cuento guía y Vasconcellos con “una mano muy grande” en el armado del álbum, también se sumó Silvio Rodríguez en “Hasta el fin”, la única canción con invitado.
“He compartido cenas, he compartido momentos con Silvio, pero nunca se me hubiera ocurrido molestarlo para invitarlo a un disco. De hecho, no es una invitación forzada ni mucho menos porque la que estaba pidiendo la presencia de Silvio era la canción. Cada vez que la escuchaba, me sonaba la voz de Silvio. Así que decidí dar el paso y llamarlo, y él se puso a disposición. Todo eso ha ido surgiendo de manera super natural, al estilo de Solgo”, recuerda Raly.
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Volver a tocar con banda
Quizás porque el cantautor eligió la soledad para el momento de la grabación, para la presentación en vivo se dispuso a volver al formato banda después de casi cuatro años presentándose solo.
“Para mí es como abrir nuevamente el espacio ese del escenario, que yo venía disfrutando un montón en soledad. Está bueno poder hacerlo porque si no uno se malacostumbra. Es como la soltería. Cuando uno puede estar bien con uno, ¿quién entra después ahí? Hay una paz, una tranquilidad que se convierten en territorios ganados que uno tiene y es difícil abrir esos espacios. Pero la verdad está bueno que este disco invite nuevamente a la grupalidad. El último concierto que hicimos en Santiago fue maravilloso y creo que el de Rosario va a ser hermoso también, mejor todavía”, explica el músico.
“Me estoy tomando este momento como un aprendizaje, porque me siento nuevo en esto al volver a tocar en grupo. Y está buenísimo. Lo de tocar solo seguro lo voy a volver a hacer, pero ahora quiero disfrutar de este momento. Llevar las canciones al escenario también es un tema. Porque una cosa es estar en la intimidad de mi casa grabando y dándole forma a todo, y otra muy distinta es abrir la puerta y sacarlo para mostrarlo al público. Me ha dado unos nervios muy adolescentes. Pero la verdad estoy orgulloso de estas canciones y las muestro desde ese lugar”, suma Raly.
Además, adelanta que en esta gira enfocada en “El camino de Solgo”, toca el disco entero antes de revisitar algunos clásicos. “Después que pase todo esto de las presentaciones, algunas de las canciones nuevas van a quedar para el vivo y otras no. Pero el último concierto en Santiago ha durado 3 horas y yo no me he dado cuenta la verdad”, anticipa, preparando al público para una larga noche de disfrute.
Después de más de treinta años con la música, Raly confía en que, siguiendo el camino de Solgo, el que el arte indica, siempre queda lugar para la novedad: “Me sorprende todavía esto de andar tocando y escribiendo. Donde yo vuelvo a ser niño es cuando escribo canciones. Lo de tocar en vivo tiene que haber más con el trabajo, un trabajo independiente, pero un trabajo al fin. Ahí también busco dar lo mejor de mí, y juego un montón en el escenario, pero desde el lugar de un tipo adulto. Cuando escribo canciones soy un niñito, y eso es lo que me sigue sorprendiendo”, cierra.