"El valor poético de estas canciones es muy alto", dice Jairo, como una manera
de explicar por qué vuelve a presentar en la ciudad "Los enamorados". El músico cordobés, que
tocará mañana junto a su banda, a las 21.30, en el Auditorio Fundación (Mitre 754), afirma que su
trabajo con Daniel Salzano, con quien lleva más de dos décadas de dupla autoral, sigue siendo el
gran atractivo de sus conciertos.
—¿Qué tiene el show "Los enamorados" que sigue de gira y ahora vuelve a
Rosario?
—Es un buen show, principalmente eso, es un espectáculo en el que la gente
se enganchó con las canciones, rara vez tuve oportunidad de presentar tantas canciones nuevas en un
show. Aquí mostré canciones que la gente escuchó por primera vez y las escucha atentamente.
—¿Los temas clásicos de tu repertorio siguen siendo los caballitos de
batalla, o ya no?
—Sólo algunos, trato de formar un popurrí. "El valle y el volcán", por
ejemplo, la incluyo junto con otros pedacitos de canciones. Pero trato de hacer lo máximo posible
del material nuevo, es la única manera de mostrar lo que hago. Es que los recitales se han
transformado en un aparato de difusión casi exclusivo para quienes podemos hacer actuaciones, cada
vez es más complicado acceder a los medios de comunicación porque todos difunden más o menos lo
mismo.
—¿Sentís que marcás la diferencia a partir de las letras de las
canciones?
—Me parece importante para mí, hoy llegué de Francia y estuve en dos
programas de televisión del prime time, en uno estuve después de Phil Collins, y me elogiaban el
hecho de que siendo un argentino me interesara tanto por la canción francesa, por esos autores que
precedieron a la generación de oro que integraban George Brassens o Jacques Brel, tipos que le
daban mucha importancia a la letra. Yo dije que a quien admiraba era a Charles Trennet, que era el
padre de todo. Es más, Brel dijo una vez que si no hubiera sido por Trennet, que creó ese estilo de
canciones, ellos hubieran sido viajantes de comercio.
—¿Qué importancia tuvo Salzano en tu trabajo?
—Yo trabajo hace más de dos décadas con Daniel, quien no sólo es letrista
sino que es un gran poeta, entonces el valor poético de las canciones es muy alto. No es poesía,
pero son familiares cercanos. La estructura es distinta, es más, hay muchos poetas que no saben
escribir canciones, y viceversa, y creo que nos complementamos bien con él. Surgen canciones que
algunos se empeñan en llamar testimoniales porque son historias, algunas divertidas, otras muy
duras, a veces complicadas, a veces muy simples, pero son historias.
—En este disco también hay historias muy especiales como “Dakota
Gómez”, “Los boxeadores de Barrio Chino” o “El romance del Chulo Viejo y
Pepe Bombón”.
—Son historias sobre gente diferente, que por esa razón no es aceptada y
tiene más dificultades para integrarse en la sociedad actual, simplemente porque son distintos.
—¿Vos te sentís diferente?
—No, yo me siento un tipo bastante común, porque tengo la posibilidad de
cantar y encima de elegir lo que quiero cantar.
—Me refiero a que pasás por diversos géneros y a todos los hacés con
cierta comodidad.
—Sí, generalmente te clasifican, te ponen en un archivo y sonaste. Vos
cantás esto y no podés cantar otra cosa y si lo hacés te miran de reojo y dicen “éste tipo se
metió en camisa de once varas”. Yo por suerte he tenido un buen apoyo en los distintos
estilos que he cantado. Por ejemplo hace 23 años que voy siempre a cantar al Festival de Cosquín y
también voy hace mucho al de Jesús María. Es más, cuando Cosquín cumplió este año el 50º
aniversario, me pidieron que cantara las canciones nuevas, las que yo quisiera. Y fue como un
reconocimiento a la labor que venimos haciendo con Salzano.