Es curioso que la prensa y las entrevistas alrededor de “Madres paralelas”, la nueva película de Pedro Almodóvar, hayan girado en torno a la apertura de las fosas comunes con restos de las víctimas de la represión franquista y las heridas todavía abiertas de la Guerra Civil española. Es curioso (o más bien engañoso) porque ahora que la película se estrenó en Argentina (dos semanas antes de llegar a Netflix), uno cae en la cuenta de que ese no es el tema central de la historia o, para expresarlo más claramente, la película pretende abarcar tantas historias que pierde su centro y al final se diluye. El director manchego apenas se había referido a la dictadura de Franco en el comienzo de “Carne trémula” o tangencialmente en “La mala educación”, y en “Madres...” lo hace de forma más concreta, pero nunca alcanza a profundizar y el resultado lamentablemente tiene gusto a poco.



























