Las estrellas de Hollywood le prenden velas a Marvel. Deben tener incluso algún santuario clandestino en las colinas de Beverly Hills para adorar al gigante de los cómics. Desde que "Iron Man" (2008) relanzó la carrera de Robert Downey Jr y lo transformó en uno de los actores mejor pagos de la galaxia, a nadie se le ocurriría, en su sano juicio, rechazar una oferta de los creadores de Avengers. Pertenecer al club de los superhéroes de Marvel ya no sólo garantiza millones, también suma prestigio. El productor Kevin Feige y sus compinches tienen un ojo clínico para el casting. Son una máquina de alta precisión. Convirtieron a actores de poca monta como Chris Evans (Capitán América), Chris Hemsworth (Thor) y Chris Pratt (Peter Quill de "Guardianes de la galaxia") en estrellas internacionales. Y supieron ver en actorazos de trayectoria como Jeremy Renner (Ojo de Halcón), Benedict Cumberbatch (Doctor Strange) o Tom Hiddleston (Loki) a potenciales héroes de acción. Con Ant-Man apostaron de lleno a un actor experimentado de comedia como Paul Rudd y no la pifiaron. Y ni hablar que llevaron al elenco de "Pantera negra" a ganar el premio máximo de los SAG (del Sindicato de Actores), uno de los más codiciados en Hollywood.






























