Gaby y Mauro fueron a la misma escuela, la San Francisco Solano, pero no compartieron aula, eso sí, las vueltas de la vida, y de la docencia, hizo que compartieran algún profesor. De más grandes, Digerolamo fue alumno de guitarra de Sellanes en la Escuela Nacional de Música y había buena onda, pero hasta ahí. Pero cuando uno tiene la misma pasión no hay barreras. Y menos cuando estás en otra tierra, en otra cultura, en otro país.
Los dos venían de vivir a pocas cuadras en Rosario, Mauro Digerolamo era de barrio Azcuénaga y Gaby Sellanes de Echesortu, pero se fueron a cruzar en el Barrio Gótico de Barcelona. Allí, pandemia mediante, surgió Jet Lag, un dúo de “canciones inmortales” -como a ellos les gusta decir- creado para trabajar haciendo música, en el que interpretan temas de los Beatles y de Creedence, pero también de R.E.M. y de Radiohead. Incluso de pronto pueden pintar “Can’t help falling in love”, de Elvis Presley o la eterna “Halleluhja”, de Leonard Cohen.
Con ese universo estético y sonoro, después de recorrer durante años las calles y los bares de Barcelona, debutan en su querida Rosario: la cita será hoy, a las 21, en la terraza de Lennon (San Lorenzo 1426).
Jet Lag es ese trastorno horario y de sueño que suele generarse cuando se cambia de geografía. El show de esta noche, con algunos invitados especiales, estará muy lejos de todo lo que se asocie a un trastorno. Será el primer Jet Lag a pleno disfrute.
Los dos tienen una risa contagiosa, se cargan, se divierten. Gaby, ex Cabeza Descalza y con dos discos solistas instrumentales, dice:”A estos pibes nuevos les das la mano y te agarran hasta el hombro”. Y Digerolamo, con cuatro discos propios como cantante y compositor lo curte: “El estaba aburrido de tocar solo y necesitaba un gil que le cante los temas y ahí aparecí yo”.
Después de tomar algo fresco en la mesa bien atendida del bar céntrico Mi Café, se animan a una charla más o menos seria con La Capital.
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En Barcelona. Jet Lag en el Barrio Gótico, con la Catedral de fondo.
—¿El Jet Lag del título del dúo también se vincula a cierto desfasaje de ser dos rosarinos viviendo de la música en Europa?
Digerolamo: Sí, se siente eso y más también. El tema cultural, por ejemplo y estar en un lugar donde hay gente de todo el mundo. Pero esto es una forma de ganarnos la vida, y hace años que lo venimos haciendo.
Sellanes: Es difícil vivir de la música en cualquier parte del mundo, allá y acá. Yo hace 17 años que estoy allá, primero tocaba frente al Montjuic a metros de un museo muy importante de Barcelona (como se aprecia en el video de abajo) y en la pandemia nos cruzamos y dijimos «toquemos algo que le guste a la gente y que nos guste a los dos». Y así nació Jet Lag.
Gaby Sellanes; artista callejero en Barcelona
—¿Cómo surgió la elección del repertorio?
Sellanes: Son clásicos universales y Barcelona es muy cosmopolita, son canciones que no tienen fronteras, como “Halleluhja”.
Digerolamo: Es increíble lo que pasa con ese tema.
Sellanes: Mirá, me gustaría filmar a la gente en canciones como esa, porque hacen un corro, como dicen allá, que es cuando la gente rodea al que canta en la calle. Son momentos únicos.
—¿Ustedes se fueron porque quisieron o sienten que la ciudad no les dio lugar?
Digerolamo: En esta ciudad saqué cuatro discos, toqué, me hicieron notas en los diarios y radios, la ciudad me dio lugar, pero si querés crecer más tenés que salir afuera. Y no es fácil. El mundo ha cambiado mucho, nosotros vendemos discos de la música que tocamos, pero ya no se consumen discos, los autos no tienen donde pasar CD’s, así y todo la gente lo compra, quizá como un souvenir.
Sellanes: Yo me fui porque con La Cabeza Descalza ya nos habían visto todos los que nos querían ver y tenía ganas de hacer otra experiencia, fueron diferentes motivos los que me llevaron a irme. Me fui con la ilusión de que te vas a Europa y pensás que te van a dar bola, pero la tenés que pelear todos los días. Es muy difícil irse a laburar afuera. Pero con Jet Lag laburamos, nos divertimos y nos acompañamos, porque tampoco es fácil laburar solo y fuera de tu país. De todos modos ya sacamos un disco y vamos a sacar otro, en CD, en pendrive o en QR.
Digerolamo: A mí me gustaría que el próximo disco lo pudiéramos grabar en vivo, para que salga con la energía que tenemos al compartir con la gente esas canciones. Creo que con Gaby juntamos fuerzas y tenemos muchas ganas de mostrar ese trabajo por primera vez en nuestra ciudad.
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—¿Podrían hacer este mismo trabajo, tocar en la calle y vivir de eso, pero en Rosario?
Sellanes: No sé, en mi caso no lo hice nunca, pero él sí.
Digerolamo: Yo cantaba en La Banda Verde, éramos cuatro músicos que tocábamos todos los sábados en la peatonal, vendíamos cien discos por fin de semana y vivíamos de eso. Fue hace varios años, pero recuerdo que nos ganábamos la vida porque nos surgían propuestas para ir a tocar todos los fines de semana en casamientos y cumpleaños. Era otra época también.
—¿Todavía los tratan como sudacas o no?
Sellanes: No, eso cambió. No nos dicen “sudacas” ahora nos llaman “suramericanos”. Y si alguno lo dice medio de forma despectiva, decimos “ojo, nosotros también somos suramericanos” y ellos contestan: “no, pero ustedes son argentinos”. Y allá a los argentinos nos quieren.