Hamburgo.- Los fans de David Coverdale y su banda tuvieron que esperar 11 años,
pero por fin saldrá a la venta el 21 de abril en Europa y el 22 en Estados Unidos y Canadá el nuevo
álbum de Whitesnake.
El grupo del ex Deep Purple fue dado por muerto, pero en vez de ello entró en el estudio y
grabó un disco que busca continuar sin ruptura con el exitoso pasado de la banda de hard rock.
Y ese es precisamente el gancho. Si “Good To Be Bad” hubiese aparecido a principios
de los 90, este CD de rock duro tradicional hubiese trepado en poco tiempo hasta llegar al disco de
platino. En 2008, en cambio, parece dirigido sólo a los incondicionales de Whitesnake.
Los regresos son difíciles de por sí, y no todos lo viven con la misma facilidad que por ejemplo
el veterano Sylvester Stallone con la nueva entrega de la saga de Rocky Balboa. Nadie contaba con
el retorno de Whitesnake y, pese a su capacidad de atracción, Coverdale dista mucho de ser una
pin up a sus 56 años.
Lo malo es que la magnífica banda con Doug Aldrich y Reb Beach en las guitarras toca las ocho
canciones rockeras y las tres baladas de “Good To Be Bad” como en piloto automático.
Pocas piezas recuerdan a la mejor época de Whitesnake.
En comparación con su compañero de generación Robert Plant, la voz de Coverdale se nota por
momentos exigida y débil. “Call on Me” y “All for Love” se escuchan con
mucha energía, mientras que las baladas “Summer Rain” y “'Til The End of
Time” no aportan nada a nivel musical. Sólo “All I Want, All I Need” resulta una
melodía pegadiza.
Pero David Coverdale está convencido del resultado. “El disco es realmente masculino y
musculoso (...) no puedo esperar a lanzarlo al público que no lo conoce”, afirma el cantante
del norte de Inglaterra con su habitual seguridad en sí mismo. “Si éste resulta ser el último
disco de estudio de Whitesnake, estoy contento de terminar con ello la historia”.
En los últimos años se hizo silencio en torno a Coverdale, que tiene una larga carrera tras de
sí. Su anterior álbum, “Restless Heart” (1997), fue concebido como CD en solitario,
pero por motivos de contrato tuvo que aparecer bajo el nombre de Whitesnake.
Los fans siguen soñando hoy con “1987”, el disco con mucha distancia más exitoso y
duro de la banda, que vendió más de ocho millones de copias. “Slip Of The Tongue”,
editado dos años después, no alcanzó el mismo nivel y el grupo quedó relegado.
Todo ello pese a que el comienzo fue grandioso, cuando Coverdale se presentó como cantante con
un demo en un cassette en 1973 y fue contratado por Deep Purple, que necesitaba con urgencia un
sustituto para Ian Gillan. De pronto el ex vendedor de una tienda se encontró en el escenario con
el legendario guitarrista Ritchie Blackmore y grabó luego tres álbumes de mucho éxito con Deep
Purple.(DPA)