“Las Juanas”, dirigida por Severo Callaci, vuelve a escena en el marco del Mes de la Mujer de la mano de Agustina Toia y para honrar el legado de Juana Manso, Juana La loca, Jean D’Arc, Juana Azurduy, La Papisa Juana, Giovanna Marturano, Juana de Ibarbourou y Sor Juana Inés de la Cruz.
La cita es este viernes, a las 21, en sala Lavardén, pero viene de una seguidilla que incluye “más de 100 representaciones en diferentes lugares e idiomas, entre ellos Milán, Nueva York, Roma, Catania y en pueblos y ciudades de la Argentina desde Santiago del Estero hasta Usuahia” y actualmente está en cartelera en Buenos Aires los sábados a las 20, en La Carpintería Teatro, ubicado en el barrio del Abasto. En diálogo con La Capital, la autora y actriz reflexionó sobre su obra y este presente del país.
¿Qué representa para vos hacer esta obra en la Semana de la Mujer y en un contexto político en el que, por ejemplo, el gobierno nacional le quitó el nombre del Salón de las Mujeres en Casa Rosada por el de Salón de los Próceres, porque supuestamente se discriminaba a los hombres?
Como mujer creadora me siento feliz y agradecida de estar trabajando tanto en estos momentos tan difíciles para la cultura, de seguir creando y creyendo, sobre todo. Porque estos modelos deprimen, pero nosotras seguiremos más todavía. ¡Más difícil es, más le vamos a meter! Por supuesto que esa actitud me parece ignorante y conservadora. Algunos prefieren ir para atrás, yo prefiero ir para delante, como dice el Capitán de “Leer para creer”: ¡Debemos nadar siempre hacia adelante! Creo que se construye a partir de lo edificado, no de los escombros, pero algunos prefieren destruir y negar que es aún peor. Los derechos, los logros que se han conseguido en un montón de ámbitos de la sociedad con respecto a la mujer y a las diferencias son muy importantes. Soy bastante analfabeta en cuanto a la realidad mediática cotidiana. Mis medios de comunicación son mis amigas y familiares que me cuentan las noticias. No me sale estar informada y es algo que elijo, no porque el mundo no me importe, sino todo lo contrario. Es que si no cuido mi universo creativo, después no podré regalarle a la gente este arte que libera, cuestiona, emociona y propone esperanzas. Creo que eso es algo que también necesitamos, y cada vez más. La discusión actual del hombre o la mujer a veces me cansa un poco, sobre todo cuando hay violencia. Si bien “Las Juanas” es un homenaje a ellas, yo estoy a favor de lo humano. Si viene de un hombre o de una mujer, la verdad me da lo mismo.
¿Considerás que podrían nacer en la actualidad mujeres que tengan el mismo temple y entrega por luchar por sus ideales como tuvieron, por ejemplo, Juana Azurduy, Juana de Ibarbourou o Sor Juana Inés de la Cruz?
Creo que esa garra tiene que ver con otras épocas, donde realmente ser hombre o mujer definía completamente dos destinos muy diferentes. Las luchas ya no son las mismas ni la condición de la mujer tampoco, por suerte. No sé si volverán Juanas que vivan el encierro por decir lo que piensan, o que se conviertan en monjas para ser libres, o que se disputen en campos de batalla a sangre y espada; pero sí seguirá habiendo mujeres, y cada vez más, que luchen por sus ideales y sobre todo que puedan elegir el propio destino. Yo tuve la suerte de crecer en el campo, la libertad era algo que me sobraba, fue desde esos horizontes eternos y vacíos que empecé a tejer mis mundos. Como única nena entre tantos hermanos varones, tuve la suerte de tener mi habitación propia, eso es algo que también me ayudó a configurar mi singularidad y mi libertad. No sé, a veces siento que esta era se está llevando puestos también a las mujeres y a los hombres por igual. Hay algo de lo humano que no está funcionando muy bien. Y es que estamos perdiendo los rituales y los ámbitos de la naturaleza y de lo real.