Para Ana María Stekelman, la directora de Tangokinesis, el espectáculo "Tango y mambo" pasa del blanco y negro al color y de la nostalgia a la alegría. "El tango es muy intrincado como coreografía y el mambo, puro movimiento", añadió.
Para Ana María Stekelman, la directora de Tangokinesis, el espectáculo "Tango y mambo" pasa del blanco y negro al color y de la nostalgia a la alegría. "El tango es muy intrincado como coreografía y el mambo, puro movimiento", añadió.
"Tango y mambo", que mañana la compañía porteña de danza Tangokinesis presentará a partir de las 22 en El Círculo, está dividido en tres partes: "Suite de tango", con títulos de diferentes obras y épocas del grupo; "Concierto de nácar", con temas de Astor Piazzolla, y "Mambos", basada en la música originaria de Cuba.
En una charla con Stekelman, señaló que "Mambos" —estreno mundial— es relax y alegría y que así le gusta terminar una función, que "Concierto de nácar" se destaca porque se trata de Piazzolla y, encima, sostenido por una orquesta filarmónica, y que "Suite de tango" cuenta distintos momentos de la historia del tango, la compañía y de la propia coreógrafa. "La gestación de esta puesta fue discontinua en el tiempo pero al final el programa tiene su sentido y armonía", explicó.
La mixtura de músicas y de formas danzables aparece como una constante en la obra de Ana María Stekelman, inaugurando una dialéctica que si bien no es nueva a través de su gesto estético, adquiere características propias. Tangokinesis es el reflejo tanto de sus investigaciones como un testimonio de un compendio de recuerdos de su infancia tales como el barrio y la música que se oía en la radio de ese tiempo.
"Modestamente, fuimos la primera compañía que fusionó danza contemporánea y tango", señaló. "A mí siempre me gustó unir lo popular con lo clásico, no siento una diferencia entre ambos géneros ni existe uno mejor que otro", añadió.
Con respecto a la música de Piazzolla, Stekelman explicó que la idea motriz fue engendrar un movimiento nuevo, un poco imitando el modo de componer del genial bandoneonista. "En este caso, hasta hicimos un seguimiento de la partitura, y también de lo que significa Buenos Aires en su obra, como por ejemplo de pasar de lo tremendamente urbano y bullicioso a la ciudad desierta y silenciosa. Tenemos un estudio de esa imagen contrastada y tan de Piazzolla".
Y aclaró: "Pero ojo, no me gusta hacer una danza de élite. Más allá de que lo nuestro parte de una investigación la traducción en el escenario es todo un espectáculo y, en este sentido, es muy fuerte lo que pone el espectador en la función, porque es él quien la completa".



Por Ricardo Terán
Por Luis Emilio Blanco
