—¿Pensaron Broda en ese sentido expansivo?
Casse: Fue una construcción muy del día a día, nosotros lo vivimos así, si bien hacemos las proyecciones de las temporadas. Y en el medio no vamos cayendo del todo sobre lo que va sucediendo.
Follonier: Nació en crisis porque nació por la pandemia, por las ganas de tener un producto propio. Y nos dimos cuenta de que fue generando una comunidad. Después de la primera temporada nos empezamos a dar cuenta de todo lo que se vivió, de que valía la pena seguirlo en este modo de comunidad.
—¿Pero tenían un plan y una estrategia?
Mollar: Había un plan integral que se fue modificando. Por otro lado, al comienzo no, pero ahora estamos todo el tiempo pensando en estrategias.
Valci: nos empezamos a dar cuenta por lo que nos decían los artistas, los que participaron de Broda, y los que no, que era una manera de ver la escena rosarina viva. Al no estar los escenarios abiertos, tener Broda era algo. Nos decían que estaban esperando los próximos capítulos como esperaban un show.
Señores Vuelan BRODA LIVE SESSION
—En ese sentido, ¿les cambia el panorama que se estén flexibilizando aperturas de espacios para shows en vivo?
Casse: Creemos que no porque la gente inevitablemente sigue consumiendo contenido audiovisual y de algún modo nos enriquece, porque nos abre a otro canal, que es producir espectáculos presenciales. Que Broda deje de entenderse como un canal puramente virtual, que sea más grande que eso, generador de experiencias, como sucede en la sesión, que suceda en vivo.
—¿Pero lo pensaban antes o a través del desarrollo de lo audiovisual?
Casse: Se fue dando, pero lo venimos pensando hace tiempo. Primero por la necesidad de querer hacer algo, después de manijas, y ahora es una realidad total, o por lo menos así se proyecta, entonces estamos jugando con eso, ver cómo lo podemos construir.
Mollar: Estamos desarrollando cómo llevar lo visual a lo presencial. Pero la idea es que sea una experiencia integral, que no sea sólo un show de música, sino que esté acompañado de otros elementos.
—Cuando elijen a quienes convocar para participar de las sesiones, ¿tienen en cuenta que Broda sea un registro de época?
Tincho: Yo creo que sí, porque para pensar un retrato de lo que pasaba se trató de hacer con artistas que lleguen a diferentes esferas, que sean artistas emergentes. Se registró en este tiempo, entonces sí es un retrato de lo que está pasando.
Follonier: Mucha gente también conoció artistas por Broda y eso me parece que fue el puntapié del proyecto. Mostrar artistas que valen la pena y a la vez necesitan algo de calidad audiovisual para acompañar su primer empujón. Y todos quedaron súper agradecidos con eso, porque les queda una sesión de temas con muy buen audio y buena calidad. Los artistas quedan extasiados con lo que se vive en Broda, entonces eso también nos hizo pensar que contamos con esos artistas para sumarlos a una grilla. Y así se empezó a pensar en que se arma la comunidad para ir también por el lado del vivo.
Axel Mark BRODA LIVE SESSION
Hay palabras y conceptos que durante un largo tiempo fueron tabú entre núcleos de artistas. Hablar de dinero, industria, estrategias o cosas similares parecía que tenía que ver con una especie de perversión a la hora de hacer arte. La cuestión sobre “venderse” es un fantasma que sobrevuela de generación en generación, y el resultado casi siempre se traduce en dificultades para sostener económicamente una escena, propuestas colectivas que no se sostienen a largo plazo, reclamos al Estado o dedos acusadores a “enemigos” que ni se enteran.
Sin embargo, hay prejuicios que parecieran estar quedando de lado. “Está en todos la noción de empezar a aportar para crear una industria local, que siempre fue la pata floja en el arte, porque siempre hay propuestas artísticas, pero cuando llega el momento de sostenerlas en el tiempo no hay industria donde moverse”, dice Martín Valci. “O la ayuda siempre es estatal”, agrega Sebastián González.
“Hace rato que los artistas estamos apostando a eso desde donde se puede, a que haya una industria sustentable, que históricamente es lo flojo”, dice Valci. “Estamos todos viendo de dónde sacar un mango para hacer más arte y sobrevivir. Y a la vez, en esta situación que cada vez se hizo más difícil, Broda es parte de una respuesta global de la comunidad artística en función de eso. Es momento de que haya una industria del arte local y que sea justa”, señala. En cuanto al sustento de Broda, González es claro: “Por ahora ponemos plata nosotros”, afirma. “También armamos una estructura. Contamos con la materia prima y la fuerza de trabajo”, completa Casse.
—Pero mientras tanto la producción tiene un costo...
Mollar: Estamos tratando de buscar esa forma de que haya una industria y se sustente. Falta un montón. Hay una intención, pero no alcanza.
Casse: Porque además de nosotros, de tratar de generar una industria que no esté tan contaminada de egos y otras cosas, tiene que haber un público que la consuma, sino queda una industria que sólo queremos para nosotros. Entonces partimos de ver de qué manera se genera el público, y nosotros creemos que a partir de la calidad y el cuidado que se le da a Broda. Es un puente para que la gente empiece a valorarlo más.
—¿Cómo se seduce a un público nuevo a partir de artistas emergentes?
Mollar: Es un trabajo que tiene que estar acompañado por los artistas.
González: Es más laburo de ellos, nosotros le damos todo el marco. También se necesita que el artista tenga algo. Ahí viene la curaduría, ver a qué se apunta.
Mollar: Tiene que ver con las estrategias también. Nosotros tratamos que en ese line up que armamos haya alguno de los artistas que tenga cierta cantidad de público que acompañe a otros artistas que quizás tengan menos. Esa intención siempre estuvo, no es que le vamos a decir que no a un artista que ya tiene reconocimiento, porque además nos sirve para empujar a otros artistas.
Follonier: Si viene Fito (Páez) y quiere tocar, todo bien digamos...
Mariana: Funciona como muestrario también, para que se vean artistas que no se conocen...
—Sin embargo hay una coherencia con una generación...
Casse: Claro. Ahí también está el retrato de época. Está pensado desde la curaduría. Para mí es cómo hacer para que esa industria sea sustentable y que perdure. Y ver cómo al público le transmitís lo que se ve en Broda en otros espacios.
Algunas de las personas que fueron convocadas a participar no tienen formato de banda. Entonces Broda generó su propia banda estable, o backing band, forjando relaciones con los músicos que protagonizan la sesión a través de ensayos. “Y hubo tanto feeling que varios músicos salen a tocar con la banda de Broda. Como son los casos de Brunella y Joako22”, sintetizan. “La idea de la backing band surgió espontáneamente, porque la primera vez que necesitamos grabar varias sesiones lo queríamos hacer en dos días. Y con una banda fija grabamos tres sesiones”, apunta Casse.
Por supuesto era, además, cruzar gente que nunca había tocado junta, otras que ni se conocían, como Agustina “China” Roldán y Ana Lola Vélez, que forman parte de la backing band de la tercera temporada, y no conocían a Nasir Catriel, a Mutu y a Fasciolo. De algún modo, además de los escenarios propios de shows, Broda también generó un espacio de reemplazo temporario a las Jam. Según Valci, “en las Jam se conocían distintos artistas (las últimas que se pueden mencionar son la del bar Olimpo y el Club 1518). Y ese linkeo espontáneo también dejó de estar en pandemia, con una generación que se lo está perdiendo. De algún modo la backing de Broda, obviamente que con sus limitaciones, también reemplazó eso, gente que no se conoce y empieza a tocar a partir de un encuentro”.
El 7 de diciembre Broda hace la primera producción de espectáculo presencial propia nada más y nada menos que en el Anfiteatro Humberto de Nito. “Si tomamos a Broda como un retrato de época, para nosotros esto es una consumación, en el sentido de que esos artistas que en el principio participaron sin tener demasiada información, de pronto terminan tocando en uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad”, destaca Casse.
Para esa fecha tocarán muchas de las bandas de la primera temporada, con dos backing band. “Es un impulso para seguir adelante, además de un reconocimiento a lo que venimos haciendo”, dice Mollar. “Además nos sirve un montón para poder financiar la siguiente temporada de Broda”, concluye González.
Chulimane BRODA LIVE SESSION