El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) confirmó la presencia en Tucumán de ejemplares de caracol gigante africano, una especie exótica invasora que suele convertirse en plaga con facilidad y representa un peligro para la salud de las personas, ya que puede cobijar parásitos que producen diversas afecciones en el ser humano.
El laboratorio oficial del Senasa analizó una muestra recolectada en un domicilio del barrio Ciudadela, de San Miguel de Tucumán, y confirmó que se trata de un caracol gigante africano (Lissachatina fulica), una especie que puede desarrollar un caparazón de hasta 13 centímetros de longitud. Es hermafrodita, por lo que se reproduce a gran velocidad y es capaz de producir graves daños en ecosistemas.
Suele cobijar nematodos, parásitos que pueden causar meningoencefalitis eosinofílica (inflamación del cerebro) y angiostrongiliasis abdominal (que afecta principalmente al intestino), y también es vector de la bacteria Aeromonas hydrophila, que puede contribuir a la infección de ciertas enfermedades en humanos.
El Senasa anunció que continuará trabajando de manera articulada con la provincia para fortalecer las acciones para el manejo y prevención de esta plaga, y recomendó no tocar los caracoles, evitar el contacto con la baba y, en caso de hacerlo, lavarse inmediatamente con abundante agua y jabón desinfectante.
Entre los consejos del Senasa están: lavar con abundante agua potable las verduras que se consumen, no utilizar venenos (pueden afectar a personas, mascotas o fauna nativa), y eliminar del jardín restos y elementos que puedan servirle como refugio.
Al descubrir un ejemplar recomiendan recolectarlos usando guantes descartables, eliminarlos mediante aplastamiento o sal común, y enterrarlos, además de notificar su detección al Sistema Nacional de Vigilancia y Monitoreo de plagas (Sinavimo).