No deja que esa asociación decante sola por los resultados percibidos sino que la promueve en su discurso y comunicación. El recital de Fito Páez con 300 mil personas en el Monumento habló por sí solo en los medios nacionales, pero se empuñó por el gobierno como ejemplo de una ciudad viva, lejos de la gris de hace un par de años. “No hubo una sola denuncia por robo de celulares”, usan de parámetro.
Hasta el secretario de Turismo, hoy mileísta, Daniel Scioli, en su última visita a la ciudad, destacó el contraste entre el pasado reciente y la actualidad. “Pudimos ver en todo el país esta nueva realidad de Rosario que ahora es un destino de calidad y seguro”. Sin embargo, la admirable capacidad de Scioli por correrse de su pasado reciente le resta puntos. Resbaloso como pocos el Pichichi.
Seguridad y Pullaro
Claro que nada está resuelto sino “contenido”, por eso la comunicación oficial también se cuida. De jueves a viernes hubo cuatro asesinatos, lo que sorprendió y esmerila la idea de modelo exportable. El propio ministro de Seguridad salió a hablar de la situación y a marcarla como excepcional sin que ponga a prueba la sostenibilidad de los resultados generales.
Otro paso en falso que no hace a la seguridad pero sí a la imagen policial que combate la inseguridad fue el hecho del viernes pasado de un efectivo increpando y agrediendo a un trabajador de prensa de televisión.
Atentado
Además de los números estadísticos, hubo un tema que nacionalizó la figura del gobernador. La reciente filtración de un supuesto intento de atentado contra él por parte de la banda Los Menores llegó a los canales de televisión nacional y redes con algo de repercusión.
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Según un informe de la Subsecretaría de Inteligencia Criminal, ese arsenal podría haber formado parte de un plan para atentar contra el gobernador Maximiliano Pullaro.
La información de Inteligencia está desde hace casi un mes en el despacho del gobernador y tomó estado público. La motivación que dan en el Ejecutivo es que es una reacción al fortalecimiento de las políticas de seguridad, el endurecimiento penitenciario y al avance de la cárcel de máxima seguridad El Infierno. El razonamiento que traducen: lo quieren matar porque los castigó.
Toda la pomposa estrategia de perfil duro tiene siempre reparos sobre todo en una alianza como Unidos. Si el pullarismo se reduce solo a ese papel de combate genera ruido interno en otros aliados, puntualmente el socialismo. Por eso festejan en el partido de la rosa que haya sumado a su discurso la “sensibilidad” en lo social. Ese término lo comenzó a repetir el propio gobernador, como se contó en esta columna.
Encuestas y percepción
De hecho, una encuesta a nivel nacional de la rosarina Innova Opinión Pública toca ese tema aplicándolo a la administración nacional, que les sirve para contrastar la provincial. Para usted, ¿la gestión de Javier Milei es sensible o insensible? El 70 % dice que es insensible.
Hay una pregunta en el ambiente que aún no se hace pública: a quién se asocia el éxito de la seguridad en Rosario. Vale recordar que el Plan Bandera, conjunto con fuerzas federales y provinciales, es clave en la baja del 65 % de los homicidios.
En el gobierno no tienen dudas que el santafesino y, sobre todo, el rosarino lo vincula a Pullaro. Se trata de la famosa seguridad subjetiva, esa que se percibe en lo cotidiano lejos de la estadística, el salir más tranquilo a la calle.
“Es difícil que se crea que a Rosario tuvo que venir el gobierno nacional a salvarte por la seguridad. El ciudadano de acá ve el trabajo del gobernador. Es muy evidente el cambio y la presencia de la Policía Santa Fe”, razonan.
Y eso que aún no se comparan fuerte con los números de Omar Perotti, seguramente la carta para más adelante. Afuera de la provincia no se sabe qué se interpreta, quizás por eso también trabajan para nacionalizar el relato.
Ahora bien, que esa percepción positiva hacia el gobernador se traslade a votos es otra ciencia. Se presume que en la simple valoración de cómo se estaba y a dónde se está, no habría mucho que decidir, pero el comportamiento de la ciudadanía es una incógnita: el logro puede darlo por supuesto o enmarcarlo en el deber, o puede enfocarse en lo que falta en la materia, por más menor sea en la comparación larga.
"La inseguridad te hace perder elecciones, pero la seguridad no te hace ganar", dice un viejo caudillo peronista casi como un proverbio. "Ya si no se valora lo hecho en seguridad, hay que dedicarse a otra cosa", dice, entre risas y resignación, un integrante de Unidos no pullarista.
Igualmente, el gobierno provincial tiene como estrategia exprimir lo logrado, por más prudencia que ponga, y no piensa en la posibilidad de que colgarse la medalla pueda ser contraproducente en un sentido de desgaste o agobio hacia la opinión pública. La estrategia exclusiva de que “los resultados hablen por sí solos” es quizás más arriesgada, por eso entienden que debe reforzarse lo conseguido.
Pelea nacional
Como se dijo, se busca posicionar de a poco la imagen de Pullaro a nivel nacional, aprovechando que no hay otra figura abocada a la materia como lo pudo ser Patricia Bullrich, hoy senadora.
El propio gobernador moldeó en este sentido una teoría frente a los policías en el acto de entrega de becas para auxiliar forense: planteó que en estos más de 40 años de democracia la seguridad pública fue relegada a nivel nacional y provincial, y no se la estudió en profundidad como se debía.
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“La responsabilidad de los índices de seguridad es porque la política y los partidos políticos que conducimos el Estado nos habíamos desligado de la seguridad pública” y que, cuando había problemas, se respondía solo poniendo más plata o echando al jefe policial.
“Me tocó ser ministro de Seguridad en un momento difícil y ahí entendimos las dificultades, pero sobre todo que debíamos construir con la policía y el Servicio Penitenciario indicadores y saber qué ocurría en cada uno de los puntos para poder trabajar en un método y bajar los índices de a poco”, dijo.
Podría haberse desligado y hacer exclusivo el logro, y explicar que hasta que él llegó a un cargo Ejecutivo todos los otros fracasaron. Pero se mete en ese pelotón político nacional amplio “desde la vuelta de la democracia” donde están el peronismo, el radicalismo y, por qué no, el Frente Progresista. De hecho, habla por el radicalismo nacional que ahora conduce su delfín, el intendente de Venado Tuerto, Leonel Chiarella.
“Hoy podemos decirle al resto de la Argentina que hay una forma de trabajar en conjunto y bajar el delito”. Pullaro muestra su método al país. Esto no significa que tenga una búsqueda exclusivamente para competir en el orden nacional. Sí quizás sirva para ordenar en la provincia y hasta en Rosario, ciudad en la que cada día se mete más el pullarismo.
Hay algo claro en la mesa chica: este año, y hasta podría decirse los próximos meses, serán determinantes en lo político de cara al año próximo. Todo se apresuró. Algunos, más osados, dicen que este año define el 2027.
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