Milei se ata a Trump en un mundo que vuelve a la ley de la selva
El presidente de EEUU acelera la crisis del viejo orden. Postales del libertario en Davos: un discurso académico en plena tormenta global y la apuesta por el Consejo de la Paz. Veranito financiero y problemas en la gestión
En Davos, Javier Milei reafirmó su alineamiento incondicional con Donald Trump.
En un mundo turbulento y azotado por el huracán Trump, Javier Mileise aferra a una certeza: la alianza incondicional con Estados Unidos. Un alineamiento que lo obliga a hacer contorsiones para acomodar su relato y no abrir nuevos focos de conflicto con otros socios pesados de la Argentina, como China.
Esta semana, Milei llegó a una Davos convulsionada por el intento de Donald Trump de ejecutar una adquisición hostil de Groenlandia. Irrelevante durante mucho tiempo, la isla ligada a Dinamarca se convirtió en un activo estratégico en términos logísticos y militares.
Parado en ese escenario en que líderes políticos, hombres de negocios e intelectuales se pronunciaron sobre los cambios que marcan el fin del orden creado a mediados del siglo XX, Milei guardó el personaje del agitador y actuó el papel del divulgador liberal anti-Estado.
Con un discurso más teórico que de barricada, Milei se abstrajo del contexto de tensión política global y se centró en una defensa del capitalismo de libre empresa. Otra demostración de que el libertario no piensa en términos de Estado e intereses nacionales sino que busca promover su figura y ganar reconocimiento individual.
Esta vez no hubo pasajes incendiarios contra minorías sexuales. El año pasado, la equiparación entre homosexualidad y abuso infantil que hizo Milei en esa misma tribuna marcó el comienzo de una racha de errores no forzados. Esos traspiés no impactaron en las urnas en octubre pero sí pusieron al libertario a la defensiva y desgastaron su relación con una parte de la sociedad.
Como esos líderes que no terminan de entender por qué ganan las elecciones, Milei desaprovechó una oportunidad para poner en valor el motivo por el que sí es elogiado en los principales centros de poder político y económico.
“El discurso estuvo mal enfocado. Hoy, la visibilidad internacional de Milei se relaciona con el experimento de ajuste fiscal con apoyo popular. Es diferente a lo que ocurre en las democracias occidentales. Sobre todo en Europa, que va a tener que recortar presupuesto en políticas sociales y previsionales para destinar fondos al rearme y la defensa por la decisión de EEUU de dejar de apoyar a la Otan”, dice Esteban Actis, doctor en relaciones internacionales por la UNR.
En una era donde los algoritmos premian el escándalo, el discurso pasó casi desapercibido. Ni la provocación de “Maquiavelo ha muerto” generó impacto más allá del microclima tuitero. Un fallecimiento desmentido por el propio Trump, un abanderado de la razón de Estado que lleva al extremo la división entre la lógica de la política (la acumulación de poder) y la moral.
El nuevo tablero que arma Donald Trump
El seguidismo de Milei a Trump llevó al presidente a sumarse como miembro fundador del Consejo de la Paz, la alianza que impulsa el jefe de la Casa Blanca para seguir vaciando las resquebrajadas instituciones del multilateralismo -sobre todo, las vinculadas a la seguridad internacional- y darle una pátina de legitimidad a sus planes para reconstruir Gaza como una especie de Miami de Medio Oriente. Sin órganos que regulen el comportamiento de los actores más poderosos, el mundo se acerca a la ley de la selva.
La pulseada por Groenlandia, que terminó con el anuncio de un principio de acuerdo con la Otan, mostró un Trump auténtico: un empresario inmobiliario que negocia al límite, que piensa en clave de valor territorial y que construyó su imperio personal comprando barato y vendiendo caro.
Trump Rutte Davos
En el marco del Foro de Davos Trump se reunió con el secretario general de la Otán, Mark Rutte.
AP Photo/Evan Vucci
En ese tablero que se sacude con los puñetazos sobre la mesa de Trump, Milei lleva al extremo el acompañamiento al líder republicano. Más allá todavía que Carlos Menem, quien en plenas relaciones carnales buscaba fortalecer su peso relativo con una alianza con Brasil, y también que Mauricio Macri, quien sacó jugo a su amistad personal con Trump pero además reconoció que el centro de gravedad global se desplazaba hacia Oriente.
Además de alinearse con EEUU, Milei reduce la libertad a la economía. Sólo así puede pasar de una defensa acérrima de Occidente a sumarse a un club de países integrado por países como Arabia Saudita, Catar, Egipto y Vietnam, que no son precisamente bastiones de los derechos individuales y la democracia.
Milei se ata así a los cambios de humores de Washington, una jugada de alto riesgo para un país periférico como la Argentina, que decide abrirse cuando el mundo se cierra. El congelamiento del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur es un ejemplo del poder de lobby de quienes se ven amenazados por la avalancha de productos desde el exterior.
Milei, entre Estados Unidos y China
De todos modos, Milei no come vidrio. Aunque su visión del mundo como un mercado gigantesco calza justo con la utopía de los magnates tecnológicos, en el divorcio entre Trump y Elon Musk se quedó con papá Donald, que lo rescató antes de la debacle.
Lo mismo ocurre con China. En diálogo con la agencia Bloomberg, Milei dijo que el país gobernado con puño de hierro por el Partido Comunista “es un gran socio comercial”.
El desembarco de los 7 mil vehículos eléctricos de BYD es sólo un ejemplo de la invasión de productos desde Oriente. En 2025, las importaciones chinas crecieron un 54 % y el saldo comercial negativo con el gigante asiático llegó a los 8.155 millones de dólares, según el último informe del Intercambio Comercial Argentino, elaborado por el Indec.
En paralelo, Milei tomó en las últimas semanas dos definiciones que pasaron por debajo del radar. Ambos podrían afectar la relación con el principal rival de Estados Unidos, que tomó la delantera en la carrera tecnológica.
Una es la intervención del puerto de Ushuaia, un punto neurálgico para el Comando Sur de Estados Unidos por el paso al Pacífico y la cercanía con la Antártida. La otra es la modificación del régimen de licitaciones, que excluye a empresas que figuran en la lista negra del Banco Mundial y el BID. En ese grupo aparecen empresas chinas sancionadas por fraude y colusión.
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La automotriz china BYD trajo al país 7 mil autos eléctricos.
Otro desafío para Milei en la arena internacional es cómo compatibilizar la adhesión a Trump con el impulso a la candidatura de Rafael Grossi, director general de la Agencia Internacional de la Energía Atómica, como secretario general de la ONU. “En el corto plazo hay una contradicción, y hay que ver qué equilibrio hace el gobierno”, señala Actis.
La excursión de Milei por Davos coincide con un veranito financiero que disfruta el gobierno. Apurado por el FMI y el resto de los acreedores de la Argentina, el gobierno compró más de 900 millones de dólares para las exhaustas arcas del Banco Central, el riesgo país cayó a 527 puntos básicos, el mínimo desde julio de 2018, y el dólar se mantiene estable a $1.430 y a 9 % del techo de la banda.
Esa calma en la city contrasta con las alertas de la economía real. En noviembre la actividad cayó 0,3 % contra octubre y en la medición interanual, las ventas en supermercados se desplomaron 2,8 % respecto de noviembre de 2024 y 3,8 % contra octubre de 2025 y la destrucción de empleo no se detiene. La historia muestra que el desacople entre las finanzas y la calle es provisorio, nunca definitivo.
Con un sindicalismo a la defensiva y que representa a una porción cada vez menor del universo de trabajadores, el gobierno no tiene problemas en recolectar votos para la reforma laboral, el proyecto que acompaña la mayoría del sistema político. A esta altura, para Milei es tanto más importante sacar la ley y mostrar que logró enhebrar una coalición reformista que el proyecto en sí.
Las debilidades de la gestión y Circunvalación como caso testigo
Más que en la oposición, uno de los principales problemas políticos de Milei está puertas adentro. La salida constante de funcionarios -por el internismo permanente, miedo a eventuales causas judiciales, falta de presupuesto y directivas claras- se convirtió en una característica naturalizada de un gobierno atípico, que se siente cómodo en el caos.
Sin embargo, el recambio permanente del staff político genera un clima de sospecha y precariedad que lleva a la parálisis del Estado, las dificultades para reclutar cuadros técnicos y políticos e inevitablemente resiente la gestión.
puente circunvalacion
LA CAPITAL/Marcelo Rubén Bustamante
La avenida Circunvalación de Rosario es un caso testigo. Después de meses de reclamos de la Municipalidad y el gobierno provincial para que la Nación se haga cargo de la arteria, se produjo un accidente con un camión que terminó con el derrumbe de un puente peatonal y no causó una tragedia por obra del azar.
Es otra derivación del repliegue del Estado nacional, que sigue una lógica puramente fiscal. El cálculo es que con la confusión de atribuciones del retorcido federalismo argentino ante cualquier incidente las que pagarán el costo político serán las autoridades provinciales y locales, las más cercanas a la ciudadanía.
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