“Jugó un amistoso ante Tigre, hizo un gol de tiro libre y le dijeron que se quedara para jugar los domingos. Facu estaba chocho. Le dijimos que sí al coordinador, creo que era Borrelli, aunque no volvimos mas”, apuntó Mauricio.
Lo fueron a buscar de Central
La historia marca que un domingo a la mañana de fines de 2014 tocaron la puerta del domicilio de los Buonanotte, en barrio Terraplén. Eran dos técnicos de Central: Fernando Komar y Omar Casas, quien conocía a Facu porque lo tuvo como entrenador del seleccionado rosarino en la gira realizada en Orlando (Estados Unidos). “Vieron por Facebook que había ido a River, y nos dijeron que lo querían para el club”, deslizó Mauricio. “Quería ir, pero a la vez no quería dejar a los chicos de Mitre”, expresó Facu antes de levantarse para ir a lavar la taza que usó en la merienda.
“Jugué un torneo para Central y ya me quedé en el club. Ahí fue cuando empecé a jugar en el proyecto del baby de AFA, que hacíamos de local en Campana”, añadió el pibe de 17 años. “Desde la cuna que soy canalla. Cuando fui a la ciudad deportiva por primera vez, sentí que era otro mundo. Se entrenaba diferente. En Mitre, dábamos dos vueltas alrededor de la cancha, y a jugar. Acá no. Esto era más profesional. Debía tomarlo de otra manera”, acotó el enganche auriazul.
Buonanotte contó además que “luego llegó el momento de jugar en los Juveniles de AFA. Acá también noté un gran cambio. Era un paso más hacia adelante”. Luego afirmó que “en séptima jugué solo un partido porque luego vino la pandemia por Covid y se frenó todo”. Aunque antes de eso no la pasó bien porque en la novena división jugó poco y nada bajo la conducción de Ricardo De Alberto, quien no lo tenía en los planes, ni consideraba. Sin embargo, con el tiempo todo volvió a acomodarse y ahí arrancó una carrera meteórica hasta lanzarse al profesionalismo. “No jugaba pero jamás dejó de ir con ganas a entrenar. Incluso le dijimos que si quería larga, que lo hiciera. Nos miró y expresó que no”, afirmaron sus padres.
De la reserva a la primera
Una vez que se reactivaron las actividades, el Puma Rodríguez y Adrián Dezotti no erraron y lo convocaron al plantel de reserva. “Jugué algunos partidos y fui creciendo. Mi primer partido fue contra Argentinos Juniors”, abundó Facundo. “Me acuerdo que nos íbamos en una Trafic hasta Arroyo Seco. Salíamos desde la ciudad deportiva. Ahí noté además un gran cambio porque ya no íbamos vestidos con la ropa de entrenamientos, sino que teníamos todo allá”, recordó. “Ahí ya te sentís cada vez más profesional”
Tiempo después llegó el gran momento. “El 25 de enero de este año fue el mejor día de mi vida”, lanzó Facundo sin dudar. “Estaba sentado con unos compañeros luego de haber terminado la práctica con la primera, y de repente me llamó el Kily (González). Me agarró y me dijo que iba a quedar en el plantel profesional, que me lo había ganado y que lo disfrutara. No lo podía creer. Era lo que había soñado muchas veces”, dijo.
“Tenía ganas de llorar, pero me la banqué porque no quería que mis compañeros me vieran así. Me daba cosa. Se me aflojaron las piernas cuando el Kily me dio esa noticia”, confesó el pibe 10 canalla. Pero eso no fue todo. “El Kily me llamó al rato. Por dentro me pregunté «¿qué me dirá ahora, habrá pasado algo?» Ahí me miró y me habló. Me dijo que no tenía pensado contármelo, pero que lo había llamado Mascherano para decirle que me iba a convocar al seleccionado nacional Sub 20. «¿En serio, le dije?» «Así es, disfrutá», me respondió Cristian antes de darme un abrazo. Ahí sí que lagrimeé un poco porque se me vino a la cabeza la imagen de mis padres”.
“No veía la hora de llegar a casa para darles la noticia a mis viejos”, destacó. “Es que ellos hicieron mucho esfuerzo para que yo pudiera ir a entrenar o jugar. Sea en la Rosarina, Campana, o en la Ciudad Deportiva. Hicieron mucho por mí, y se los quería contar como además agradecérselo”, desprendió con cierta emoción.
Lágrimas, a Sarandí y debut
Luego llegó otro instante que lo marcó a fuego sagrado. El día que siempre esperó. Desde la cuna. Desde ese primer instante en que comenzó a patear una pelota en el patio de su casa. Ahí, en la calma y vecina ciudad de Pérez, donde el popular barrio Terraplén tiene un embajador con brillo propio. Facundo no vaciló lo que vivió aquella tarde no tan lejana del lunes 11 de febrero en Sarandí.
“Mi debut fue el 11 de febrero en cancha de Arsenal. Esa semana viví todo junto porque fui a la selección Sub 20 del 7 al 9, volví a entrenar con Central el 10, y el Kily González me concentró para el primer partido del torneo. Fue mi primera concentración oficial también”, narró con precisión y sin prisa Facundo. “Entré por Gino Infantino a los 28 minutos del segundo tiempo, y salimos 1 a 1 y estuve involucrado en un gol que nos anularon por un off side mío”, puntualizó.
¿Cómo sucedió esa secuencia que relató Buonanotte? En las páginas de Ovación se reflejó que: «en su primera intervención fue partícipe de una jugada polémica. Es que Blanco se llevó la marca por izquierda y mandó un buen centro que el juvenil fue a buscar. Claro que Ruben también e impuso su autoridad goleadora para tomar la pelota, girar y someter a Werner. Pero el juvenil volante ofensivo quedó involuntariamente en off side y el disparo al ras fue en su dirección. Saltó para evitar el toque y fue considerado por el asistente Alejo Castany como que molestó la visión del arquero. Quedó la duda pero el razonamiento del juez tuvo lógica y Darío Herrera cortó un gran festejo del 9 y de todo Central, porque era el gol del triunfo».
“Ese lunes sentía por dentro que me tocaría debutar. Lo presentí desde un primer momento en realidad. Recuerdo que estaba haciendo la entrada en calor y no veía la hora de entrar. Faltaba cada vez menos encima. Pero todo fue felicidad cuando el Kily me llamó para que entrara. Ahí fue otra la historia”, afirmó Facu mientras dejó perdida la mirada en la nada mientras agarró el celular.
Luego desprendió algo que tenía muy guardado. Como un secreto. “Esto que diré, ni mis padres se los conté. Cuando salimos del hotel hacia la cancha iba escuchando música... y ahí sí que lloraba. Lo hice porque sentía que era mi día. Moqueaba, es así. Se me estaba haciendo el sueño realidad, lo presentía desde que nos fuimos al estadio”, dijo Buonanotte con mirada acongojada y relojeando a sus viejos.
“Antes de entrar tenía nervios, como las piernas atadas. Pero una vez que entré, chau, me aflojé y traté de jugar de manera simple. Por suerte en ese equipo estaban los referentes como Broun, Ruben y Vecchio, quienes fueron muy piolas e importantes antes y durante el proceso. Ellos hablaban y aportaban mucho al grupo, sobre todo a los más chicos”, sintetizó. A eso le sumo que estaba el Kily, quien también era muy importante para el plantel.
Facundo después se fue haciendo camino al andar bajo la conducción de Carlos Tevez, quien “también fue importante en este proceso porque confió mucho en mí. Siempre me decía que jugara tranquilo, que hiciera lo mío. Que disfrutara y que tenía toda la libertad”, cerró el crack de corazón canalla y alma valiente.
Brighton: que no, que sí
Uno de los momentos más sensibles e ingratos que debió lidiar el chico Facundo fue cuando desde Central le confirmaron que había sido vendido a Brighton. Era fin de agosto pasado. El pibe, incluso, dio una entrevista radial a modo de despedida con toda la inocencia a cuestas. Habló desde la honestidad que mamó en su cálido hogar, donde Pamela y Mauricio siempre le inculcaron el respeto hacia el prójimo como bandera familiar. No obstante, al rato, llegó el bombazo. La transferencia había sido llamativamente declarada nula por la propia dirigencia centralista. Un papelón que envolvió sin necesidad a un juvenil de la casa.
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Una costumbre. Firmar autógrafos en la puerta de su casa.
Leo Vincenti
“No me mareé cuando supuestamente estaba todo hecho lo de Brighton. Pero sí pasé por un momento complicado. No porque Central no me terminó transfiriendo, ya que me encanta y amo a este club. Fueron algunas formas y cosas, aunque ya está. Forma parte del pasado pero sí me dolieron ciertas cuestiones que ahora no vale la pena recordar”, contó Facu.
El enganche canalla además dijo que “cuando salió de nuevo la chance de ir a Inglaterra lo tomé diferente. No quise saber nada hasta que el club hiciera todo, pese que por dentro uno piensa en qué podría terminar todo. Sobre todo con lo que había pasado semanas atrás. Sin embargo, no me afectó desde lo futbolístico este tema. Seguía entrenando y jugando igual”.
“Ahora que se hizo todo, la verdad es que estoy muy feliz. Me siento un privilegiado porque iré a jugar a la liga más fuerte del mundo como es la Premier League. Pero también debo admitir que aún no caí”, comentó para luego abrir de nuevo el corazón y reflejar que “no miro fútbol en sí, salvo que sea la selección o un partido importante de la Champions League”.
Buonanotte destacó además que “justo me mandó un mensaje el entrenador de Brighton (el italiano Roberto De Zerbi) para felicitarme y decirme que estaba muy contento por el fichaje que hizo el club. Me comentó que iba a ayudarme a instalarme en la ciudad y en el club, como además a potenciar. Que me haya dicho todo eso me deja tranquilo y es algo muy lindo porque sé que el técnico me tendrá en cuenta y dependerá de mi trabajo diario para ganarme un lugar en el plantel”.
“Soy consciente de que nos iremos pronto a otro país. Será otra vida distinta, pero mis raíces siempre estarán acá. En mi barrio, en Pérez, y en mi club, Rosario Central”, cerró con ojos brillosos y voz pausada un racional Facundo. Este mismo pibe habla tímido, pero forjó una carrera maratónica en la primera canalla y que ahora buscará encandilar con su luz futbolística no solo a la Premier League sino a toda Europa. Se va un pichón de Arroyito. Un pichón de crack.
Dicen sus padres
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Pamela y Mauricio, los papás de Facundo Buonanotte, hijo único.
Leo Vincenti
Facu es una locura en el barrio. Siempre fue igual. Es querido por todos. La gente se alegra por lo que está viviendo. Hay vecinos de Newell’s , pero con él no hay rivalidad. Y eso es gratificante porque ves que lo quieren y le tienen respeto”. Pamela, la mamá.
Me emociona y adoro verlo jugar. Pero más que emoción, siento admiración por Facu porque tiene una gran personalidad, hizo mucho sacrificio para vivir este presente. Es un orgullo ser su padre. Trabajó para poder llegar a la primera”. Mauricio, el papá.
Sus inicios en Mitre y con papá de técnico
Facu toma la merienda con marcada pausa. Mira a los ojos cuando habla de manera clara y sin prisa. Y sus ojos cobran un brillo especial a la hora de hacer eje en su niñez. “Uh, arranqué a jugar a la pelota a los tres o cuatro años, en el club Mitre de Pérez. Lo hice siendo una categoría menor porque la 2004 aún no estaba armada”, narró de movida.
“Desde muy chiquito me gustaba patear. En esa época del baby jugaba en el mediocampo, pero de cinco”, sostuvo el crack antes de que su padre saliera al cruce con una confesión. “Su primer técnico fui yo. Se dio de casualidad porque el entrenador asignado a la categoría 2003 era otra persona, que luego no asumió. Y como el presidente y coordinador de ese entonces eran amigos, me dijo si podía asumir. Al principio no quise, pero luego acepté. Facu ya estaba en ese plantel, no es que lo elegí”, afirmó Mauricio.
“Me tuvo como DT como cuatro años”, remarcó Facundo con orgullo. “Siempre tuvo técnica. Su juego no cambió. En ese sentido, desde muy chiquito tuvo mucha personalidad. Es una persona que no se guarda nada en los partidos”, acotó su papá para después resaltar con voz firme: “siempre le pedía que tocara o le pegara de lejos a la pelota. Me gustaba mucho que jugara porque veía que podía. Aunque jamás lo presioné o le exigí más que al resto. Quería que se divirtiera ante todo”.
Como dato extra hay que sostener que Buonanotte además llegó a jugar en simultáneo en Mitre de Pérez y en Victoriano Montes, “que participaba en una liga humilde. Incluso nos costaba completar el equipo. Muchas veces jugábamos con uno o dos menos. Pero fue una linda etapa y la pasaba muy bien con los chicos”, describió el ahora exjugador de Central.