Cuatro días después de publicada, el ex presidente Mauricio Macri contestó ayer la carta de Cristina Kirchner, puso condicionamiento para sentarse a una mesa de diálogo y también negó contactos con dirigentes del oficialismo. Horas más tarde, la conducción nacional del PJ le salió al cruce al afirmar que las pretensiones del fundador del PRO son “una tomada de pelo para la historia”.
Ayer, en un mensaje difundido a través de redes sociales, Macri indicó: “Cuestan entender las motivaciones de la carta de la vicepresidenta dirigida al presidente y las versiones que sostuvieron que hubo acercamientos con gente de mi entorno. Quiero negar rotundamente esa información y cualquier acercamiento”.
“Al mismo tiempo, ratifico la voluntad de Juntos por el Cambio y mía de sentarnos con otras fuerzas en una mesa pública de diálogo que siga las siguientes condiciones: la Constitución Nacional sobre la mesa, dar de baja el embate a la Justicia, al procurador, a la Corte y a la propiedad privada”, agregó.
Y completó: “Siempre vamos a estar dispuestos al diálogo para defender las libertades y el respeto a la ley. Buscamos la construcción de una agenda de desarrollo, que promueva la generación de empleo y de la producción, abiertos al mundo de una manera inteligente”.
Las declaraciones del ex mandatario surgen en respuesta a la carta de Cristina Kirchner y de versiones periodísticas que indicaban que sus allegados habían entablado lazos con dirigentes del oficialismo. Uno de esos rumores indicaba que el emisario de esos contactos había sido el peronista Miguel Angel Pichetto, hoy aliado del fundador del PRO.
Macri, quien durante su mandato llevó a casi 40% los niveles de pobreza y quiso poner por decreto a dos jueces en la Corte Suprema, pareció erigirse ayer en la custodia moral de la Argentina, además de exigir condiciones para consensuar políticas de Estado con el oficialismo.
Precisamente eso es lo que le recordó el PJ en un documento. “Y ahora apareció el Diablo vendiendo Rosarios”, sostuvo el PJ en un comunicado emitido bajo el título “Perdiendo la vergüenza”.
Con la firma del presidente del consejo nacional del PJ José Luis Gioja, el escrito expresó que lo que dijo el ex mandatario “es una tomada de pelo para la historia, la democracia y el sentido común de nuestros pueblos”, y recordó que “su gobierno endeudó al país, a las provincias, a cada argentino, a los empresarios, a los comerciantes”.
El documento enumeró que el gobierno de Macri “violó la Constitución, metió jueces por la ventana, presionó y condicionó la independencia del Poder Judicial”, y sostuvo que “presionó y extorsionó a funcionarios judiciales, a la ex procuradora general de la Nación Alejandra Gils Carbó, amenazó a su hija, obligándola a renunciar a su cargo”.
“Su gobierno persiguió a opositores, espió hasta sus aliados, sus amigos, sus socios y su propia familia. Su hermano cuenta en un libro el horror que padeció por sus actos”, agregó en referencia a la publicación “Hermano”, de Santiago O’Donnell con el testimonio de Mariano Macri.
Macri y Alberto Fernández ensayaron una relación institucional cordial luego del resultado de las elecciones de 2019. Sin embargo, no pudieron escapar a la grieta y el diálogo no logró consolidarse en el tiempo luego de que el presidente dijera que su antecesor le había sugerido que no le importaba la cantidad de muertos que podría provocar el coronavirus en la Argentina. Esa versión fue desmentida por Macri, quien en las últimas semanas reapareció públicamente en varias entrevistas.
Pero el posteo de Macri tiene destinatarios también dentro de Juntos por el Cambio, donde hay dirigentes que promueven el diálogo con el oficialismo. Marca una línea divisoria entre quienes integran “su” entorno y asume la representación de la coalición de partidos donde varios integrantes se disputan el liderazgo.