Política

"Los trabajadores no somos neutrales en este proceso electoral"

Hugo Yasky dijo que el camino de retorno a la CGT será resistido por los "gordos" de la central.

Domingo 06 de Octubre de 2019

Hugo Yasky | Bío | Docente, actual diputado nacional por Unidad Ciudadana. Titular de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), que el jueves aprobó volver a la CGT

Luego de 28 años la CTA inició el camino de retorno a la CGT. En un Congreso en Lanús, y con la presencia de Alberto Fernández, Verónica Magario, y Hugo y Pablo Moyano, entre otros, decidieron "unir a todo el gremialismo", y dar apoyo explícito a la fórmula Fernández-Fernández. "Si un gobierno te asegura hambre, desempleo y perdida de derechos laborales; y otro cerrarle el camino a Macri con una perspectiva de recuperación económica, no hay neutralidad posible", explicó Hugo Yasky a LaCapital en una larga entrevista exclusiva, en la sede nacional del Suteba, en el barrio porteño de San Telmo.

Yasky sabe que el camino de retorno a la CGT será resistido por los llamados "gordos" históricos de la central. "Nos impugnan porque temen dar el debate", desafió el histórico ex titular del gremio Ctera que protagonizó la lucha de la "carpa blanca" en los años 90.

EM_DASHEn el 91 se fueron de la CGT (para formar la CTA) con críticas a la poca o nula democracia interna en los sindicatos, el alineamiento con menemismo, las conducciones eternizadas. ¿Por qué volver ahora? ¿Cambió algo en el sector dominante de la CGT?

—Creo que cambió más el mundo que la CGT. Cambió el mundo en contra de los trabajadores, se volvió más hostil a los derechos laborales. Hoy, incluso, en la OIT, se empieza a discutir si el derecho de huelga existe en la legislación internacional. Sería un retroceso tremendo, en un contexto de un mundo unipolar. Hasta el 90 existió un equilibrio entre el capitalismo y los países del Este, los comunistas. Sobre esa tensión se sostuvo un piso de derechos. Por caso, el estado de bienestar en Europa era la respuesta a esa "amenaza" del comunismo.

EM_DASHPero "el paraíso" del Este ya cayó, hace 30 años.

—Por eso nos van arrinconando, cercenando derechos, horadando el movimiento sindical. Incluso muchos trabajadores que se tientan con no pagar la cuota sindical, y decrece la tasa de afiliación. Y también la tendencia de avanzar en acuerdos por empresa. Entonces, esta realidad fue uno de los fundamentos que nos llevan a reagrupar las fuerzas, integrándonos a la CGT.

EM_DASH¿También por una coyuntura electoral, para darle más volumen al FdT, y provocar una derrota profunda del candidato oficialista?

—Claro, la experiencia de estos últimos cuatro años. Podría ser paradojal, alguien podría decir "la CGT en éstos cuatro años quiso ser la pata sindical del macrismo", mientras nosotros estuvimos en la calle junto a un sector de la CGT que se fue, y los movimientos sociales. En ese punto, podría abonarse la idea de que la distancia política con al CGT es mayor. Sin embargo, lo analizamos exactamente al revés.

EM_DASH¿Por qué?

—Porque en todo este proceso de lucha nos encontramos codo a codo con las regionales de muchos sindicatos de la CGT, hubo unidad en el interior en muchos lugares.

EM_DASH¿Entonces los grandes gremios tendrían conducciones nacionales que "atrasan" respecto de la actitud política de sus propias regionales?

—Es así, las regionales han transitado un camino distinto que ciertas conducciones nacionales, durante los años del macrismo.

EM_DASHEl peso de los sindicatos del transporte, entre otros, fue determinante y durante mucho tiempo eludieron hacerle un paro a Macri.

—Yo diría que los dirigentes que pretendieron ser la pata sindical del macrismo no fueron representativos de las bases. Yo nunca me crucé con un trabajador que reproche nuestro rechazo al actual proceso político, nunca. Me decían "únanse".

EM_DASH¿Toman riesgos de licuar la identidad de la CTA en una CGT que podría rechazarlos?

—Tomamos riesgos, sí, pero creemos que es mucho más lo que se gana de lo que se pierde. Preferimos arriesgar y enfrentar esas tensiones que permanecer en la zona de confort del sindicalismo progresista. Sectores de la CGT también saldrían de la zona de confort al abrir el debate con nosotros integrados.

—¿Institucionalmente tienen chances verdaderas de ingresar a la orgánica de la CGT?

—Entiendo que tendrá sus tiempos, es un proceso, una secuencia. Donde primero estarán las conversaciones de Camioneros, la Bancaria, entre otros, con la mesa chica de CGT. Luego, nosotros aspiramos a participar en el próximo congreso de la CGT que se concretaría en 2020.

EM_DASHCuando Alberto F plantea un gran "acuerdo" multisectorial, y que ustedes comparten, ¿qué estarían dispuestos a acordar, y qué no?

—Imaginamos una alianza estratégica entre los sectores productivos y los trabajadores, dejando afuera a la especulación financiera. Se trata de desplazar ese eje, que fue lo central durante el macrismo. Eso se termina con el nuevo gobierno. Por supuesto hablamos de acordar con Pymes y también con la UIA, que tiene tensiones internas, y donde no desconocemos que hay sectores con cierto dogma ideológico contra la mejoría de los ingresos de los trabajadores. Apoyaremos una gobernabilidad basada en el empleo, en el trabajo decente, en la educación pública, en el desarrollo científico tecnológico. No vamos apoyar cualquier gobernabilidad. Si mañana viene la UIA y propone una reforma laboral que quite derechos a los trabajadores, desde ya que nosotros no vamos a firma eso.

—¿Y si proponen un congelamiento de salario?

—Podemos analizar un acuerdo transitorio, por caso, seis meses, de congelamiento de despidos, tarifas, precios y salarios. Siempre que antes de eso se garantice la supervivencia de los que hoy están en zona de pobreza extrema. Se trataría de una emergencia para salir de la zona de turbulencia que genera el barco que se está hundiendo, e ir a un escenario más calmo. De todos modos, sería un proceso que nos lleve a discutir lo que sigue: una política de reactivación y empleo. Un esquema de estas características lo aceptaríamos de buen grado. Las Pymes no piden reforma laboral regresiva, piden reactivación y condiciones financieras razonables para trabajar.

EM_DASHEn el acto de Lanús, junto a Alberto F, planteó que los movimientos sociales serán parte del acuerdo económico y social. ¿Cómo imagina ese proceso?

—Es un tema complejo, ellos tienen lógicas organizativas distintas que las nuestras. Los sindicatos estamos regidos por normas estatutarias, auditorías, asambleas, elecciones que están obligados a hacer hasta los más burócratas. Tienen que rendir cuentas ante alguna autoridad. Los movimientos sociales no tienen este régimen. Sin embargo, representan a una parte muy importante de los trabajadores informales. Deberíamos formar una mesa social, donde estemos los sindicatos y los movimientos sociales. Todos queremos que los movimientos sociales vayan decreciendo, hasta convertirse en trabajadores formales.

—¿Le preocupa que el gremialismo inspirado en la izquierda trotskista los acuse de entregarse a un gobierno "patronal"?

—Nosotros decimos, si te toca elegir entre un gobierno que te asegura más miseria, menos empleo, y el fin de los derechos laborales; y otro que surge del proyecto nacional y popular, que va a retomar el trabajo digno, la jubilación pública, la educación pública, y paritarias libres entre otras cosas, no podés confundir independencia de clase con neutralidad. Esa posición de independencia dogmática de los patrones, el Estado, los partidos políticos, la Iglesia, tipo anarco-sindicalista, no estaría siendo útil para los trabajadores de la Argentina. Juegan claramente para la derecha. El ballottage de 2015 fue un ejemplo. Hoy Macri coincidiría con el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT), les diría a los trabajadores "no apoyen a nadie". Nosotros, desde la CTA, apoyamos al FdT porque entendemos es la única vía que cancela otro mandato de Macri. Los compañeros trotskistas, como nosotros, tampoco son "neutrales" y apoyan la alternativa electoral del FIT. La diferencia es que el FIT va a sacar alrededor del 3 por ciento de los votos, y FF ganará las elecciones.

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