El ex gobernador neuquino Jorge Sobisch no se presentó ayer a testificar en el
juicio por el crimen de Carlos Fuentealba, pero el imputado José Poblete dijo que desconfía de la
"imparcialidad" del tribunal, exhibió fotos como prueba y reclamó que citen a declarar a otros
policías.
A pesar de haberse frustrado la declaración testimonial de
Sobisch, el juicio por el asesinato del docente tuvo ayer por la mañana una de sus audiencias más
importantes luego de que Poblete pidiera hablar y presentara pruebas para desligarse de cualquier
responsabilidad en la muerte del profesor.
Poblete ratificó que no comprende la acusación en su contra
y mostró dos fotografías con las que intentó explicar que, en el momento del ataque al Fiat 147 en
el que viajaba Fuentealba, se encontraba en otro sector lindero a la ruta 22, desde donde era
imposible disparar hacia la parte trasera del vehículo.
En esas imágenes que se exhibieron ante los jueces de la
Cámara Primera aparece una formación policial, en la que dijo estar el cabo, y detrás el automóvil
en que viajaba Fuentealba, envuelto en humo.
La acusación contra Poblete sostiene que el policía se
refugió dentro uno de los utilitarios en los que se movilizaron los efectivos. En las fotografías,
Poblete aparece junto a cuatro colegas de una formación de Cutral Co —él pertenecía a la de
Zapala— y por eso el imputado solicitó al tribunal que cite a declarar a los efectivos que
estaban a su lado.
La declaración de los policías, entre ellos algunos jefes
de grupos especiales, se cumplirá hoy, cuando se emita un video sobre la represión a los docentes
neuquinos del 4 de abril del 2007 sobre la ruta nacional 22, a la altura de Arroyito.
Para hoy también está previsto que la Justicia ubique a
Sobisch, quien se excusó ayer a través de un fax en el que informó que desde hace diez días se
encuentra en Mendoza. El ex gobernador sostuvo que se enteró de la citación a través de medios
periodísticos, dado que nunca recibió una convocatoria formal para presentarse a declarar.
Casi al mismo tiempo que en la antigua Legislatura, donde
se realiza el juicio, se leía el fax, un hijo de Sobisch se presentó en la sede de la Cámara
Primera para ratificar que nunca recibieron una notificación y dejar un número de teléfono donde
podía ser ubicado su padre.
Además de la indignación que generó la posición de Sobisch
entre los familiares de Fuentealba y los docentes agrupados fuera del edificio, el abogado
querellante, Gustavo Palmieri, adelantó que analiza pedir la detención del ex mandatario hasta que
preste su testimonio en el juicio.
Grupos de docentes, agremiados en Atén, se concentraron ayer frente al
edificio donde se realiza el juicio, en el marco de un paro dispuesto por el gremio para reclamar a
Sobisch que diga "toda la verdad" sobre la represión y la muerte del profesor. l