Política

"Estamos asistiendo a un cambio de época política en la Argentina"

María Esperanza Casullo. Doctora en ciencia política de la Universidad de Georgetown. Profesora de la Universidad Nacional de Río Negro. Invitada en la Universidad de Richmond y Brown University.

Domingo 12 de Noviembre de 2017

"El peronismo enfrenta ahora un verdadero nudo gordiano: tiene una dirigente (CFK) que es la que mayor peso electoral tiene, pero por un lado aparece la cuestión de su techo electoral en una elección general, y por otro lado no es querida por un conjunto de dirigentes peronistas", sostiene la politóloga María Esperanza Casullo, una voz interesante para escuchar por estos tiempos.

En una entrevista con La Capital, la doctora en ciencia política de la Universidad de Georgetown admite que Mauricio Macri tiene todas las puertas abiertas para la reelección y se asombra por la falta de presencia de una alternativa de centroizquierda. A la vez, Casullo mapea el arco político nacional tras las elecciones del 22 de octubre.
—¿Asistimos a un cambio de época en materia política?
—Creo que sí. Estamos asistiendo a un cambio de época política en la Argentina, en tanto y en cuanto el país tiene hoy algo que no existió durante todo el siglo XX: un partido orgánico de derecha, con capacidad electoral. Cuando digo "derecha" no lo digo desde el punto de vista de las políticas públicas implementadas, sino desde el punto de vista de la sociología política, de la conformación social de la coalición electoral del partido. Digo derecha como lo usaba Torcuato Di Tella: un partido que representa políticamente los intereses y la visión de mundo de las elites (económica, social y cultural) del país y cuyos dirigentes principales, empezando claro por el presidente, vienen de esas mismas elites.
—El resultado de las elecciones deja al peronismo sin triunfos en ninguna de las provincias grandes. ¿Es el principio del fin del PJ como alternativa de poder o se vive un hecho, apenas, coyuntural?
—Creo que ninguna de las dos cosas. Esta crisis es muy profunda para el peronismo, y no creo que sea "coyuntural" en ese sentido. A todo oficialismo le va a surgir tarde o temprano una oposición, que represente a quienes no están muy contentos con un gobierno. ¿Y quien va a encarnar la oposición a Cambiemos? Hoy la principal figura opositora nacional (guste ella o no guste ella) es Cristina, y con ella un sector del peronismo. ¿Podrá convocar a todo el peronismo? Probablemente no. He ahí el dilema. ¿Se llamará "peronismo" la oposición a Cambiemos? Tal vez no, pero deberá incluir al peronismo para ganar (como Cambiemos debió incluir para ganar a la UCR). Al mismo tiempo, el peronismo tiene muchos problemas pero una cuestión que lo favorece: no parece haber nadie por fuera de él que quiera encarnar una postura netamente opositora. Para mí la pregunta mas interesante no es qué va a pasar con el peronismo, sino qué pasó o qué esta pasando con los partidos "progresistas". No se ve hoy que esté apareciendo una oposición a Cambiemos nucleada en alguno de los viejos partidos progresistas de clase media no peronistas, o de alguno nuevo. En el 2011 los políticos mas votados luego de CFK fueron Binner y Ricardo Alfonsín, ambas figuras son irrelevantes hoy a nivel nacional. ¿Eso continuará así por siempre? ¿Será Unidad Ciudadana el germen de un nuevo Frepaso con una parte del peronismo y una parte de sectores de clase media y una dirigencia desperonizada? Como dijo Mao: es demasiado pronto para saberlo.
—Juan Carlos Torre sostiene que el episodio central de la debacle del peronismo es la derrota en provincia de Buenos Aires, que el resto de las provincias conducidas por un justicialista importa poco a la hora de evaluar la magnitud de la derrota.
—Por supuesto que Torre tiene razón y a quien pierde en PBA le es imposible argumentar que "gana" en el resto del país. Si perdés en PBA perdés, y si ganás aunque sea por un pelo, como Ruckauf en 1999, te sostenés. (Este era el cálculo del kirchnerismo, creo, en 2015: sostenerse en PBA aunque perdieran Nación). O sea: el peso electoral y simbólico de la PBA (y mas aún del bloque PBA+Caba) es enorme.
—El peronismo, al menos en boca de algunos de sus personajes, caso Pichetto, parece haber perdido vocación de poder. Pichetto declaró que quiere a Cristina fuera del bloque de senadores, cuando ella es la única que tiene votos.
—Esto para mí es la clave del peronismo actual. El peronismo enfrenta ahora un verdadero nudo gordiano: tiene una dirigente (CFK) que es la que mayor peso electoral tiene, pero por un lado aparece la cuestión de su techo electoral en una elección general, y por otro lado no es querida por un conjunto de dirigentes peronistas. Ahora bien, por el otro lado ninguno de esos dirigentes peronistas ha mostrado, hasta ahora, capacidad electoral por sí mismos. Frente a esto, CFK podría decir públicamente "no me presentaré en 2019", pero es poco probable que lo haga. Si ella se presentara en el 2019, la pregunta es qué harán los demás. Es decir, ¿estará dispuesto el peronismo "no k" a ir a las elecciones del 2019 a sabiendas de que irá a perder?
—De acuerdo al escenario político poselectoral, Macri tiene las puertas y las ventanas abiertas para ir por la reelección. ¿Está de acuerdo?
—Si, hoy Macri es favorito para ser reelecto. En base a errores del contrario, méritos propios y a una cuestión estructural de la política argentina: que es que los oficialismos tienen mecanismos para cementar su coalición y fragmentar la de los demás (como hizo el kirchnerismo con éxito en 2007, 2011 y no pudo ya hacerlo en 2015.)
—¿Qué visualiza sobre el rol de la UCR en Cambiemos? Al menos en el Frente Progresista santafesino ocupa cargos, tiene al vicegobernador. El PRO parece ser el exclusivo conductor de Cambiemos...
—Alrededor de este tema hay posiciones encontradas. Es cierto que Cambiemos es una coalición de partidos, y es cierto que la UCR tuvo un rol fundamental al expandir el alcance territorial de Cambiemos y fiscalizar las elecciones, sobre todo en PBA y el interior. También es cierto que la UCR tiene ministros en el gabinete, y que luego de diciembre tendrá más diputados y senadores de los que tenía antes (y como dice mi amigo Andrés Malamud, hacía años que no sucedía esto). Pero llaman la atención tres cosas. Primero, que la UCR no tiene al parecer un lugar en la mesa de decisión de Cambiemos, que es muy pequeña, muy centralizada, y muy PRO-pura. Segundo, en las Paso de este año el PRO recusó judicialmente a las listas internas que presentaron sectores de la UCR "orgánica" en varias provincias y bloqueó la competencia interna o sólo la admitió (como en Neuquén) porque lo dijo la Justicia. Sin ir más lejos, no admitió internas en la ciudad de Buenos Aires, su distrito estrella, y expulsó al sector de Lousteau. Tercero, la UCR no ha planteado hasta ahora una agenda legislativa o de gobierno diferenciada, basada en su temas históricos, como puede ser la universidad pública o la salud pública. O la expansión de los derechos sociales universales.
—¿Cambiemos dura hasta que Lilita diga "nos vamos", o ya no le hace falta al gobierno?
—No veo, por el momento, a Elisa Carrió yéndose de Cambiemos, no lo veo. Creo que a veces no se diferencia hasta qué punto Carrió fue crucial para Cambiemos en la relación con su núcleo de votantes. Carrió tenía y tiene el espacio para ser crítica de Cambiemos, desde adentro. Cambiemos puede decir "nosotros no sólo permitimos sino que premiamos la crítica." Al mismo tiempo, no queda claro dónde iría Carrió si se fuese de Cambiemos.

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