En el marco de la candidatura a concejal de Eduardo Trasante por Ciudad Futura, el espacio presentó el minidocumental "Mi testimonio, 56 meses de lucha por una ciudad más justa", donde se muestra la vida y obra del pastor que perdió a dos de sus hijos en Rosario. Uno en manos del narcotrafico, en el Triple Crimen de Villa Moreno, y otro dos años después en un hecho de violencia urbana ocurrido en el centro rosarino.
El documental refleja su larga caminata por la ciudad y su lucha por justicia. Repasa su primeros años de vida en medio de las necesidades y las carencia del barrio Tablada, su relación con Dios y los vínculos entre religión y política.
"Para nosotros es un honor que Eduardo haya aceptado el desafió de encabezar la lista de Ciudad Futura para este año; su historia de no bajar nunca los brazos, de no rendirse y luchar siempre por justicia y nunca por venganza es un ejemplo vivo para la ciudad, del poder de la gente común que le falta a la política", destacó el concejal Juan Monteverde.
"Hay quiénes dicen que la buena política mejora los tiempos, y yo creo que la buena gente mejoran la política que viene a mejorar los tiempos", agregó.
El caso del Triple Crimen de Villa Moreno marcó un antes y un después en la ciudad. "Hasta ese momento el gobierne ocultaba el aumento de la tasa de homicidios bajo la mentira del "ajustes de cuentas", a partir de la lucha que dimos no solo logramos condenas históricas para los asesinos sino que la ciudad asumió que el narcotráfico era un problema", manifestó en la presentación Caren Tepp, candidata a diputada por Cuidad Futura.
Emoción y agradecimiento
Al cierre del documental un Trasante visiblemente emocionado agradeció lo que consideró fue "un abrazo al alma que fortalece esta decisión de trabajar para que nunca más nadie tenga que pasar por lo que yo pasé".
"Desde enero del 2012 —continuó— nunca más volví a ser el mismo. La pérdida violenta de mi hijo Jeremías, de sus compañeros Claudio y Adrián, produjeron una presión emocional muy tensa en mi corazón. Que no quedó en el trauma, sino que llevé esa experiencia dolosa a una suerte de transformación, algo así como convertir el dolor en lucha. Si hay un sentir cada vez más intenso en mi corazón es ver a mi ciudad transformada. Porque la fe sin obras es muerta, dice la Biblia; yo puedo tener toda la fe de que la cosa va a cambiar, pero si no hago algo para que cambie nada de hecho va a suceder. Para eso debía unirme a quienes tenían en su poder herramientas políticas para cambiar. Encontré en Ciudad Futura no sólo una visión que apoyo totalmente, sino una pasión que también estaba en mí; y luego de escuchar, luego de observar, de ver los frutos y aún las acciones presentes de la gente del hacer, decidí ser parte de esta gran utopía, que no es ser un mero espectador de la cosa sino actor de un compromiso, de un trabajar, junto a miles de comprometidos militantes por esta Ciudad Futura que necesitamos, y que también queremos".