Política

Cappiello: "Quiero ser candidato a intendente en 2019"

Quiso ser intendente en 2015, pero el partido optó por dar aval a la reelección de Mónica Fein.

Domingo 25 de Marzo de 2018

Miguel Cappiello no anda con vueltas. "Quiero ser candidato a intendente de Rosario en 2019", revela el senador provincial, pieza clave en la instalación del sistema de salud en la ciudad, desde el mismo momento en que se convirtió en funcionario de Hermes Binner. Cappiello quiso ser intendente en 2015, pero las circunstancias lo impidieron, y el partido optó por dar aval a la reelección de Mónica Fein.

   "Me gusta esa posibilidad luego de tantos años de gestión, y el optimismo me lo da la gente que me alienta en la calle, los compañeros de base de distintas seccionales y algunos de los referentes del partido", completa el ex ministro. Cappiello está a favor de la reforma constitucional, con reelección de Miguel Lifschitz, y admite que el Partido Socialista extraña a Binner: "Pero más lo extraño yo: Hermes fue mi maestro y mi mentor".

   "En 2019, se van a elegir los gestores más importantes: como gobernador, intendente, presidente de la Nación. Eso me lleva a tener confianza para ser candidato a intendente, si el partido así lo decide", abreva.

   —¿Quiere ser candidato a intendente?

   —Sí, quiero ser candidato a intendente. Me gusta esa posibilidad luego de tantos años de gestión, y me la da la gente que me alienta en la calle, los compañeros de base de distintas seccionales y algunos de los referentes del partido que están de acuerdo en que lleve adelante el proyecto de mi candidatura a intendente. Sobre todo, teniendo en cuenta que no he perdido nunca una elección, y en la última (a senador provincial) fui el más votado en la provincia en todas las categorías. Esto necesita mucho trabajo, y lo he demostrado en materia de salud, que es lo que mejor se observa de la gestión del Frente Progresista y del Partido Socialista.

   —¿Se equivocan los que dicen que "el socialismo está muerto en Rosario"?

   —Sí, rotundamente. El socialismo está más vivo que nunca y tiene recambio generacional: Enrique Estévez, Verónica Irízar, muchos de los compañeros que están cumpliendo funciones. El socialismo está vivo y con mucha fuerza para dar una batalla que signifique garantizarles a los rosarinos políticas sociales y acceso equitativo. Y repito: tenemos deudas que debemos ir saldando en el tiempo.

   —Al margen del socialismo, en estos 30 años, lo que el rosarino mostró es su inclinación hacia una determinada cultura política, que siempre se contrapuso, por ejemplo, a la ciudad de Buenos Aires. ¿Por qué ahora eso se pone en duda con el último triunfo del PRO? ¿Qué se hizo mal en Rosario?

   —Lo que se hizo mal es correrse del territorio. Perdimos el territorio. Cuando yo preguntaba por qué lo habíamos perdido, la gente me dijo: "Porque ustedes se alejaron de nosotros, se fueron". Y los otros sí fueron a los territorios y dieron cosas. Pero ahora nosotros estamos recuperando el territorio. Ese fue el gran error. Porque no se puede decir que no se hicieron obras, o que no hemos sido transparentes. Llevamos adelante políticas sociales. Mire, Rosario termina de recibir otro premio por su sistema de salud. Tuvimos exceso de confianza y nos alejamos de la gente, pero estamos volviendo, y la gente empieza a reconocerlo.

   —¿Cuál es su posición respecto al ofrecimiento de Ciudad Futura de hacer un frente con ustedes y el peronismo?

   —Hay que hablar con todos los sectores. Hay que hablar de proyectos. Ciudad Futura es un colectivo con 4 concejales, y hay que sentarse a hablar. Y con el peronismo, también. Es lo que yo hago en el Senado para formar algún frente.

   —Pero lo que se le fue al socialismo es el voto del centro, el voto influyente de seccionales clave, que se pasaron al PRO.

   —Nosotros siempre ganamos en las seccionales del centro, y esta vez perdimos en todas. Hay que volver por los fueros y a las fuentes. Hay que convencer y enamorar a las distintas seccionales de los distintos lugares. En algún momento, en el centro estaban enojados con todas las obras que se estaban haciendo. Y uno caminaba por la peatonal Córdoba, y se enojaban. Me parece que es por no haber explicado qué es lo que venía a futuro con esas obras. ¿Cuántas veces fue denostado el trabajo que se hizo en calle Sarmiento para transformarla en zona calma? Eso fue porque no se le salió a hablar a la gente. Nos alejamos, dejamos de hablar y nos pasó todo esto. De esto hay que hablar y convencer a la gente, casa por casa.

   —¿No está muy lenta la movilización del Frente Progresista respecto de los timbreos? Pareciera, visto desde afuera, que el PRO los anticipa siempre en los barrios de Rosario.

   —Se está continuando ahora. Este sábado hubo timbreos. Cuando salimos y preguntamos, la gente pide cosas sencillas. Hay que volver al terreno, volver a hablar con la gente y no sólo escuchar demandas, hay que resolverlas. Estamos en el camino que estuvimos antes, cuando nos decían "los mormones".

   —¿Está a favor de la reforma constitucional?

   —Sí, totalmente a favor. La reforma constitucional es muy necesaria, hay muchas cosas para debatir en una Constituyente. Estamos muy cerca de que el gobernador envíe el proyecto. Solamente se habló de la reelección, pero no es el único tema.

   —¿Está a favor de la reelección de Lifschitz?

   —Sí. Pero a eso lo tiene que decidir la Constituyente. La imagen del gobernador es muy alta, y de la gestión de gobierno también es muy alta. Se han hecho muchas obras, y uno las ve cuando recorre. Hay muchas cosas que se han hecho, y otras que faltan. Hoy a nadie se le ocurriría sacarles a los rosarinos el sistema de salud, porque es patrimonio de la gente, y lo usa. Y estamos a punto de mejorar el sistema público de transporte.

   —El socialismo extraña horrores a Hermes Binner. Como figura componedora pero que, a la vez, trazaba directivas y todos lo seguían. En algún momento hubo una tirria marcada entre los nuevos jefes.

   —Los dos cabezones. Así les digo yo. El socialismo lo extraña a Hermes. Yo lo extraño mucho más, porque es mi maestro y mi mentor. El va a todos lados, pero ya no tiene el poder de decisión que hacía que todos nos encolumnáramos.

   —¿Ya le dijo a Fein que va a ser candidato?

   —No, pero Mónica lo sabe. Trabajamos mucho tiempo juntos, tenemos una relación de cariño. Se va a enterar por esta entrevista en La Capital.

      —¿Hay un cambio de clima en la relación de la gente con el gobierno municipal?

   —Un cambio notable. Yo acompañé en algún momento a Pablo Javkin en la campaña a intendente de la ciudad. Hoy hay algo distinto: el desgaste del gobierno nacional. En la cancha me dicen: "¡Dele para adelante, don!".

   —¿No lo insultan?

   —Nunca me han puteado, ni siquiera en las redes sociales. Tengo muchas cosas para mostrar en salud, y haremos más para que la gente tenga mejor calidad de vida. Hay mucho por hacer.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario