Policiales

Una cuadra asediada por los tiros fue el escenario de un crimen en la zona sudoeste

Los vecinos hablan de balaceras a diario en la cuadra donde mataron a Brian Calegari, la misma en la que en febrero pasado balearon a un joven de 18 años

Miércoles 21 de Abril de 2021

"Los tiros son cosas de todos los días acá", comentó una vecina de Espinillo al 3600 con una mezcla de angustia y resignación. La tarde del martes esos tiros habituales, certeros esta vez, dieron en Brian Sebastián Calegari, de 28 años. Un muchacho del barrio, vivía con su familia en el Fonavi de esa zona, a unos metros de donde cayó después de que le dispararon desde una moto en la que iban dos hombres. Un rato después murió en el hospital por la gravedad de las heridas.

Al mediodía del miércoles el vecindario de Espinillo al 3600 había vuelto a su ritmo después de los procedimientos de rigor en torno al homicidio ocurrido la tarde del martes. Las despensas de la cuadra atendían a los clientes, algunos niños volvían de la escuela y un perro reposaba en el lugar preciso que los vecinos señalaron como el punto donde Brian estaba con su hermano cuando fueron sorprendidos a los tiros.

>>Leer más: Asesinaron a un hombre de 28 años en otra balacera en zona oeste

La información que los investigadores manejaron en las primeras horas fue que cerca de las 16.30 del martes Brian estaba en ese punto cuando desde una moto uno de sus dos ocupantes gatilló contra él. El muchacho fue llevado por su padre al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez, donde lo pasaron a quirófano por dos heridas de arma de fuego, una en la zona del corazón y otra en la axila. Unos 40 minutos después Brian falleció producto de la complejidad de las heridas.

Desde el Ministerio Público de la Acusación (MPA) indicaron que se había realizado el relevamiento en la escena del hecho con la toma de testimonios y levantamiento de las cámaras de seguridad. En tanto se habían ordenado otras medidas para tratar de identificar a los autores del crimen.

"Era un pibito bueno", fue el comentario en común de los vecinos acerca de Brian, quien creció en esa zona del sudoeste rosarino. Así también varios coincidieron en la preocupación por el tema drogas. Tanto por el consumo en la juventud como por los problemas que surgen a partir de la venta al menudeo en las calles del barrio.

>>Leer más: Identificaron el cuerpo encontrado el domingo dentro de un auto a metros del aeropuerto

"Esto es todo tema drogas, no sé cuál habrá sido el problema ahora. Acá no hay búnker, es todo delivery, se paran en medio de la calle, venden, todos lo vemos. La policía lo sabe pero no hace nada", contó una mujer. "El otro día tirotearon un departamento, todos sabemos de dónde viene y somos nosotros los que ponemos en riesgo nuestra vida", agregó otra.

Una señora mayor que estaba sentada en la puerta de su casa contó que conocía a Brian desde chico, que lo había visto crecer. "Si andaba en algo es cosa de él, pero conmigo era un chico bueno. Me ayudaba a sacar la basura porque yo apenas puedo caminar", comentó. Ella solo alcanzó a ver los minutos de angustia posterior al ataque. "Me puse a llorar porque su hermano lloraba tanto, pobrecito", agregó.

Cuando lo balearon Brian estaba sentado junto a su hermano sobre el cordón de la vereda de Espinillo al 3600, a metros de un kiosco. Los comerciantes de ese local dijeron a este diario que escucharon los disparos y al asomarse alcanzaron a ver el momento en el que Brian, intentando huir, cayó a los pocos metros. Ahí quedó un escueto charco de sangre.

"Esto es cosa de todos los días o día por medio. La zona está así", dijo la kiosquera. "Lamentablemente pagamos los que no tenemos nada que ver. Fijate donde pegó la bala, yo estaba acá adentro, si llegaba a estar afuera me pega a mí. Eran las 16.30, pleno día, decí que no había nadie más", indicó la mujer. La fachada de su local tenía la marca redonda de un balazo que había descascarado la pared.

>>Leer más: La historia de un chico con buena puntería reclutado como soldadito a los 12 años

Brian alcanzó a correr unos metros. Había salido en dirección a su casa, ubicada en un segundo piso del Fonavi levantado a unos metros de lo que fue la escena del crimen. En esa casa su padre, un camionero llamado Sebastián, contó que descansaba cuando lo despertaron los tiros. Lo poco que pudo hacer fue todo lo que tuvo a su alcance: llevar a su hijo al hospital.

"No sé que pudo haber pasado, que yo sepa no tenía problemas con nadie, no estaba amenazado", dijo el hombre a este diario. "Que hay balaceras casi todos los días sí, pero con nosotros no hay problemas", agregó. Su preocupación, ahora atravesada por la muerte de su hijo, fue la de los demás vecinos: "Pasan y tiran. No les importa si hay criaturas, nada".

Un baleado en febrero

La cuadra de Espinillo al 3600 fue noticia el pasado 18 de febrero, cuando a la noche de aquel jueves un joven de 18 años recibió un disparo en la misma modalidad con la que este miércoles mataron a Brian. En esa ocasión el chico volvía de uno de los locales de la cuadra cuando pasó una moto desde la cual dispararon.

Alan "Tuki" L. alcanzó a meterse en otro de los comercios de la zona, donde recibió asistencia y luego del reclamo de los vecinos un patrullero policial lo trasladó al Heca. Los médicos diagnosticaron una herida en una vértebra por el recorrido del mismo proyectil que también había alcanzado su estómago.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario