POLICIALES

Un cártel peruano detrás del hallazgo de cocaína en la ciudad de Santo Tomé

Gendarmería Nacional encontró la droga con la figura de ese pez. Es la misma que vendía en Paraná un narco bajo el amparo del ex intendente Sergio Varisco.

Martes 30 de Marzo de 2021

Un procedimiento realizado por Gendarmería Nacional el pasado 13 de marzo en la ciudad de Santo Tomé, lindera a la capital santafesina, dejó al descubierto no solo un búnker en el cual se distribuía droga en gran escala sino también el vínculo de las dos personas apresadas en el lugar con un cártel peruano que exporta cocaína de máxima pureza e identifica los panes con la figura de un delfín. Aunque en la provincia de Santa Fe es la primera vez que los investigadores antinarcóticos se topan con estupefacientes de esas características, informes de inteligencia sostuvieron que “entre 2017 y el presente se detectaron 73 operativos en los que se incautó droga con logos y marcas similares pero no idénticas”.

En ese sentido, las fuentes de la operación confiaron al portal zonacriticaonline.com de la ciudad de Santa Fe que uno de esos casos fue la emblemática investigación que terminó condenando a la banda de “Tavi” Celis y al ex intendente de Paraná, Sergio Varisco (Juntos por el Cambio), quienes compraban droga a un narco peruano con fuertes lazos criminales en el país y que la misma llegaba a la capital entrerriana con el mismo logo.

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El procedimiento de Gendarmería Nacional se llevó adelante el 13 de marzo en dos viviendas del barrio El Chaparral, en la ciudad de Santo Tomé, por orden del Juzgado Federal 1 de la ciudad de Santa Fe y en el marco de una pesquisa que lleva adelante el fiscal Gustavo Onel, quien tenía bajo la mira a una vendedora barrial del lugar que ya había sido condenada en 2019 por el mismo delito.

En ese operativo, los gendarmes hallaron 56 envoltorios, un trozo de papel, un ladrillo y una bolsa que contenían un total de 1,728 kilo de cocaína; 1,637 kilo de marihuana distribuido en tres envoltorios, dos ladrillos que estaban escondidos en un freezer; una bolsa de marihuana y dos plantas de cannabis sativa; además de dos revólveres calibres 32 y 38, un rifle calibre 22, dos pistolones calibre 11,25 y calibre 16, un rifle de aire comprimido, cargadores y municiones de diferentes marcas y calibres, cuatro teléfonos celulares y dinero en efectivo.

En el final del allanamiento dos personas fueron detenidas, una de ellas con antecedentes penales por uso ilegal de arma de fuego. “Los agarraron a los moradores con la droga sobre la mesa, como si la hubiesen recibido apenas unos minutos antes, el pan de cocaína estaba cerrado, lo cual permitía ver bien el logo que lo identificaba”, señaló entonces un investigador.

El fiscal federal Gustavo Onel advirtió que el pan de cocaína tenía el sello de un delfín, que al mismo tiempo moldeaba la parte de arriba del ladrillo y tras pedir informes a Gendarmería para determinar si había antecedentes en el país con logos o marcas similares o parecidos, supo de los 73 hechos anteriores, entre ellos el que se desarrolló en la ciudad de Paraná y que terminó con Celis y Varisco tras las rejas.

“Desde que yo trabajo en narcotráfico jamás vi en Santa Fe una cocaína con este logo que puede identificar a un cártel, pero me inclino más a pensar que es un lote que trata de establecer la trazabilidad del pedido. Creo que hay altas chances de que esa droga sea de origen peruano”, dijo un investigador con más de una década trabajando en la capital provincial. Además, y mientras esperan los exámenes de laboratorio, en la Fiscalía suponen que se trata de droga de máxima pureza que es parte de un embarque mucho más grande, y que lo hallado es solo una porción de un negocio muy ramificado.

Lo más cercano al hallazgo de la droga del delfín en la región data del 22 de diciembre de 2019 cuando un control rutero de la policía vial de Santa Fe detuvo a dos personas de origen norteño en un Fiat Palio en la intersección de la ruta provincial 2 y el acceso a Santurce, una pequeña comuna del departamento de San Cristóbal ubicada a 180 kilómetros al noroeste de la capital provincial. Entonces, los ocupantes del vehículo llevaban 10 kilos de cocaína con el sello del delfín. Los detenidos, identificados como Fabricio Ismael García y Sergio Alejandro Rodríguez fueron condenados a 6 años de prisión un año después. Y el abogado de uno de ellos fue Santos Saldaño, vinculado a los hermanos Delfín y Raúl Castedo, líderes del cártel de “Los Castedo” que operaba con base en la provincia de Salta.

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Otra referencia cercana se dio en la ciudad de Paraná cuando en 2015 Daniel “Tavi” Celis, reconocido narcotraficante de la capital entrerriana, cerró un acuerdo con un proveedor de cocaína para distribuir en distintos barrios de esa ciudad. El trato era muy prometedor para Celis, ya que incluía el visto bueno de Sergio Varisco, entonces candidato a intendente de la capital de Entre Ríos, acuerdo que está plasmado en la sentencia del juez Leandro Ríos, que condenó a Varisco, Celis y un grupo de narcos locales a fines de 2019.

“Tavi” Celis no era del palo de la cocaína, dicen los informantes. Su principal negocio estaba en la marihuana, y quien manejaba la blanca de manera casi cartelizada con Gonzalo “Gordo” Caudana hasta que cayó en un procedimiento vial en 2016 con 10 kilos de cocaína en Entre Ríos y desde entonces está preso. En su imaginación estaba la idea de trabajar la coca del delfín en la ciudad de Santa Fe de la mano de Raúl “Beto” Basimiani, otro narco de la capital provincial.

“Basimiani creció gracias a los contactos que tenía en la policía santafesina, principalmente en la vieja AUE (Agrupación de Unidades Especiales), en la TOE (Tropa de Operaciones Especiales) y la brigada de drogas local. La fusión no pudo suceder, porque Beto no zafó de una segunda condena y Caudana fue detenido mientras unía Paraná con Concordia. Su teléfono estaba intervenido con una escucha directa y lo venían siguiendo desde que tomó contacto con narcos de la villa 1.11.14 donde están asentados varios narcos peruanos”, dijeron los pesquisas.

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Celis vio entonces la oportunidad de tomar volumen en la ciudad de Paraná y con el acuerdo que anudó con Sergio Varisco después que asumió la intendencia tomó contacto con un narco peruano llamado Johan Edgardo Arias Quintana, conocido como “El mayordomo”. Entonces el socio de Varisco montó una red de dealers y punteros con conocimiento del intendente, de acuerdo a los que se corroboró en la causa penal y, aunque Celis negó siempre conocer al peruano, hubo pruebas que certificaron que la relación era directa con su organización.

En una conversación telefónica interceptada judicialmente “Tavi”, ya detenido, habló con uno de sus hermanos y le dijo: “Son todos delfines los que mandó el hombre”, en referencia al proveedor peruano. Según trascendió en el juicio, la droga llegaba en colectivos de larga distancia y tenía una pureza del 60%. Tavi y Varisco fueron condenados por la justicia federal, pero se cree que el negocio lo continuó un santafesino que fue mano derecha de “Tavi” y apodado “Cepi”, quien estuvo un tiempo largo cultivando el bajo perfil, sobre todo luego de un triple crimen con sello narco ocurrido en Paraná el 15 de noviembre de 2020 cuando desde una moto dispararon y mataron a Laureano Morales, de 20 años, Germán Herlein, de 32 y Cristian Barreto, de 43 años. Por ese hecho hay un paranaense detenido, de 23 años que era quien conducía la moto y los investigadores creen que el hecho se debió a un ajuste de cuentas de narcos rosarinos por una deuda bastante alta.

Los pesquisas antinarcóticos santafesinos señalaron que no hay que minimizar el procedimiento realizado en Santo Tomé ya que allí “se verificó una intensa actividad narco con posible enlace y coordinación de un agente antinarcóticos que había sido freezado por el ex ministro de Seguridad Maximiliano Pullaro y también por gran parte de la gestión de Marcelo Sain”. Y agregaron que “antes de la salida de Maximiliano Bertolotti como jefe de la Agencia de Investigación Criminal, ese hombre fue nombrado en un área sensible de la agencia antinarcóticos aunque luego fue trasladado a otra dependencia”.

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