Sebastián Pira, el joven automovilista que en marzo de 1997 atropelló y mató a
dos chicas en la esquina de Salta y Oroño, seguirá bajo observación judicial en la única causa que
queda en su contra. Así lo resolvió la Cámara de Apelaciones en lo Penal de esta ciudad al rechazar
un pedido de prescripción presentado por el defensor del conductor por la muerte de Daniela Caruso.
Por ese hecho puntual, el prófugo más célebre de Rosario enfrenta una acusación por homicidio
simple por la que podría ser condenado a una pena de entre 8 y 25 años de cárcel.
El tribunal superior ratificó la resolución que en el mismo sentido había
dictaminado el juez natural de la causa, Osvaldo Barbero, de Instrucción 13, quien postergó
cualquier decisión en torno a la prescripción de la causa penal hasta tanto no tenga una
confirmación desde Holanda, mediante un oficio diplomático que ya se envió, de que Pira no cuenta
con ningún requerimiento judicial. Es que Pira estuvo prófugo dos años y medios hasta que fue
detenido por Interpol en el aeropuerto de la ciudad de Amsterdam a punto de tomar un vuelo hacia
Tel Aviv. Mientras se iniciaba el complejo trámite de extradición, el muchacho fijó domicilio allí
y quedó excarcelado, pero cuando lo fueron a buscar para enviarlo a la Argentina se esfumó. Desde
entonces no se supo nada más de él.
Cuestión de plazos. El pedido para que la única causa que tiene pendiente Pira
se clausure definitivamente lo había formulado a mediados de mayo pasado el defensor oficial Oscar
Loberse. El representante del automovilista había planteado ante Barbero que el plazo máximo para
que la causa siga inactiva ya se había cumplido. El letrado argumentó que ya pasaron más de 12 años
desde el último acto procesal, que fue la declaración indagatoria que brindó el joven a pocos días
de ocurrido el accidente.
Barbero rechazó ese petitorio porque consideró que antes debía descartar que el
acusado tuviera algún requerimiento de la justicia holandesa por su última evasión. Fuentes
judiciales indicaron que de no mediar ninguna cuestión pendiente en los Países Bajos,
indefectiblemente la acusación contra Pira prescribirá. Frente a la negativa de Barbero, Loberse
planteó la cuestión ante la Cámara de Apelaciones.
Elena Ramón, Otto Crippa García y Rubén Jukic, integrantes de la Sala 3 del
tribunal superior, convalidaron los argumentos de Barbero, aunque en un fallo que no fue unánime.
"Teniendo en cuenta que la prescripción puede ser declarada aún de oficio, en cualquier estado y
grado del proceso, el juez instructor se encuentra habilitado para disponer la actualización de los
antecedentes del justiciable, con prescindencia de la petición de partes", señaló Ramón, quien
emitió el primer voto en ese sentido.
La madrugada del 2 de marzo de 1997, Sebastián Pira, quien tenía 21 años,
conducía un Ford Galaxy por calle Salta en dirección al centro de la ciudad y a una velocidad
estimada en 130 kilómetros por hora. Al cruzar Oroño atropelló a María Celeste Haiek, de 22 años, y
a Daniela Caruso, de 16.
La primera de las chicas murió en el acto por el golpe que recibió. La segunda
alcanzó a sobrevivir unos segundos y, según testigos y las pericias que se hicieron durante la
instrucción de la causa, quedó aferrada al capó del auto. Pero Pira, lejos de detenerse, le
imprimió mayor velocidad al vehículo. Así llegó hasta la esquina de Salta y Balcarce, donde se
detuvo en forma brusca. Caruso entonces cayó al pavimento y Pira literalmente le pasó con el auto
por encima. De acuerdo a la autopsia, la menor murió en ese instante. En el caso de Haiek, por la
que estuvo acusado de homicidio culposo (matar sin intención), el muchacho fue sobreseído por el
paso del tiempo.