Policiales

Ratificaron la pena de prisión perpetua al autor de un femicidio

El fallo recayó en Julio Allendes, un hombre de 64 años, que mató de un cuchillazo a su ex pareja delante de una hija de ambos en abril de 2017

Sábado 23 de Febrero de 2019

La Cámara de Apelaciones en lo Penal de Rafaela confirmó por unanimidad la prisión perpetua impuesta en primera instancia, también en un fallo unánime, a Julio Allendes, de 64 años, por el femicidio de Noemí Alejandra Salvaneschi, la mujer que había sido su pareja y con quien tenía cuatro hijos. El episodio ocurrió en la localidad de Frontera (departamento Castellanos) la tarde del 17 de abril de 2017 y en la casa del asesino, quien usó una cuchilla de cocina para cometer el crimen.

La resolución conocida ayer fue rubricada por los camaristas Cristian Fiz, Sergio Alvira y Matías Drivet, quienes mantuvieron la pena y la calificación penal que le habían fijado a Allendes en primera instancia los jueces Cristina Fortunato, Osvaldo Carlos y Hugo Tallarico tras una investigación que llevó adelante el fiscal Martín Castellano y que representó al Ministerio Público de la Acusación (MPA) en el debate oral y público de primera instancia como así también ante la Cámara de Apelaciones rafaelina.

Agravantes

Castellano manifestó su conformidad con la decisión de la Cámara al sostener que "la resolución fue por unanimidad y confirma todo lo resuelto en el juicio oral y público". Asimismo recordó que "desde la Fiscalía siempre sostuvimos que el homicidio doloso fue agravado por el vínculo existente entre el autor y la víctima, y por la violencia de género verificada en el caso".

El funcionario del MPA explicó además que "la sentencia de primera instancia había sido apelada por la Defensa Pública, que argumentó el incumplimiento de los requisitos propios de una sentencia, cuestionó el análisis de la prueba que hizo el tribunal y planteó que Allendes actuó bajo el estado de emoción violenta". En tal sentido, "la defensa solicitó que, en caso que no se revoque el veredicto, se tenga en cuenta la edad del imputado y su falta de antecedentes penales, y se lo condene como autor de homicidio en estado de emoción violenta, se le aplique la pena mínima y bajo prisión domiciliaria", agregó el fiscal.

Sin embargo, Castellano sostuvo que "los camaristas rechazaron los agravios de la defensa y no sólo ratificaron la pena y la figura delictiva sino que además dispusieron que las costas generadas en la segunda instancia sean soportadas por el imputado".

En ese sentido, Allendes fue condenado como autor penalmente responsable de homicidio doblemente agravado (por el vínculo existente entre autor y víctima, y por mediar violencia de género), en concurso real con tenencia indebida de arma de fuego. La víctima fue Noemí Alejandra Salvaneschi, que había sido su pareja.

Discusión final

Según reconstruyó el fiscal, "el acusado y la víctima se casaron en 1989 y tuvieron cuatro hijos. Pocos meses antes de su muerte, la mujer decidió separarse del imputado, formó una nueva pareja y se mudó a la ciudad de Morteros, en la provincia de Córdoba". Pero el lunes 17 de abril de 2017, alrededor de las 14, "Salvaneschi se acercó a la casa en la que estaba viviendo el imputado, en Calle 50 al 100 de la localidad de Frontera, y que había sido el hogar conyugal. Ahí también estaba ese día una de las hijas de ambos y sus nietas menores de edad".

El fiscal detalló que "minutos antes de las 16, el acusado y la víctima estaban sentados a la mesa de la cocina comedor junto a la hija de ambos cuando comenzaron a discutir por cuestiones familiares. En ese marco el acusado se levantó y, ante la mirada de su ex mujer y de su hija, tomó un cuchillo de 17 centímetros de hoja y le asestó una puñalada a quien había sido su cónyuge con la intención de matarla".

Asimismo, recordó que en el juicio oral y público que se extendió a lo largo de once jornadas y en el cual desfilaron 71 testigos, "no quedaron dudas de que Allendes cometió el homicidio de Salvaneschi, a lo que se sumó el delito de tenencia indebida de arma de fuego".

Un arma escondida

Al respecto, Castellano recordó que "en el marco de la pesquisa se supo que el acusado tenía bajo su custodia y de manera ilegítima (sin contar con la debida autorización legal emanada de las autoridades de aplicación) una escopeta de un caño calibre 16 que fue secuestrada por los investigadores". Y explicó que "en el curso del debate de primera instancia se incorporaron numerosas pruebas que permitieron arribar a la conclusión de que la muerte de Salvaneschi a manos del condenado no se trató de un hecho aislado de violencia sino que —por el contrario— constituyó el desenlace triste y doloroso de un extenso período de agresiones, malos tratos y humillaciones previas a la víctima que implicaron un desprecio manifiesto a su dignidad de mujer".

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