Darío José “Viejo” Protti tiene 58 años y es un ex policía de la provincia cuyo nombre ya ocupó varias líneas en este diario cuando hace más de 20 años fue condenado por el asesinato de un menor. Ahora, ya exonerado de la fuerza, volvió a caer tras las rejas. Esta vez fue en el marco de la investigación que se le sigue a una banda criminal dedicada al narcomenudeo y las extorsiones en el barrio Ludueña y que en la disputa por apoderarse del territorio ha sembrado de heridos y muertos ese sector de la ciudad en los últimos años.
Se trata del grupo delictivo que en agosto de 2022 fue desarticulado en gran parte y cuyos líderes fueron imputados por conformar una asociación ilícita cuya primera línea estaría, de acuerdo a la acusación fiscal, en manos de los presos Andy Benítez, Julián Aguirre, Mauro Gerez y Matías César.
De acuerdo a la pesquisa judicial, el Viejo Protti sería parte de la estructura de esa banda y está sospechado de vender drogas, disponer de armas para los grupos de gatilleros que el mismo manejaba y planificar ataques contra propiedades o personas además de trasladar en sus vehículos a los sicarios que llevaban adelante las acciones ordenadas desde atrás de las rejas.
El Viejo Protti fue detenido ayer a pedido del fiscal Pablo Socca, quien pertenece al equipo para el abordaje de delitos cometidos con armas de fuego del Ministerio Público de la Acusación (MPA) y lleva adelante la causa contra la banda narcocriminal que durante 2022 protagonizó un fuerte enfrentamiento contra el grupo rival que en la zona noroeste de la ciudad lidera Fran Riquelme.
Protti, quien tenía pedido de captura desde el miércoles pasado, fue localizado por el personal de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) en un galpón de La Paz 5050, en la zona oeste de la ciudad, hasta donde llegaron con una orden emitida por el juez penal de 1ª instancia Facundo Becerra.
Para el fiscal Socca la banda, cuya mayoría de integrantes fueron imputados como parte de una asociación ilícita en agosto pasado, estaba liderada desde la cárcel por Benítez, Aguirre y César, todos ellos ligados a la banda Los Monos como una franquicia barrial. Y en la calle, quienes operaban como jefes eran Mauro Gerez y Jonatan Almada, quienes luego fueron detenidos y también imputados. “Esta organización criminal procuró ocupar y dominar sectores y barrios de Rosario, principalmente Ludueña y Empalme Graneros, y excluir de allí a bandas antagónicas con el fin de obtener beneficios económicos producto de diversas actividades ilícitas”, sostuvo la fiscalía en la acusación inicial contra el grupo.
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Con la mayor parte de la estructura de la banda detenida, al tiempo fueron cayendo otros integrantes. Entre ellos, el primer día del pasado marzo fue arrestada en un departamento de Mendoza al 600 la suboficial de policía Analía Francia, de 47 años, quien antes de ser pasada a disponibilidad había cumplido funciones en la comisaría 12ª (precisamente la que tiene jurisdicción en el barrio Ludueña) además de otras seccionales. A ella le atribuyeron el delito de encubrimiento agravado e incumplimiento de los deberes de funcionario público ya que mantenía avisados a los integrantes de la banda bajo investigación de las operaciones que se iban a hacer en su contra. Y de esa manera lograba que los delincuentes escaparan del accionar policial.
Entre los hechos que le imputaron a Francia está el de haber avisado a Jonatan Almada, uno de los cabecillas de la banda que mantiene el temor en Ludueña, que se iba a montar un operativo para detenerlo. Y lo hizo mediante su hijo, Kevin Fracchia, quien tiene 23 años y también fue apresado e imputado por la Justicia como un soldado y sicario al servicio de la organización narcocriminal tras ser identificado y denunciado por varias víctimas.
Para el fiscal Socca, el Viejo Protti es precisamente un hombre de confianza de Jonatan Almada, cuyo padre también fue policía y está imputado como integrante de la asociación ilícita. En la investigación que se lleva adelante contra la banda hay testimonios que ubican al Viejo como quien se ocupaba de diversas tareas relacionadas al narcomenudeo, como la distribución de drogas en los puntos de venta, el reparto de vehículos para cometer extorsiones o ataques contra personas y propiedades, y la recaudación del dinero.
Una madre desesperada
En las denuncias que engrosan las acusaciones contra la franquicia que actuaba para la banda de Los Monos en barrio Ludueña, el nombre del Viejo se repite varias veces. Así, por ejemplo, el 4 de agosto del año pasado una mujer afincada en esa popular barriada y cuyo hijo vendía drogas para el grupo, sostuvo ante los investigadores que tras tener que acceder a un crédito usurario porque el muchacho llegó un momento en el cual no pudo rendir cuentas de la droga que le daban para comercializar porque él era también un consumidor asiduo, contó que: “El miércoles 3 de agosto siendo las 16 horas aparece el Viejo, un canoso de barba y pelo blanco con lentes que es el recaudador y anda en cinco autos. Un peugeot 206 gris plata de 2 puertas patente TBZ653, en un Gol negro, en un Astra dorado y otros más. Llegó junto a Alan, al que le dicen «Alambrado» a pedirme porque faltaban 5 mil pesos más para saldar la deuda porque el dólar subió y la droga aumentó”.
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En esa ocasión, dijo la mujer, quienes acompañaron al Viejo eran no sólo Alan sino también un tal “Jimmy” que la amenazó diciéndole “vieja alcahueta que te haces la valiente en un rato vengo te baleo toda la casa y te mato y vos vas a estar muerta y yo vivito y coleando”. Y también estaba Kevin “que maneja un auto que no se cual es, sólo que es negro, y cuya madre es policía”, en clara alusión a Kevin Frachia y su madre la ex policía Analía Francia.
Condenado
Sobre Darío José “Viejo” Protti pesan distintos antecedentes penales que llevaron a que lo exoneren de la fuerza provincial, pero el más recordado es el que lo vinculó al asesinato de un menor de edad en un supuesto operativo por robo. El episodio ocurrió el 30 de marzo de 1998 cuando Ariel Colque, de 16 años y estudiante del primer año de la escuela secundaria en la Prefectura Naval Argentina, fue baleado por la espalda y golpeado en Magallanes al 2400 por los entonces policías Jorge Vázquez y Darío José Protti. Los agentes intentaron incriminarle a la víctima un robo golpeándolo primero y asesinándolo después.
Ambos policías fueron procesados por el entonces juez de Instrucción Jorge Eldo Juárez y su procesamiento confirmado por la sala IV de la Cámara Penal en el año 2000 a la vez que la investigación judicial descartó la participación de Colque en el robo que le endilgaban. Sin embargo, los dos policías terminaron liberados por una negligencia procesal: el juez de Sentencia no se expidió en los términos legales y la causa del antiguo sistema penal se cayó.
No obstante la causa avanzó y tanto Protti como Vázquez fueron condenados en 2004 a 4 años de prisión efectiva y 10 años de inhabilitación especial para ejerecer cargos bajo la carátula de “homicidio en riña”, una figura que por entonces disimulaba lo que eran las ejecuciones sumarias o casos de gatillo fácil a manos de la policía.