Policiales

Piden agravar la imputación a un hombre acusado de matar a su hijastro

Está señalado por el homicidio simple de Facundo Arriola, pero la familia del chico dice que tenían una relación y pide el agravante del vínculo.

Domingo 05 de Noviembre de 2017

El crimen de Facundo Sebastián Arriola, un chico de 20 años que murió apuñalado en una situación confusa en la casa donde vivía con un hombre que lo rescató de la calle a los 15 años, fue revisado la mañana del viernes en una audiencia penal. En un giro de la investigación, el fiscal Rafael Coria planteó que entre el joven y el agresor (su padre de crianza, que está en libertad porque no se descarta una legítima defensa) "existía en realidad una relación de pareja", según lo declarado días atrás por familiares biológicos del muchacho fallecido.

Bajo este nuevo enfoque, el fiscal pidió que se acuse a Sergio Eduardo M. por homicidio calificado por el vínculo, un delito que prevé la prisión perpetua. El juez Juan Andrés Donnola escuchó a lo largo de dos horas el tenso debate entre las partes y la declaración del propio acusado, quien negó haber mantenido una relación de pareja con el chico al que dice haber criado como a un hijo. "Ojalá estuviera yo en ese cajón", había dicho a horas del crimen.

En ese marco, el juez consideró que la mecánica del hecho aún no está clara y dispuso que el acusado, un changarín y lavacoches de 55 años, siga en libertad hasta el final de la audiencia previa al juicio. Entonces se seguirán discutiendo las aristas del complejo crimen que ocurrió la noche del sábado 18 de febrero pasado en una casa de Olegario Víctor Andrade al 700 donde Sergio y Facundo vivían desde hace unos años.

Una triste historia

En esa antigua y sencilla casa de zona sur Facundo y Sergio cuidaban a Antonio o "Tony", como le dicen en el barrio a un anciano jubilado con una enfermedad pulmonar que es el dueño de la vivienda y les había dado asilo.

Sergio había conocido a Facundo cuando el chico tenía 15 años y "dormía donde lo agarraba la noche". En esa época, contó el acusado, el pibe pedía monedas en una plaza. Escapaba del barrio Las Flores, de donde era oriundo y donde al parecer había tenido conflictos tras ser soldadito en un búnker. Como la madre biológica "es alcohólica y no lo puede criar", él se hizo cargo del adolescente, lo acompañó a terminar la primaria en una escuela nocturna y luego lo anotó en un Eempa.

Desde que se radicaron en la casa de "Tony", Sergio y Facundo hacían changas de albañilería en casas del barrio. Un tiempo antes del crimen, incluso, habían instalado un lavadero de autos en un pasillo lindero a la vivienda donde los tres hombres compartían sus vidas con lo justo. "Sergio lo cuidaba como un hijo a Facundo", destacaban los vecinos de la cuadra el día después del drama, sin poder explicarse lo que pasó.

En la primera audiencia imputativa Sergio M. contó que la noche anterior él y Facundo habían trasnochado hasta las 5 de la madrugada. A esa hora el chico se fue de la casa y Sergio se acostó a dormir. A las 11 de la mañana se despertó preocupado porque el pibe no regresaba y llamó a la madre biológica, con quien su hijastro mantenía un vínculo distante. La mujer se acercó a la casa del barrio Tiro Suizo y se quedó a almorzar a la espera de Facundo, quien recién llegó cerca de las 11 de la noche, cuando ella ya no estaba.

De acuerdo con su padrastro, llegó tan exaltado que comenzó a gritar y a romper cosas reprochándole que hubiera llamado por teléfono a su madre. Él salió a la calle a pedirles ayuda a sus vecinos y llamó al 911 diciendo que no podía contenerlo, pero la policía nunca llegó. Lo cierto es que, de una manera que no pudo explicar, terminó apuñalándolo en el pecho con un cuchillo de cocina que luego el mismo Sergio entregó a los investigadores. "De pronto me encontré con esa cuchilla en la mano, no sé dónde salió. En el forcejeo él terminó herido", reconoció.

Sergio M. quedó entonces acusado de homicidio simple, primero en prisión domiciliaria y luego en libertad, al no descartarse una situación de legítima defensa. Pero el jueves, días antes de llegar a la audiencia preliminar, el fiscal pidió imputarlo de un delito más grave: homicidio calificado por el vínculo. Lo hizo tras haber acopiado en estos meses declaraciones de cinco familiares de Facundo (la madre, su pareja, el padre y hermanos) quienes aseguraron que el joven mantenía con Sergio una relación de pareja, lo que agrava el delito.

Dura postura fiscal

"No tiene lógica el planteo de legítima defensa. La versión de que el joven estaba exaltado no coincide con los elementos del legajo", dijo el fiscal, quien remarcó que Sergio M. no tiene lesiones propias de una pelea. Considera que, tras una discusión, el acusado fue hasta la cocina, buscó un cuchillo y atacó al joven en una piecita del fondo donde le quebró dos vértebras de un puntazo. "Me pegaste fuerte", gritó el chico, según alcanzó a escuchar "Tony", único testigo.

La defensora pública de Sergio M., Nora Gaspire, refutó enfática el planteo fiscal. "Lo primero que hizo M. ante la situación fue buscar la vía legal: llamó a la policía porque no lo podía contener al chico", dijo al resaltar que la mecánica del crimen no se condice con un hecho "pasional". "El chico estaba viviendo en la calle, este hombre se apiada y lo lleva a vivir con él y le dio lo que podía. ¿Por qué su familia no lo protegió antes?", remarcó al negar de plano, como lo hizo el propio M., que haya existido algo distinto de una relación padre-hijo entre ambos.

Finalmente el juez consideró que la dinámica del hecho es confusa y seguirá discutiéndose en la próxima audiencia. Evaluó además que M. siempre estuvo a disposición de la Justicia, por lo que seguirá en libertad hasta el juicio porque no se advierte un riesgo de fuga o entorpecimiento de la acción penal.


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