Buenos Aires.— Un hombre de 32 años fue condenado a 31 años y 7 meses de
prisión por el abuso sexual de seis jóvenes mujeres en la localidad de Pablo Nogués, hechos
ocurridos en 2006. Los jueces del Tribunal Oral Criminal 2 de San Martín tuvieron en cuenta que en
todos los casos el acusado actuaba de manera similar: amenazaba a sus víctimas con un revólver
calibre 22, las iluminaba con la luz de su celular mientras las violaba y les robaba.
La condena recayó en Guillermo Irineo Martínez, a quien los jueces
Gustavo Garibaldi, Aníbal Bellagio y María del Carmen Castro hallaron culpable de "abuso sexual con
acceso carnal calificado en 5 hechos; abuso sexual gravemente ultrajante, calificado por el uso de
armas; robo calificado por el uso de arma de fuego en dos oportunidades y portación de arma de
fuego de uso civil".
La fiscal de juicio, Amalia Belaunzarán, había solicitado para Martínez la
pena de 40 años, pero los magistrados consideraron como atenuantes que el acusado no tenía
antecedentes y que los estudios psicológicos determinaron que padecía trastornos de personalidad y
disociación afectiva.
Conformismo.
Según los investigadores, Martínez
accedía a sus víctimas tras contactarlas por los avisos de trabajo que ellas mismas dejaban pegados
en locutorios o comercios de Pablo Nogués.
El primer episodio atribuído al
violador ocurrió el 12 de junio de 2006 y la víctima fue Cinthia. En tanto, el 5 de septiembre
violó a tres amigas en una casa abandonada tras citarlas en la estación de trenes de Pablo Nogués y
obligarlas a caminar hasta el lugar citado. Finalmente, el 12 de septiembre atacó a dos amigas en
la misma finca.
Tres días después de ese episodio,
Martínez fue detenido cerca de la terminal de trenes mediante la utilización de identikits y con
los datos aportados por las víctimas. Tenía en su poder el revólver que guardaba en la riñonera y
la zona genital depilada, tal como lo habían denunciado las mujeres. (Télam)
Cinthia, una de las jóvenes violadas, aseguró ante la
prensa sentirse "conforme y más tranquila" con la condena, mientras que Alejandra, otra de las
víctimas, dijo que a partir de ahora volverá "a ser feliz" y podrá "volver a salir a la calle". "Se
hizo justicia. El ya está preso. No puedo pedir más. Todo este mes no dormí por lo que estaba
viviendo, por momentos tengo mucho miedo, pero tenía mucha fe en la Justicia", agregó la
mujer.