Lo que para una pareja era un viaje de negocios que se había iniciado en Buenos
Aires y que los llevaría hasta la ciudad de Reconquista, se vio interrumpido cuando un grupo de
hombres que se movilizaban en dos autos interceptaron el vehículo que los trasladaba a manos de un
chofer después de engañarlos para que detuvieran la marcha. Entonces los amordazaron y amenazaron
para robarles un bolso con 97 mil dólares en billetes destinados a concretar una operación
comercial en el norte santafesino. El insólito episodio ocurrió la madrugada de ayer sobre la
autopista Rosario-Santa Fe, a la altura de la localidad de Sauce Viejo, y fue posible gracias a un
ardid montado por los delincuentes: les hicieron señas a sus víctimas de que tenían un neumático
pinchado.
El jugoso atraco ocurrió cerca de la 1.35 de ayer en la autopista Brigadier
General López, un kilómetro al sur de la cabina de peaje que se levanta en Sauce Viejo. Stefanía
Ktowfki, de 53 años, y su esposo Manuel Reyes Rodríguez, de 49, viajaban a bordo de un Mazda
patente CRV541 que era conducido por el chofer Gerardo Fernández, de 36 años. Habían salido del
Highland Park Country, un barrio cerrado de Pilar, y se dirigían a Reconquista donde, según
dijeron, iban a invertir el dinero obtenido con la venta de una propiedad de la mujer en la compra
de un "lubricentro".
Luces y avisos.Cuando el vehículo transitaba por el kilómetro 131 de la
autopista, por el carril sur-norte, un auto empezó a hacerle señas de luces al Mazda y se le
posicionó a la par. Entonces, uno de los ocupantes de este rodado bajó su ventanilla y, a los
gritos, les indicó que tenían el neumático trasero izquierdo pinchado.
Ante semejante alerta, el conductor del Mazda agradeció la gentileza con un
gesto y llevó el auto hacia la banquina para detenerse. Casi al mismo tiempo, el otro vehículo
detuvo su marcha unos 60 metros más adelante mientras que una camioneta frenó imprevistamente
detrás del Mazda.
Rápidos como gatos.Con rapidez, tres hombres con sus rostros descubiertos
descendieron del vehículo que se estacionó detrás del Mazda y le exigieron al matrimonio la entrega
del dinero. Así las cosas, los 97 mil dólares en billetes estadounidenses que la pareja llevaba en
un bolso pasaron a manos de los malhechores.
Indudablemente, los maleantes tenían un dato muy preciso, lo que hace pensar a
los investigadores que están ante un golpe planificado y entregado por alguien allegado o del
entorno de la pareja. En este sentido, el relato oficial del atraco sugiere un modus operandi
similar al de los piratas del asfalto, pero en este caso algunos detalles llevan a los pesquisas a
pesumir que el ilícito tiene otros condimentos inhabituales.
Es que en medio del atraco, uno de los malhechores pronunció una frase
sugestiva: el ladrón miró a Manuel Reyes Rodríguez y le espetó delante de su esposa y el chofer:
"Esto te lo manda el gato que tenés de amante en (la localidad bonaerense de) Hurlingham".
Antes de escapar, los maleantes maniataron al matrimonio y al chofer del Mazda y
huyeron en sus vehículos con la llave del auto de las víctimas, la que arrojaron a la banquina poco
más adelante.
El rescate. Automovilistas que pasaron por el lugar y vieron el Mazda detenido
sobre la banquina, con sus luces encendidas y gente amordazada en su interior, dieron el alerta de
lo ocurrido en la cabina de peaje de Sauce Viejo y, un rato después, la pareja y el chofer fueron
rescatados por policías de la comisaría 19ª de esa localidad.
Allí, al parecer, se desató una comedia de enredos. Es que, tras la frase
acusadora del ladrón dirigida a Reyes Rodríguez, este hombre y su esposa intercambiaron reproches
por cuestiones maritales en voz muy alta. En medio de la discusión, y mientras el chofer amagaba
con desentenderse de todo, un sargento y un oficial presenciaban la escena a la espera de tomar la
denuncia correspondiente.
Una vez recabados los testimonios, el caso fue remitido a la Brigada de
Investigaciones de la Unidad Regional I y, para los pesquisas, el episodio tiene un final abierto.
Para ellos, hay muchos detalles que no cierran a raíz de que el relato del atraco fue contado de
manera diferente por las tres víctimas del asalto, quienes ayer seguían en Santa Fe por orden de la
Justicia.