El episodio en el que fue asesinado Gonzalo Gustavo González el domingo por la noche parece parte de un capítulo de una serie policial. Los vecinos de Pasco al 7300, entre Nicaragua y la vía, contaron que aproximadamente a las 22 un Renault 9 color gris llegó quemando caucho en el pavimento. El auto, en el que viajaban cuatro personas, se detuvo frente al 7312 de esa calle. Entonces se generó una discusión con quienes estaban en la vivienda y se desató una feroz balacera. “Se escucharon como quince tiros, todos juntos. Uno de los que venían en el auto terminó herido, lo subieron al Renault 9 y se fueron a los piques marcha atrás. Los sacaron de vuelo”, contó un joven vecino de la cuadra.
El herido se llamaba Gonzalo Gustavo González, tenía 39 años y varios antecedentes penales. Un balazo calibre 9 milímetros le había atravesado el pecho. Sus compañeros en la desgracia lo llevaron en el Renault 9 color gris hasta el policlínico San Martín, de Guatemala y Chubut (Mendoza al 7000). Allí, dos hombres bajaron del auto y lo tiraron en ese centro asistencial. Cuando un médico lo revisó comprobó que estaba muerto.
Ninguno de los vecinos consultados en Pasco al 7300 se animó a hablar ayer de quiénes habitan la casa identificada con el 7312. “Ahí hay mucha junta”, comentó una señora mayor. Y otra agregó: “Eso es una mezcla de quiosco (de drogas) con aguantadero”. Las fuentes allegadas a la causa que fueron consultadas indicaron que en la escena del crimen fueron recolectadas cuatro vainas calibre 9 milímetros y un proyectil encamisado. “En el frente de la vivienda hay al menos dos impactos de bala, lo que quiere decir que lo que ocurrió fue un enfrentamiento”, indicó un vocero.
Reclamo o ajuste. El hombre que llevaba por iniciales una triple G, vivía en barrio Santa Lucía, en el Pasaje 1752 al 2000, a unas diez cuadras de donde fue mortalmente herido. Según confiaron los investigadores tenía prontuario abierto. Tanto Norma, su mamá; como su hermana Gabriela, y su pareja, Luciana, coincidieron ante la policía que se habían enterado de lo ocurrido por un llamado que recibieron desde el policlínico San Martín. Cuando la policía fue a entrevistarlas, encontraron frente a la casa de González el Renault 9 gris que estuvo en la escena de la balacera.
Según los pesquisas, el auto tenía manchas de sangre en el asiento trasero y nadie, al cierre de esta edición, lo había reclamado como propio. ¿Qué hacía González en el Renault 9 gris en Pasco 7300? “Por lo que se pudo determinar, González fue a reclamar junto a otros hombres porque uno de sus allegados había sufrido un delito. Quisieron copar la parada y los que estaban en la casa los recibieron con plomo”, relató una fuente consultada que tildó el hecho como “un ajuste de cuentas”.
“El Renault 9 llegó acelerando y quemando caucho. Cuando llegaron frente a la casa empezaron a bardearse (buscar pelea) con los que estaban ahí. Uno de los del auto les gritaba «devolveme lo que es mío». Y enseguida empezaron los tiros. Fueron como quince, uno atrás del otro, todos juntos. A uno de los del auto, que vive del otro lado de Circunvalación, lo hirieron mal. Los otros lo cargaron en el auto y salieron a todo lo que da, marcha atrás”, contó un pibe de la cuadra que vio todo desde la esquina de Nicaragua y Pasco, a unos 70 metros del lugar del incidente.
“Nosotros estábamos con una moto y los seguimos por boludear. Fueron para el policlínico y al tipo lo dejaron ahí. Después los otros tres se fueron bien chantas”, explicó el muchacho, el único que hizo un relato de lo sucedido. Lo que contó el joven se ajusta a lo relatado a este diario por los pesquisas que trabajan en la causa.
Mientras el Renault 9 viajaba con González agonizante, en Pasco entre Nicaragua y la vía se vivió el efecto desbande. “Todos los que estaban en la casa se fueron. Desaparecieron”, se animó a contar una vecina. Ayer a la mañana sólo quedaban en ese lugar gotas de sangre sobre la vereda y marcas de plomo en la pared. Los investigadores recogieron de la escena cuatro vainas y un proyectil encamisado calibre 9 milímetros. La causa es investigada por la jueza de Instrucción María Luisa Pérez Vara, la subcomisaría 22ª y la sección Homicidios.