Un muchacho de 25 años fue condenado en un juicio abreviado a 14 años de prisión por el crimen de Eduardo David Gismondi, un chico de 18 años que se había graduado un año antes en el Colegio Nacional Nº 1 como abanderado, quien recibió una puñalada en el pecho cuando intentaron asaltarlo frente a la casa de su novia, en Deán Funes al 4100 del barrio Avellaneda Oeste.
Godoy, de 25 años, fue considerado ejecutor del crimen en base a una serie de pruebas que lo ubicaron en esa escena: fue detenido la misma noche con una bicicleta igual a la usada por el atacante. El joven fallecido había golpeado al ladrón en el rostro, justo donde él presentaba un golpe reciente, y estaba vestido como los testigos describieron al autor del crimen. Finalmente la novia de Gismondi lo reconoció sin vacilar en una rueda de personas.
En base a esas evidencias el juez de Instrucción Juan Carlos Vienna lo procesó como autor de un homicidio calificado criminis causa. Lo acusó de matar al ver frustrada la posibilidad de concretar el asalto.
En el acuerdo alcanzado entre la fiscal Nora Marull y Nelson Aquiles Flores, el abogado defensor de Godoy, se pactó la modificación de la figura penal por la que había sido acusado. Entonces fue condenado por la jueza de Sentencia María Isabel Mas Varela por el delito de robo seguido de muerte, una calificación legal contemplada en el artículo 165 del Código Penal. Este encuadre se aplica cuando una persona comete un delito pero no tiene la intención de matar a la víctima. En este caso, la muerte de Gismondi sobrevino en medio de un forcejeo con el asaltante.
La tarde del 14 de octubre pasado Eduardo David Gismondi llegó de jugar al fútbol en el club Domingo Matheu a su casa del barrio Avellaneda Oeste, donde vivía con su abuela y su madre. "Se bañó, se perfumó y se fue", contó entonces Ana, la abuela, que sin saberlo lo saludó por última vez cuando su nieto se despidió diciendo: "Desaparezco por unas horas". Se había graduado un año antes en la escuela media Domingo Faustino Sarmiento, el ex Nacional 1. Había sido el abanderado de su curso y quería ser locutor, pero los brackets dentales le jugaron una mala pasada en el examen de ingreso a la carrera de locución en el Iset 18. Daba clases de guitarra y hacía sus primeros pasos en la locución en un programa de radio Libertad.
A las 22.15 de ese día Eduardo estaba con su novia Micaela en la vereda de Deán Funes al 4100, frente a la casa de ella. Entonces vieron acercarse a un muchacho en bicicleta. "Este nos va a robar", le dijo a su novia. El desconocido se acercó, bajó de la bici y encaró al joven: "Quedate quieto y dame todo", le dijo, según consta en la resolución judicial. Eduardo le gritó a su novia que corriera y forcejeó con el ladrón, que le hundió un cuchillo en el abdomen.
La chica alcanzó a ver que, al acercarse a Eduardo, el ladrón "sacó algo del bolsillo del pantalón" y que su novio le pegó "dos piñas en la cara". Ya herido, el joven corrió unos metros hacia donde estaba ella y empezó a perder sangre. "Me pegó un puntazo", le dijo. Los vecinos lo asistieron, le taparon la herida con toallas y lo trasladaron al Hospital de Emergencias, donde falleció media hora después. Aunque nadie escuchó una detonación, en un primer momento se creyó que había sido baleado. Así consta en la primera indagatoria al acusado, en el primer parte médico del hospital y en un informe preliminar de autopsia. Pero en las radiografías no se detectó la presencia de un proyectil. Tras un análisis de los distintos informes forenses, se determinó que en realidad había sufrido una herida con un objeto "penetrante, de punta aguzada y contorno redondeado con una longitud no menor de 12 o 14 centímetros".
Los vecinos que presenciaron el ataque describieron al agresor como un muchacho que iba en una bicicleta roja y negra vestido con una campera de Rosario Central. Poco después, en Río de Janeiro al 3500, policías del Comando Radioeléctrico detuvieron a Godoy con una bicicleta de esas características y así vestido. No llevaba armas, pero tenía sangre en la ropa y una lesión sobre la ceja derecha.