El tribunal integrado por Fernando Sosa, Silvana Lamas e Ismael Manfrín emitirá en principio este martes una resolución en el juicio oral y público por la bochornosa fuga de ocho presos el domingo 27 de junio de 2021 en la cárcel de Piñero. A esos ocho presos se le sumaron tres personas que actuaron como facilitadores de la fuga denominada por el fiscal Franco Carbone como "el golpe más importante de la historia del Servicio Penitenciario de Santa Fe".
Según la acusación, la fuga fue planificada por Sergio Martín Cañete, un ladrón condenado por robar tres bancos a punta de ametralladora, para que Claudio "Morocho" Mansilla no enfrentara un juicio por un doble crimen en el que fue sentenciado a 25 años de prisión.
El martes, en principio al mediodía, se conocerá la resolución del tribunal pluripersonal en un juicio donde fiscalía pidió penas que van desde 11 años de prisión en adelante, pero que podrían terminar en sanciones unificadas que superen los 40 años de cárcel.
En su alegato final, Carbone habló de la fuga como "un plan elaborado como si fuera el guión de una película", en el que "hubo un antes y un después", no solo en la "historia de las cárceles de la provincia, sino también en la de la ciudad". Y enumeró la evasión más determinante de la historia penitenciaria en números. En la investigación participaron diez fiscales, hubo 100 allanamientos, de la Investigación Penal Preparatoria (IPP) participaron 15 jueces.
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En la búsqueda de los prófugos estuvieron afectados efectivos de la policía de Santa Fe, de la Departamental de Investigaciones (DDI) de San Nicolás, Ramallo, Pergamino, y Policía Bonaerense en general. En la pesquisa hubo más de 20 mil policías de la santafesina que se abocaron a la recaptura en las 19 unidades regionales, incluyendo fuerzas de elite. El último prófugo recapturado estuvo en la calle 350 días y fue el principal protagonista de la historia: el Morocho Mansilla. Por el juicio debate, que comenzó el lunes 29 de abril pasado, desfilaron 60 testigos. "Nadie, por más falencias que haya, se fuga de Piñero sin un plan previo para hacerlo, es imposible", explicó Carbone.
Los acusados
Los acusados en el juicio son los ocho fugados _Joel Isaías Rojas; Sergio Martín Cañete; Antonio Alejandro Smischmittlein; Claudio Javier Mansilla; Alejandro Andrés Candia; Martín Alejandro Cartelli; Daniel David Piscione; y Ezequiel Rodolfo Romero_ a los que se le sumaron cuatro personas que actuaron como elementos externos del plan: Elisa Alvarez (manejaba el Honda Civic en el que huyeron Cañete y Rojas), Franco Ezequiel Cantero, Rodrigo Leonel Gramajo y Walter Ezequiel Soraire.
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El escape se venía planeando desde al menos el 20 de junio de 2021.
Soraire, al que el fiscal Carbone referenció como "un pobre pibe" al que "mandaron literalmente a poner la cabeza para que ellos (los ocho presos) se pudieran fugar", era el encargado de cortar el alambrado perimetral y murió en medio del fuego cruzado. Un garitero contó sobre la muerte de Soraire: "Lo pisotearon y lo dejaron ahí nomas al muchacho". Carbone definió que lo saltaron "como a una bolsa de papas". Hay otro integrante externo que aún no fue llevado a juicio, y a quien que se conoce por el apodo de "Guachín".
Para enmarcar la fuga carbone utilizó las palabras como "límites", "inédito", "histórico", "cinematográfico" y "espectacular". Y al revisar en sus palabras la fuga, tuvo el suficiente peso específico para hablar de un antes y después de la evasión. "Quiero decir que realmente no podía ser más grave, y enumero: cortaron el perímetro de la cárcel para ingresar; dispararon contra guardiacárceles a quienes pusieron en serio riesgo de vida; cortaron alambrados internos de la cárcel; facilitaron que uno de los atacantes terminara muriendo en el lugar de la evasión; le proveyeron armas a los internos para que arremetieran contra el personal; se escaparon ocho internos peligrosísimos en un auto y al menos utilizaron cinco armas de fuego”, explicó el fiscal.
También citó los dichos de Germán Laurenti, quien era Jefe de Día de Piñero aquel 27 de junio de 2021, quien al declarar indicó: "Este fue uno de los primeros límites que se corrieron en esta ciudad. Y es cierto, este fue uno de los primeros grandes límites. Antes de este hecho las balaceras contra agentes penitenciarios, unidades penitenciarias o contra oficinas administrativas del Servicio, no ocurrían".
Carbone agregó: "En esta fuga se pusieron en riesgo la vida de por lo menos diez personas, contando a los siete gariteros atacados y a los agentes del Goro (la unidad especial penitenciaria Guardia Operativa de Restitución del Orden) a los que le fueron efectuadas detonaciones en momentos en que fueron a intentar recapturar" a los evadidos.
En una semana
Mucho se conoce de la fuga propiamente dicha, pero hubo un detrás de escena del que participaron los externos. El fiscal indicó que "por los celulares de Gramajo y Canteros" el plan de fuga existía desde "al menos el 20 de junio de 2021". Allí aparecieron los primeros mensajes de "Ari Romero hacia Gramajo invitándolo a participar de un hecho en el que iban a sacar presos" de la ciudad de Rosario.
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"Sabemos, entonces, que desde ese momento el plan estaba en marcha y se sabía perfectamente lo que se iba a hacer", explicó. "Un mes antes de lo que sucedió, Alvarez había ido a Piñero junto con Agustina Astorga y Lula Britos. No habían ido a cualquier pabellón, sino que fueron en particular al pabellón 14. Además, Astorga había ido a visitar a Martín Cañete", dijo el fiscal.
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Para el fiscal, hubo un "antes y un después" de la fuga, a la que aplicó distintos calificativos.
"Así se formó un equipo de chicos de corta edad que fueron reclutados para cometer el mayor golpe de la historia del servicio penitenciario. «Guachín», de quien sabemos de su participación por los mensajes de la pericia del teléfono de Canteros, junto con Gramajo, Canteros y Soraire fueron hasta la cárcel de Piñero a bordo del Peugeot 3008. Así entraron por la ruta A012, se dirigieron por el camino rural hasta la curva de la cárcel y allí pusieron en marcha el plan.
Una vez con todos dentro del auto se fueron por la ruta provincial 14 hasta el kilómetro 16,5 en donde abandonaron el 3008 a la vera de la ruta. En ese lugar los estaba esperando Alvarez a bordo del Civic azul y, seguramente al menos, otro auto más en el que se fueron los restantes acusados. "A partir de aquí conocemos con certeza sólo una parte de la historia, que es la que tiene que ver con Alvarez, Cañete, Gramajo y Rojas", añadió Carbone.
¿Para quien era la fuga? "Para Mansilla, persona para quien se había armado en un primer momento el plan -añadió-. Mansilla sabía que se lo iba a condenar (estaba en medio del juicio por los homicidios de Kevin Nieri y Leonel Bubacar, quienes tenían 16 y 18 años, ocurridos en 2018) y que su pena iba a ser durísima (terminó condenado a 25 años en ausencia). La pena se la terminaron imponiendo de todos modos, pero en rebeldía. Mansilla al momento de recibir su pena, estaba prófugo. Pero el problema no es solamente una cuestión procesal de imponer una pena estando una persona en rebeldía. El tema fue el terror que generó para las personas que tenían que declarar en contra de Mansilla porque sucedió exactamente la pesadilla de cualquier testigo: la persona que mató a su familiar, que debía estar preso por «culpa» de su declaración, ahora estaba en la calle porque se fugó a los tiros de la cárcel", cerró Carbone en su alegato final.