"Claramente la señora no era el blanco del ataque. Pero el auto desde donde se bajaron los que tiraron se estacionó frente a la casa. Esta es una zona en donde las balaceras se escuchan pero no pasan acá. No al menos en esta manzana. Digamos que por fuera de esto (el ataque a balazos en el que Clarisa Victoria Peralta fue herida) no sufrimos como en otros barrios”. Las palabras las pronunció una vecina de cortada Bariloche al 3000 (Gaboto al 3200), en el barrio San Francisquito.
Clarisa Peralta fue baleada la noche del domingo 12 de septiembre pasado cuando dos encapuchados bajaron de un Fiat Palio oscuro y dispararon al menos 18 veces contra el frente de la casa en la que la mujer de 75 años vivía con su esposo y sus dos hijos de 40 años o más. Dos de esos balazos perforaron la puerta de entrada de la vivienda y alcanzaron a Peralta justo en el momento en el que la mujer caminaba hacia su habitación. La mujer recibió dos impactos que le fracturaron el brazo derecho. Tras ser operada en el Hospital de Emergencias fue derivada a un sanatorio céntrico donde murió este martes por la tarde. Fiscalía ordenó que el cuerpo fuera sometido a autopsia para determinar las causas reales del fallecimiento.
La familia Peralta está considerada en el barrio con el mote de “vecinos viejos”. De acuerdo a lo que se pudo reconstruir, la noche del domingo 12 de septiembre luego de celebrarse las Paso los cuatro miembros de la familia Peralta estaban en el interior de su humilde vivienda ubicada a mitad de cuadra. Pasadas las 20, de acuerdo al relato de vecinos, un Fiat Palio oscuro se estacionó frente la vivienda. Dos hombres bajaron y comenzaron a dispararon contra la fachada. "Se escuchó cómo recargaban el arma. Le vaciaron dos cargadores a la casa. Para mí fue con ametralladora”, indicó un residente de la cuadra el día después del ataque. Efectivos del Gabinete Criminalístico de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) recolectaron 18 vainas servidas y tres proyectiles intactos calibre 9 milímetros. Al menos dos de los proyectiles perforaron la puerta de la vivienda e impactaron en el cuerpo de Clarisa Peralta. Otra balacera que termina en la muerte de una inocente.
“Clarisa era la persona de la familia que más se veía, al menos hasta que después de una operación de cataratas quedó semiciega. Por lo que se, el marido también tenía una incapacidad. No recuero si era Alzheimer o una demencia senil. Y los hijos son personas de más de 40 años, educados, de los que pasan y saludan bien seco. «Hola» y «chau». Todo lo que pasó es muy raro porque el pasaje no es un lugar donde se hayan producido balaceras. Hasta antes de la pandemia había uno que vendía droga sobre la cortada pero al 3100 (entre Gaboto y Garay). Pero los vecinos lo denunciamos y lo metieron preso. Desde ese momento, y hasta lo que pasó el 12 de septiembre, el pasaje volvió a ser un lugar donde los nenes del barrio pueden andar en bicicleta o jugar a la pelota”, explicó una vecina. "La verdad es que estamos en una zona de San Francisquito donde no se ven balaceras, aunque se escuchan. Te lo digo al menos por esta manzana (en la que está la cortada Bariloche)”, agregó.
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Las perforaciones en la puerta de la vivienda de Clarisa Peralta.
Foto: Sebastián Suárez Meccia.
“Esta zona es bastante tranquila. Hay robos o arrebatos como en todo Rosario. Pero lo más cercano que vivimos como violencia de este nivel fue cuando mataron a la pareja en Rueda y Vera Mugica, que fue en el verano”, explicó otro residente haciendo alusión al doble crimen de Natalia Nancy Salinas, de 33 años, y el remisero Diego Alberto Maldonado, de 34. Ambos fueron emboscados y asesinados en el Peugeot 206 color verde sobre el que se ganaba la vida Maldonado como remisero barrial.
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El miércoles pasado, en la casa de calle Bariloche no había familiares de Clarisa Peralta. Sólo dos muchachos que respetuosamente se excusaron de hacer declaraciones y dijeron estar cuidando la vivienda mientras los deudos despedían a la víctima. “No podemos decir nada. Acá hay chicos pequeños. Habrá que esperar que se calmen las aguas para ver si la familia quiere hacer alguna declaración”, indicó uno de los muchachos. El día posterior al ataque uno de los hijos de la mujer comentó la mecánica del ataque. Relató que “los cuatro estábamos en la casa”, que los balazos “sorprendieron a mi madre cuando iba a su habitación a dormir” y que “se habían equivocado de casa”. El hombre insertó el ataque en un contexto en el que “la moda es andar tirando tiros en el barrio”. Y agregó: “El barrio está jodido como en todos lados”.
Por fuera de la consternación social, algunos vecinos fueron más allá de los lamentos por la pérdida de una vecina querida. “Mirá, en el pasaje ese nunca pasa nada. Más tranquilo no se consigue. Que los viejos (por Clarisa y su esposo) no tenían nada que ver, se cae de maduro. Dos viejos enfermos. Y después quedan los dos hijos, que para qué vamos a hablar. Hay gente con la que no te podes mandar una cagada porque después pasan estas cosas y para llorar es tarde”, dijo entre indignado y enojado un vecino de la cuadra. En principio la investigación quedó en manos del fiscal Patricio Saldutti y con el correr de las horas el expediente pasó a manos de su par, Ademar Bianchini. El cuerpo de Peralta fue sometido a autopsia para determinar las causas de la muerte.