El asesinato a balazos de Vilma Guisone mantiene en estado de conmoción al centro santafesino,
allí donde está enclavada la cuenca lechera más importante de la provincia y del país. Esta mujer
de 36 años era madre de una nena de 4, cursaba el quinto mes de embarazó y convivía con su pareja
en una coqueta casa de dos plantas en medio del campo, a unos 1.500 metros al oeste del ingreso a
la localidad de Humboldt, en el departamento Las Colonias. La tarde del pasado viernes viernes 17
de julio, cuando estaba sola en su casa, la ejecutaron de tres disparos efectuados desde corta
distancia. Los proyectiles le perforaron un brazo, la cara y la nuca. Sus asesinos se llevaron su
teléfono celular, una cámara digital de fotos y menos de 600 pesos de los casi 60 mil que había en
la vivienda. La investigación del caso tiene más misterios que certezas y, hasta ahora, los
pesquisas prefieren no descartar ninguna hipótesis.
La localidad de Humboldt está ubicada sobre la ruta provincial 70, a 55 kilómetros de la ciudad
de Santa Fe y a 230 de Rosario. Sus 4.500 habitantes —mayoritariamente descendientes de
colonos suizos, alemanes, franceses e italianos— prefirieron mantener un silencio stampa con
los extraños que llegaron al lugar para indagar en torno al crimen. "No lo puedo creer. Estas cosas
no pasaban en este pueblo. Es difícil pensar que ésto nos está pasando a nosotros", comentó,
rompiendo ese hermetismo, una muchacha del pueblo.
Es que el crimen de Vilma Guisone fue el primero que se registra en Humboldt desde la década del
70. Un dato demoledor confirmado por fuentes comunales y policiales. "Yo tengo 36 años, soy nacido
acá y es la primera vez que me entero de algo así", aportó uno de los pocos vecinos que entabló
diálogo con LaCapital, en inmediaciones del cartel que anuncia que "Humboldt está hermanada con la
ciudad suiza de Birmenstorf".
Historia a dos puntas. Venganza, ajuste de cuentas, crimen pasional. Son las hipótesis que se
pueden escuchar en las calles de Esperanza, a 14 kilómetros de Humboldt, y actual usina de rumores.
Allí Vilma Guisone conoció a las dos personas que marcaron su vida: Fabián Rana Copes, su primer
marido; y Daniel Chano Infantino, su última pareja. Allí también nació su hija, que actualmente
tiene 4 años.
"Vilma era la mayor de cuatro hermanas. Cuando terminó la secundaria se fue de Videla, donde
había nacido y se había criado, para buscar trabajo en Esperanza. Y allí se quedó", explicó Carlos
Gamboa, tío paterno de Vilma. Videla es una pequeña localidad "de 10 cuadras por 10 y 4.500
habitantes" ubicada sobre la ruta nacional 11, a 17 kilómetros de San Justo. Ahí velaron a la mujer
y en su cementerio fue sepultada.
En Esperanza, Vilma asentó una cabecera de playa y al tiempo la siguieron desde Videla dos de
sus hermanas. "Las tres se casaron con muchachos de Esperanza", explicó el tío de la víctima.
Vilma, una mujer muy atractiva según la definieron vecinos esperancinos, ligó su vida sentimental
con la de Fabián Rana Copes. Y juntos comenzaron a trabajar en la compraventa de motos. De esa
relación tuvieron una hija de 4 años. Y es en ese momento donde la historia se complejiza para el
improvisado biógrafo.
En la vida de Rana y de Vilma se cruzó Daniel Gerardo Infantino, más conocido como Chano. Un
muchacho de 44 años dedicado a la venta de autos que tiene algunas manchas en su prontuario por esa
actividad. No pasó mucho tiempo para que este hombre se sumara a la sociedad comercial de Vilma y
Fabián.
Sobre este triángulo de personajes, en Esperanza se escuchan comentarios que no están
documentados en la causa judicial, pero que son parte de la historia que tienen en común. Y
Esperanza es una ciudad con tiempos de pueblo, lugares donde las cosas siempre terminan por
saberse. "Pasaron cosas que no están bien vistas y son difíciles de sobrellevar. Se pusieron en
juego los códigos y la amistad. Hubo una traición. A lo mejor en otro lugar esas cosas pasan
desapercibidas, pero en un pueblo chico, no", explicó un vecino anónimo.
A lo que refirió el hombre fue a la separción de Vilma y Rana. La mujer, hace unos dos años, se
fue de Esperanza junto a su hija y a Chano. Los tres se radicaron en Humboldt, donde residen varios
integrantes de la familia Infantino además de la ex pareja del hombre y su hija de 13 años. Si bien
la separación fue acordada, quedó en el medio un juicio bastante importante por el reparto de los
bienes conyugales, trámite que sería de inminente resolución. Además, quedaron varias denuncias
interpuestas por Copes por el supuesto incumplimiento del régimen de visitas a su hija.
Chano y Vilma construyeron una coqueta casa de dos plantas, a 1.500 metros de la entrada
principal de Humboldt, en medio del campo, a la altura del kilómetro 38 de la ruta 70. La pareja se
dedicó a la compra y venta de autos usados. Y en el frente de la vivienda, la semana que termina
había algunos de ellos en exposición. Vilma se encargaba de la gestoría de los vehículos. La
vivienda está asentada en la mitad del terreno de unos 120 metros por 40. Está pintada en tonos que
van del amarillo al marrón. Tiene un envidiable quincho para una veintena de personas y pileta. En
Esperanza, los vecinos aseguran que cuenta con vidrios blindados y hasta un ascensor interno. En
ese lugar, en la planta baja, fue hallado el cuerpo sin vida de Vilma. "Ahí se fueron a vivir
después del verano", relató una vecina de Humboldt.
El crimen. El viernes 17 de julio a la hora de la siesta, Vilma se quedó sola en la casa de dos
plantas. Su pequeña hija estaba al cuidado de su papá, tal lo establecido en el régimen de visitas.
Chano había viajado hasta Santo Tomé, a 55 kilómetros de Humboldt, por cuestiones de trabajo.
Poco después de las 16, a la casa llegaron dos hombres a bordo de una moto. La mujer les
franqueó el paso, lo que hace presumir a los investigadores que conocía a las personas, quizás de
un negocio anterior. Tras ello llamó a Chano por teléfono y le dijo: "Venite que hay gente que
quiere ver el 147", por uno de los autos a la venta. La voz de la mujer no se presentaba alterada,
angustiada o nerviosa, según confió Infantino poco después a la policía. Una hora después, cuando
Chano llegó, Vilma estaba muerta de tres balazos.
"Todo lo que se está diciendo son mentiras. Pero este no es el momento. Por favor les pido que
nos respeten", dijo una adolescente de ojos claros, nublados por las lágrimas, que atendió a
La Capital en la vivienda de María Elena, la hermana del Chano que llegó hasta la escena del
crimen alertada por el viudo. "La familia decidió que no va a hablar", respondió otro allegado a
los Infantino, quien estuvo inhallable.
Pocas palabras.
Por su parte, el sitio web "raíces de Esperanza" citó declaraciones del Chano que también fueron
transcriptas por el periódico "El Colono del Oeste". Según los medios, Infantino contó: "Recibí el
llamado de Vilma diciéndome que había dos personas viendo uno de los autos que estaba en la casa.
Esa fue la última comunicación que tuve con ella".
"Ingresé a mi casa sin percibir nada raro, pero al llegar a la cocina estaba ella en el piso, en
medio de un charco de sangre alrededor de la cabeza", contó Chano y agregó: "No había muestras de
lucha ni nada por el estilo". El relató continuó. "No lo puedo creer. Lo único que me llama la
atención es el juicio millonario que tiene contra el ex" marido. Y sentenció: "Estaba embarazada de
cuatro meses. El hijo buscado, la casa soñada y la mujer amada. Me dejaron si nada".
Algo que llama la atención de los pesquisas es que de la casa faltaron 600 pesos en billete de
baja denominación, el celular de Vilma y una cámara digital. Sin embargo, al requisar el lugar, los
investigadores encontraron más de 50 mil pesos en efectivo, entre pesos y dólares, que no fueron
tocados por los ladrones.
"Todas las hipótesis sobre el asesinato están abiertas y son investigadas. Se está trabajando
sobre medidas de campo para determinar quiénes fueron los autores del homicidio", aseguró un
pesquisa de la división Judiciales de la Unidad Regional XI, con asiento en Esperanza, donde está
asentada la investigación que judicialmente lleva adelante el juez de Instrucción santafesino, José
Manuel García Porta. El mismo que esta semana procesó a José Luis Colorado Baroni por el asesinato
de la maestra Alejandra Cugno. También trabajan efectivos de Unidades Especiales y de las Tropas de
Operaciones Especiales (TOE).