Luis Alejandro "Pipi" G., de 19 años, tuvo una precipitada y corta carrera como tiratiros de la banda de Alan Funes. Debutó a comienzos de octubre de 2021 con una balacera contra una casa de barrio Tablada y fue detenido diez días después en otra vivienda que es considerada un punto de venta de drogas del grupo. En ese transcurso le fracturaron una pierna a balazos. Este miércoles fue imputado como miembro de una asociación ilícita desde la cual cometió distintos delitos.
"Pipi" tiene domicilio en Gorriti al 6500, barrio Ludueña, y no se sabe con precisión cómo fue que se vinculó con la banda que desplegaba sus actividades principalmente en barrio Tablada bajo las órdenes que Alan Funes impartía por celular desde su lugar de detención en la cárcel de Ezeiza. Sus vecinos aseguran que hacía un tiempo no vivía en Ludueña, que otros familiares lo echaron porque la casa había sido baleada varias veces. Atribuyeron esos ataques, que constan en persianas perforadas a balazos, a un contexto de venta de drogas que también alcanzaba al padre del joven, fallecido meses atrás por causas naturales.
Para la fiscal Valeria Haurigot sí está claro que "Pipi" participó del grupo y que fue quien el 3 de octubre de 2021 a la madrugada disparó unas 20 veces contra una casa de Centeno al 80 y un auto que estaba estacionado en la puerta. Este miércoles lo imputó como miembro de la asociación ilícita: le atribuyó los delitos de extorsión en grado de tentativa calificada por el uso de arma de fuego, intimidación pública agravada por la participación de un menor de edad y portación ilegítima de arma de fuego de uso civil. En tanto el juez de Primera Instancia Nicolás Foppiani confirmó la prisión preventiva por el plazo de ley.
"Pipi" G. fue imputado este miércoles porque se entregó a la Justicia el viernes pasado. Esa semana había sido imputada la mayoría de la banda: 16 integrantes de un grupo que según la fiscal está integrado por al menos 22 personas de las cuales dos son menores de edad. Doce son considerados tiratiros, aunque también cumplían rol de vendedores en el principal punto de venta de drogas de la banda, la casa de Chacabuco al 4100 en barrio Tablada.
A esa imputación se llegó luego de una investigación iniciada a partir de un allanamiento en esa misma casa que fue el 14 de octubre de 2021 en el marco del asesinado de Mariel Lezcano, una chica de 21 años que estaba con prisión domiciliaria por una causa de drogas y fue acribillada en la puerta de su casa de Ayacucho al 4300 el día anterior. En ese operativo la policía detuvo a uno de los presuntos autores del crimen, que tenía encima el arma utilizada en el hecho. A su vez en la casa de Chacabuco estaba "Pipi", pero en principio no fue detenido. También se encontraba S., la hermana menor de edad de Alan Funes, a quien le secuestraron el celular en el cual estaban las conversaciones entre los hermanos que fue el puntapié de la investigación de la fiscal Haurigot.
La oportunidad
En las conversaciones entre Alan y su hermana aparecen distintos cruces sobre los preparativos a una balacera contra una casa de Centeno al 80. El hecho se concretó la madrugada del 3 de octubre de 2021, luego de que la joven menor de edad escribiera una carta amenazante que le ordenó su hermano. "Comunicate porque la próxima te pegamos a vos o a tu hija. Atte: la mafia", decía el mensaje que fue dejado por debajo de la puerta antes de que la vivienda, y el auto de un vecino que estaba estacionado en la vereda, recibieran unos 20 disparos.
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En el cruce de mensajes no solo quedó registrada la previa del ataque sino también un video del momento preciso del hecho. Se ve a un muchacho vestido con ropa oscura que primero se acerca a la casa, deja una hoja por debajo de la puerta y después empieza a disparar mientras retrocede hacia la calle. Minutos después del ataque Alan y su hermana hablan del autor de los balazos, que para la fiscal Haurigot fue "Pipi". "Es re zarpado. Va al toque. Le dio, quiere seguir. Dice que se queda con nosotros. Papá, apenas escuchó Funes dijo 'yo voy'. Dice que hace mucho estaba esperando esta oportunidad", contó S. a Alan.
Pero unos minutos más tarde la cosa iba a complicarse. Al parecer S., "Pipi" y Bruno -uno de los integrantes de la banda que está prófugo- volvieron al lugar del hecho para ver los resultados del ataque. Entonces, según surge de las charlas que mantuvieron luego Alan y su hermana, hubo respuestas a tiros desde algún lugar de la zona de Centeno al 80. El único que fue herido fue "Pipi" con balazos que le fracturaron la pierna derecha. Sin embargo todos corrieron riesgo, tal como S. le dijo a Alan: "Casi me pegan, me pasaban las balas al lado de la cabeza".
En las declaraciones a la policía la víctima de la balacera contra su casa de calle Centeno dijo que no había hecho la denuncia por temor. Que no conocía a los agresores pero que su ponía que el ataque había sido parte de una serie de hostigamientos a comerciantes del barrio. Sin embargo en más conversaciones en el celular de la menor de edad aparece que la casa sería un punto de venta de drogas. En ese sentido podrían explicarse los balazos de respuesta a "Pipi" cuando volvió a la escena del hecho. Aunque él, al momento de declarar a la policía, dijo que lo habían baleado en un robo en el barrio Ludueña. Todo se desmoronó con el avance de la investigación que llevó a que el joven, que estaba prófugo, se entregara en el Centro de Justicia Penal luego de que parte del grupo fuera imputado.