Un ex comisario rosarino fue condenado ayer a pagar la irrisoria multa de 15 mil pesos al ser condenado en un juicio abreviado por el delito de "favorecimiento culposo de evasión" del que resultó beneficiado un peligroso recluso alojado en la seccional 13 acusado del doble crimen de una madre y su pequeña hija, en 2013. Ese incidente motivó que la madre y abuela de las víctimas acampara durante varios días en el ingreso de Tribunales en señal de protesta por el grosero error de custodia.
El hecho por el que fue condenado el comisario principal Gabriel Bhal, un funcionario policial de 47 años ahora en disponibilidad, es el desprendimiento de un aberrante asesinato por el que está imputado Jonathan Ezequiel O., alias "Joni", de 21 años, y Maximiliano Claudio L., alias "Mukeño".
Ambos quedaron imputados de matar a Laura Marisol López, de 27 años, y a su hija Mía, de 4, asesinadas a golpes en el marco de un robo perpetrado el domingo 20 de enero de 2013 en una vivienda de Pasaje 1851 al 6600, en barrio La Lagunita.
Se fue. Joni y Mukeño estaban detenidos como sospechosos del doble crimen en una causa que investiga el juez de Instrucción Luis María Caterina. Pero en confusas circunstancias, Olivera logró irse de la comisaría de San Nicolás al 2000 el 20 de marzo de 2014 mientras estaba esposado a una escalera, medida precaria adoptada por el jefe de la seccional para para mantenerlo aislado de otros reclusos conflictivos que lo miraban con recelo.
Por ese incidente, la madre de Laura montó un acampe durante varios días frente a los Tribunales, donde realizó manifestaciones de protesta por la burda evasión de Olivera. Después de dos meses, el prófugo fue recapturado el 3 de junio en un descampado de la vecina localidad de Granadero Baigorria.
El caso provocó el relevo de Bhal como jefe de la seccional, a quien desde Ministerio Público de la Acusación se lo imputó de favorecimiento "doloso" de la evasión, calificación que, en mérito de las pruebas colectadas, no pudo sostenerse a lo largo de la investigación y se transformó en un hecho "culposo".
En cuotas.Ayer, con acuerdo del fiscal Fernando Dalmau y de la defensa encabezada por Juan Ignacio Baseti, el juez penal Hernán Postma homologó un juicio abreviado donde Bhal fue condenado a pagar una multa de 15 mil pesos en 15 cuotas de mil pesos cada una a depositar en una cuenta del Banco Municipal de Rosario.
El fiscal argumentó el cambio de calificación del delito cometido por el funcionario policial de favorecimiento "doloso" de la evasión por la de "culposo" en virtud de que no se hallaron pruebas para sostener una intención premeditada de facilitar la fuga, sino que más bien se trató de una negligencia o impericia, sin supervisión del control de Olivera, incidente que ocurrió en el contexto del penal de una comisaría donde había alojados otros 23 reclusos.
Al solicitar el máximo de la pena para ese tipo de delitos (va de 1.000 a 15.000 mil pesos) y que aparece desactualizada respecto a la falta cometida, Dalmau argumentó que la investigación se sustentó en el acta policial del 20 de marzo de 2014, el croquis de la comisaría donde además había otros 23 reclusos por custodiar y con escaso personal, entrevistas a otros detenidos y pericias sobre las esposas que mantenían maniatado a Olivera.
El juez Postma repasó los alcances del acuerdo y antes de dictar la sentencia le aclaró al comisario que, si bien se trata de un juicio abreviado con acuerdo de partes, ello igualmente implica una condena por un delito, en este caso de multa económica.
Sacó la basura y no volvió
Juan José Molina, un preso que estaba alojado desde septiembre de 2013 en la alcaidía de Jefatura acusado por robo calificado y que la semana que viene iba a comenzar sus salidas transitorias, aprovechó que lo mandaron a la vereda para sacar la basura y desapareció del lugar. De acuerdo a la versión preliminar, el muchacho logró eludir a su custodia tras haber sido llevado junto a otros internos al patio del pabellón 1 para limpiar.
El fiscal Patricio Serjal dijo que alrededor de las 13.30 del lunes el recluso aprovechó un permiso para llevar la basura hasta el ingreso de la alcaidía y se escapó sin ejercer ningún tipo de violencia. “Lo que hemos averiguado hasta el momento es que los internos salían como lo hacían periódicamente a sacar la basura hasta el ingreso al penal, pero sería dentro del predio. En ese momento se habría evadido”.