Policiales

Imputarán a un brasileño 22 saqueos de cuentas por cajeros automáticos

Lo detuvieron en Buenos Aires pero lo trasladaron a Rosario porque está identificado en una cadena de fraudes con tarjetas clonadas

Jueves 16 de Noviembre de 2017

Un ciudadano brasileño fue trasladado ayer a Rosario acusado de haber cometido saqueos reiterados de cuentas de ahorro con tarjetas clonadas en cajeros automáticos de la ciudad. Su detención se produjo hace una semana en la Capital Federal cuando fue sorprendido, de manera flagrante, al salir de un banco con elementos utilizados para concretar idénticas maniobras.

Allí fue rápidamente excarcelado por tratarse de un hecho aislado. Pero como estaba identificado en una cadena de delitos semejantes por una Fiscalía local no pudo marcharse en libertad. Mañana será imputado por 22 hechos cometidos en Rosario en agosto pasado por los delitos de estafa, falsificación de tarjetas y asociación ilícita.

Este caso se suma a la detención, el viernes de la semana pasada, de un ciudadano búlgaro que fue apresado al salir de una sucursal del Banco Macro de San Lorenzo y Entre Ríos donde acababa de manipular un cajero con datos duplicados de usuarios de tarjetas, por lo que el lunes le dictaron prisión preventiva sin plazos en los tribunales locales.

Un joven de Brasilia

La audiencia de mañana será más relevante porque el brasileño detenido en Buenos Aires es acusado de ser miembro de una organización que entre junio y agosto pasado provocó un aluvión de estafas con un tendal de damnificados en Rosario. El imputado se llama Leandro Lopes Paes, tiene 21 años y es oriundo de Brasilia. Tras su detención en la Capital Federal personal de seguridad del Banco Macro remitió los datos del caso a los fiscales de la Unidad de Cibercrimen de Rosario, Matías Ocariz y Lucas Altare, que trabajaban en el caso. Al cotejar los datos del detenido se advirtió que el perfil físico del acusado era coincidente con las imágenes obtenidas por cámaras de vigilancia de los bancos donde hubo fraudes en cascada hace cinco meses.

A partir de junio se produjo en Rosario, casi con exclusividad en sucursales del Banco Macro, una seguidilla de hechos de skimming, una práctica criminal a partir del robo de datos de propietarios de tarjetas de crédito o débito que permiten transferir esa información a plásticos clonados para vaciar cuentas de ahorro. Los delitos proliferaron a partir de la instalación de un suplemento con un chip en la ranura de los cajeros o en las puertas de los bancos, por un lado, y de microcámaras que captan el movimiento de los clientes al digitar las claves.

A Lopes Paes le imputarán 17 hechos de saqueo de cuentas consumados y cinco que quedaron en intento. Le atribuirán asociación ilícita porque en los videos de los bancos aparece registrado, según fuentes del caso, con diversas personas que colaboran con él en el delito y que forman un grupo.

Un búlgaro en la ciudad

El lunes pasado por esta misma modalidad quedó preso Martín Assenov, un ciudadano búlgaro de 26 años, que fue atrapado in fraganti en el centro rosarino. Tras ser detenido, agentes de la Policía de Investigaciones (PDI) allanaron un domicilio de Santa Fe al 1600 donde el acusado se alojaba temporariamente. Allí se hallaron elementos comprometedores como direcciones de agencias del Macro, numerosas tarjetas usadas para la duplicación de datos y una notebook que será enviada a peritar.

Según los policías, Assenov parecía un hombre experimentado en delitos de este tipo. "No protestó, no se puso nervioso, hasta dio instrucciones en inglés sobre cómo debían ponerle las esposas", contó uno de los participantes de la detención. Este tipo de hechos son en general excarcelables. La escala de pena de la estafa va de un mes a seis años, estas personas no suelen tener antecedentes porque tienden a tener éxito en sus maniobras y además la acción, como en este caso quedó en tentativa, lo que augura una rápida libertad. Sin embargo el juez Fernando Postma, después de escuchar a la traductora de búlgaro gestionada para la audiencia, lo dejó preso por no tener una residencia estable y en espera de que se conozca el resultado de la pericia de su notebook.

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