En barrio Acindar todos conocían a Gastón Emanuel Frutos, de 32 años. Es que durante un par de años el hombre vendió tortas asadas en la esquina de Ovidio Lagos y Acevedo, un punto neurálgico para el ingreso al barrio otrora obrero. Por eso su homicidio, ocurrido pasada la medianoche del lunes, conmocionó a los habitantes de la zona. “Acá te matan por cualquier cosa. Andá a saber por qué le dieron a este muchacho”, contó un vecino del Fonavi que se erige sobre calle Acevedo, donde Frutos vivía en un departamento de planta baja. A Gastón lo mataron a pocas cuadras de los monoblocks, en Lacar y avenida Francia, a metros de la casa de una amiga a la que iba a visitar. “No sé nada, cuando salí lo vi tirado y noté que le costaba respirar”, dijo una vecina.
Gastón Frutos salió de su casa de Acevedo al 2800 para ir a la casa de una amiga con la cual intercambió un par de mensajes por celular minutos antes. Caminó por Acevedo hasta Francia y cuando llegó al cruce con Lacar le envió otro mensaje para avisarle que estaba en la puerta. En esa espera un auto rojo apareció por Francia y según contó un vecino, del vehículo bajó una persona armada y le disparó varias veces.
Los pesquisas recogieron más tarde cinco vainas servidas sobre el asfalto. “Es seguro que bajaron del auto porque con la luz que hay en la esquina no se ve nada, si no le hubieran errado los tiros”, dijo otra vecina del lugar. En tanto, la amiga de Frutos dijo no haber visto nada ya que estaba dentro de su casa.
Cuando Gastón terminó tirado en pleno asfalto los vecinos llamaron al 911 y al llegar la policía una ambulancia del SIES ya lo había trasladado al Hospital de Emergencias. A la 1.45 el hombre murió en ese centro asistencial por heridas que recibió en el cráneo, el brazo y la pierna izquierda. La fiscal de la Unidad de Homicidios Gisela Paolicelli ordenó el relevamiento del lugar en busca de cámaras de videovigilancia y testigos presenciales, además de realizar pericias de planimetría, levantamiento de rastros y las vainas servidas.
Los vecinos y los amigos de Gastón contaron que él salía con una chica, pero aseguraron: “No sabemos cómo era esa relación. El tenía un hermano preso y otro que no vive en Rosario, pero no tenía padres hace mucho tiempo. Vivía solo en un departamento del Fonavi, por ahí lo mataron por la junta que tenía, pero no andaba en cosas raras. Quería reinsertarse en la sociedad”.
La reinserción de la que hablan se debe a que hace un tiempo Frutos había estado preso por robo, “se confundió y pagó la condena. Por ahí quedó con una cuenta impaga, vaya a saber”, dijo un vecino del Fonavi. Muchos de los que lo veían a Gastón ofrecer tortas asadas ignoraban de su paso por la prisión. “Era un trabajador y siempre se lo veía en la esquina, si alguien anda en cosas raras no trabaja así”, comentó un vecino que lo cruzaba a menudo.
Gastón era un hombre alto y para sus amigos es posible “que lo hayan confundido con otra persona. Hay un muchacho que andaba con él y pudieron confundirlo” dijeron. También evalúan la posibilidad de que “la haya ligado por algún familiar”, en alusión a su hermano detenido.
En tanto, su socio en la venta de tortas asadas en la esquina de Ovidio Lagos y Acevedo dijo no saber nada. Y en el departamento del Fonavi en el que Gastón vivía, algunos de sus familiares fueron claros ante la consulta periodística: “No vamos a hablar y no queremos decir nada”, sentenciaron de manera tajante.