“Tengo bien en claro a la gente que nos hizo eso. Nos tuvieron cuatro horas y media y, por
supuesto, los pude ver muy bien. Si los ponen delante mío estoy seguro de que los puedo
identificar”. Desde su hogar en la provincia de Buenos Aires, Santiago Mercatante, uno de los
turistas que denunció a efectivos de la Patrulla de Caminos por extorsión, privación ilegal de la
libertad y robo, espera confiado la rueda de reconocimientos que se realizará mañana en los
Tribunales Provinciales.
El muchacho habló ayer con La Capital, luego de que se conociera
la denuncia por amenazas radicada por el canciller del Consulado de España en Rosario. El
diplomático había asesorado a Mercatante y a su primo de nacionalidad española para que se
presentaran ante la fiscalía de turno y contaran el delito que habían sufrido.
Ante esa intimidación, el fiscal de Cámaras José María Peña solicitó a
la jueza Raquel Cosgaya que cite a una nueva declaración indagatoria a los policías sospechados.
Ese pedido aún no fue resuelto por la magistrada.
“Sí, nos enteramos de la amenaza que sufrió el diplomático y lo
que puedo decir es que tenemos mucho miedo. Evidentemente este tema se puso muy complicado. Si lo
intimidan al canciller, a nosotros nos pueden hacer cualquier cosa. Estamos muy preocupados”,
remarcó el muchacho que mañana estará a primera hora de mañana en subsuelo de Tribunales, junto con
su primo y compañero de experiencia, Juan Balmont López.
Los jóvenes no estarán solos. El jefe del trabajo de Mercatante y un
abogado rosarino los acompañarán durante la medida procesal, en la que los denunciantes deberán
decir si entre un grupo de ocho policías al que verán a través de un vidrio espejado se encuentran
los extorsionadores.
La bienvenida. El caso ocurrió el pasado viernes 11, cerca de las 10 y comenzó en el peaje de
General Lagos. Mercatante y su primo español llegaban a Rosario en plan de turismo. Luego de cruzar
por la estación de Vial 3, los jóvenes tuvieron que someterse a una inspección de rutina por parte
de efectivos de la Patrulla de Caminos que habitualmente suelen estar allí. Cuatro agentes
revisaron el vehículo y le exigieron a Mercatante los papeles de los productos de peluquería que
llevaba en el baúl por razones de trabajo.
Después, los acusaron de llevar psicotrópicos y los amenazaron con
abrirles una causa en la Justicia federal si no pagaban al menos cinco mil pesos. Las víctimas
entregaron 950 pesos y los policías se apoderaron de casi todas las pertenencias que llevaban como
celulares, cámaras fotográficas, el estéreo del auto y hasta un par de cadenitas.
Pero los policías querían más. Mercatante describió ayer a este diario
una situación singular y aportó más detalles. “Entonces un policía dijo «súbanse». Yo creí
que nos llevarían arrestados y entonces encaré hacia una de las patrullas, pero enseguida uno me
atajó y me corrigió: «No, vamos en tu auto. Vos manejás y tu primo va como acompañante». Y dos
policías subieron a la parte trasera del auto. Nos hicieron seguir a una camioneta policial, fuimos
por una colectora de Circunvalación y en otro lugar nos hicieron parar hacer la llamada a
España”, rememoró.
Tres llamadas. Balmont López cumplió con la orden. “Mi primo tuvo que hacer tres
llamadas y al cabo de media hora recibió la respuesta desde España con el código correspondiente
para presentarse en un local del correo internacional Wester Union y retirar el dinero”,
contó Mercatante. Fueron 800 euros que agentes y víctimas fueron a retirar a una agencia de San
Martín al 3500.
“A mi primo lo acompañó un policía a retirar el dinero, y el otro
se quedó conmigo en el auto. Cuando ya tuvieron los euros nos hicieron dar una vuelta muy larga por
las afueras de Rosario, pasamos por unas villas hasta que paramos debajo de un puente”.
En ese momento, dice, le hicieron abrir el baúl y cargaron toda la
mercadería que llevaba por el trabajo en la camioneta policial. “Después nos devolvieron los
documentos del coche, los carné de conducir, nos dieron 50 pesos y nos aconsejaron que nos fuéramos
de Rosario sin decir nada”, recordó el testigo con bronca. l






























