Policiales

Envían a juicio a seis personas por tramar el asesinato de Abel Beroiz

Llegó la hora del juicio en la causa del crimen por encargo del sindicalista Abel Beroiz. La Cámara Penal confirmó en su integridad los procesamientos de seis personas, entre ellas dos gremialistas, acusadas de intervenir en la logística e instigación del homicidio del tesorero de Hugo Moyano...

Miércoles 13 de Mayo de 2009

Llegó la hora del juicio en la causa del crimen por encargo del sindicalista Abel Beroiz. La Cámara Penal confirmó en su integridad los procesamientos de seis personas, entre ellas dos gremialistas, acusadas de intervenir en la logística e instigación del homicidio del tesorero de Hugo Moyano, cometido en Rosario el 27 de noviembre de 2007. El tribunal de segunda instancia mantuvo intactas las graves figuras penales por las que esos acusados, junto al autor material y su ex pareja, ahora serán juzgados en base a varios indicios y la confesión del sicario.

El expediente por el homicidio del histórico líder del Sindicato de Camioneros de la provincia llegará a juicio con una silueta en las sombras: la de Raúl Luna, ex número dos del gremio, sobre quien pesa cierta sospecha pero no fue indagado. Luna fue señalado por integrar un grupo opositor junto a los gremialistas procesados y es quien ocupó la conducción del gremio tras la muerte de Beroiz. En diciembre la fiscal de la causa pidió su indagatoria, algo que también reclamaban los familiares de la víctima, pero el juez de Instrucción Osvaldo Barbero no hizo lugar ante la falta de elementos de prueba. Luna está retirado de la actividad gremial.

El escrito. El tribunal que dejó firmes los procesamientos de cinco personas por el diseño intelectual, la instigación y preparación del asesinato es la Sala III de la Cámara Penal rosarina.

Los acusados son dos parientes del confeso autor material, un gestor y dos gremialistas. Los jueces Elena Ramón y Otto Crippa García consideraron que las pruebas reunidas son suficientes para juzgarlos, mientras que el camarista Juvencio Mestres se abstuvo de emitir opinión.

Junto a ellos están en condiciones de ir a juicio el confeso autor material y su ex pareja, la única en libertad, acusada de encubrimiento. El último caso en resolverse fue el de Marisa Zingales, la madre de un adolescente de 15 años que acompañó al sicario y que fue procesada después que el resto. La mujer apeló y al final en un segundo expediente la enviaron a juicio.

Están en trámite algunos planteos de libertad. El fiscal de Cámaras Guillermo Camporini se opuso al entender que existe peligro de fuga de los acusados, que prestaron poca colaboración con la investigación y que se encuentran ante una expectativa de pena alta.

Próximo paso. La causa irá al juzgado de Sentencia Nº 8, a cargo de Carlos Carbone. Se tramitará el juicio bajo la modalidad escrita, a menos que todos los imputados se pongan de acuerdo para pedir el juicio oral. Mientras tanto la instrucción de la causa seguirá abierta. El juez Barbero sacó fotocopias del expediente porque no descarta que otros ideólogos hayan participado del homicidio de Beroiz, quien manejaba una cuenta millonaria como tesorero de la Federación Nacional de Camioneros.

La investigación arrojó que el plan para matarlo fue alumbrado bajo internas sindicales de la provincia.

El día y el acto. Abel Beroiz, de 71 años, fue asesinado al ser abordado por dos hombres en la cochera subterránea del ACA, en la plaza Montenegro. Lo balearon en una mano, el pecho y el tórax y le asestaron varias puñaladas. Dejaron olvidada en el lugar una agenda con su foto y datos personales que orientaron la investigación hacia Oscar Raúl Flores, un joven de 24 años que estaba evadido de una comisaría y que confesó ser el autor material del crimen.

Dijo que un gestor a quien conocía de su trabajo como estibador portuario, Julio César Gerez, le ofreció 20 mil pesos a cambio de matar a Beroiz. Que el crimen fue "por el puesto" del dirigente y que de la propuesta participó el sindicalista Juan Carlos Dell’Arciprete, a quien Beroiz había desplazado de la filial de Casilda tras detectar un manejo irregular de fondos. Le detectaron un llamado, efectuado el día después del crimen, al teléfono de un familiar del sicario. El otro sindicalista implicado es Alejandro Lázaro, a quien el dirigente asesinado tenía previsto correr de la sucursal San Lorenzo tras advertir que derivaba juicios laborales a abogados fuera del gremio.

Las razones. El juez Barbero, al procesarlos, consideró que los dos sindicalistas tenían un motivo personal para apartar a Beroiz del cargo: recuperar espacios en el sindicato y reposicionar a Luna, su referente. Pero también una razón económica. Consideró probado que obtenían una ganancia adicional derivando juicios laborales a Gerez, actividad que Beroiz intentaba restringir. Los tres fueron procesados como instigadores por el delito de homicidio calificado, que se pena con prisión perpetua. Los tres apelaron.

Los defensores plantearon nulidades que fueron rechazadas por el tribunal. El fallo de Cámara, en sus fundamentos, se centra en apuntalar la confesión de Flores. Señala que si bien incurre en algunas contradicciones, sus dichos tienen sustento en otras pruebas que le dan veracidad y a la vez comprometen a los implicados.

u Una es la foto de Beroiz que le dieron los instigadores y que quedó abandonada en la escena del crimen: fue tomada en un acto sindical en Rafaela en el que estaban Dell’Arciprete y Lázaro.

u También se constató que Flores recibió una paga por el homicidio. El día siguiente al asesinato le dio a su mujer entre 11 y 12 mil pesos y al mes compró un auto por 8.700.

u Los cruces de llamadas: el Nextel de Gerez, desactivado a los pocos días del crimen, registró un intercambio de mensajes con Flores y Dell’Arciprete y "múltiples llamados de ambos en fecha próxima y el mismo día del hecho".

Los vehículos mencionados por Flores y el adolescente que lo acompañaba como usados por los instigadores —un Peugeot 206 color champán, un Peugeot 206 bordó y un Fiat Patio— coinciden con los vehículos de esos tres imputados que ahora esperan el juicio.

Entre ellos hay dos gremialistas y el matador confeso del líder de camioneros santafesinos

El ex número dos, Raúl Luna, que estuvo sospechado de liderar ese grupo, queda exento de imputación

María Laura Cicerchia

La Capital

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