Un pai umbanda fue detenido acusado de abusar sexualmente de sus fieles mujeres, a quienes luego
obligaba a prostituirse bajo la amenaza de que les iba a realizar un "trabajo diabólico", y los
investigadores hallaron en un templo en Moreno restos humanos que se cree podrían pertenecer a
personas sacrificadas para los ritos.
Fuentes policiales confirmaron a Télam que el pai, de 44 años, quedó acusado del abuso sexual
de al menos cuatro mujeres, y señalaron que un cráneo, un fémur y otros huesos humanos que se
secuestraron en los allanamientos eran venerados en un altar por los seguidores de la religión.
El procedimiento fue realizado por detectives de la División Trata de Personas de la
Superintendencia de Investigaciones de la Policía Federal en el templo situado en Plus Ultra al
6700 de Moreno y en otro domicilio de la calle Maestro Ferreira al 2900, de San Miguel.
Los policías detuvieron al acusado y además hallaron animales vivos como gallinas y chivos
para los "sacrificios divinos", y libretas y agendas donde el arrestado contabilizaba
detalladamente el dinero que algunas de las mujeres les adeudaba por el ejercicio de la
prostitución y las fechas de pago.
La pesquisa comenzó luego de la denuncia por parte de una allegada a una de las víctimas,
quien al percatarse de la situación se presentó ante la policía, tras lo cual la Justicia ordenó
las tareas de investigación a la División Trata de Personas.
Durante la pesquisa, los detectives detectaron la maniobra del pai, la cual consistía en
manipular psicológicamente a las mujeres paras conseguir sus objetivos, mediante amenazas de que
les iba a provocar algún mal que no iban a poder detener.
Al templo del sospechoso asistían varias personas por distintas necesidades y entre sus
fieles el imputado se dedicaba especialmente a detectar a las mujeres más débiles en cuanto a su
personalidad, a quienes luego las convencía de que debían entregar su cuerpo y con esa excusa las
sometía a relaciones sexuales con él mismo.
Luego, cuando esa práctica se hacía habitual y las mujeres creían que era parte de la
religión, el sujeto las obligaba a prostituirse en la calle y a llevarles el dinero que obtenían
con los clientes durante el día.
Las fuentes contaron que si las mujeres no llevaban el dinero, el hombre las amenazaba con
hacerles un "trabajo" que les provocaría un mal irremediable, por lo que las víctimas accedían a
las exigencias sin dudarlo.
Luego de establecer las circunstancias de los sometimientos hacia las mujeres, los policías
de Trata de Personas concretaron los allanamientos, detuvieron al sospechoso y lograron liberar a
las mujeres sometidas en el templo.
El detenido fue trasladado a la Alcaidía de la Superintendencia de Investigaciones Federales
del barrio porteño de Villa Lugano a disposición del Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional
número 3 de la ciudad de Morón a cargo del doctor Juan Pablo Salas.





























