Policiales

Confirman condena a 18 años de prisión para el autor de un crimen

La pena recayó en Luciano Bogado por el asesinato de Roberto Alvarez, ocurrido en abril de 2015 en un pasillo del barrio Tablada.

Domingo 30 de Diciembre de 2018

"Que se vaya del pasillo porque le van a pegar mal". Ese mensaje recibió la hermana de Roberto Alvarez, un albañil de 26 años, una hora antes de que lo mataran de un escopetazo en barrio Tablada en abril de 2015. El hombre que dejó ese mensaje es el mismo que, a fines de junio, fue condenado a 18 años de cárcel como el autor del crimen. Se trata de Luciano Bogado, quien apeló su condena. Un tribunal de segunda instancia confirmó en estos días esa pena, que consideró apropiada por haber atacado a una víctima indefensa desde atrás de un árbol.

Bogado, de 28 años, fue sometido a un juicio oral que finalizó el 29 de junio pasado. Ese día las juezas Hebe Marcogliese, Patricia Bilotta y Marcela Canavesio lo condenaron en un fallo unánime como el autor del crimen de Roberto "Ñoqui" Alvarez, quien recibió un disparo de escopeta en el abdomen hace tres años. "Pase lo que pase, quédense tranquilos", les dijo a sus familiares el acusado antes de escuchar el veredicto, celebrado por los allegados a la víctima.

Noche en Tablada

El crimen ocurrió la noche del 24 de abril de 2015 en Necochea y 24 de Septiembre. Ese día, alrededor de las 22, "Luchito" Bogado fue a la casa de una hermana de Alvarez, Noelia. Le dijo que su hermano le había pegado al sobrino de un tal "Mareco" que según la mujer es "un hombre que anda en silla de ruedas y vende drogas en el barrio". Y le advirtió que "se fuera del pasillo porque le iban a pegar mal".

Cuando su hermano, que dirigía una obra en construcción, regresó de trabajar, ella no le dijo nada. Según contó a este diario tras el juicio, no quiso preocuparlo porque acababa de nacer su hija y él tenía previsto visitarla en la sala de neonatología. Pero un vecino le comentó a Alvarez lo que había pasado y a las 23.20 el albañil salió en moto hacia la esquina donde, según el fallo, Bogado lo estaba esperando detrás de un árbol. Entonces recibió un escopetazo mortal en el abdomen.

"Fue Luchito", dijo el hombre en su agonía. Bogado se convirtió así en el principal sospechoso pero estuvo nueve meses prófugo hasta que cayó en un allanamiento a una casa de Tucumán al 900 de Pérez.

El defensor público Juan Pablo jardín apeló la condena ante un tribunal de segunda instancia. Señaló que Bogado no fue el autor del homicidio y cuestionó los dichos de la principal testigo, una mujer que esperaba el colectivo en la esquina y que conocía tanto a la esposa de la víctima como al acusado. Entre otras objeciones, dijo que no escapó sino que se retiró del barrio "por miedo y por temor tanto de su vida como de su familia".

El fiscal Florentino Malaponte defendió las pruebas debatidas en el juicio. Los camaristas Georgina Depetris, Alfredo Ivaldi Artacho y José Luis Mascali finalmente respaldaron los argumentos de la acusación y días atrás confirmaron el fallo. Señalaron que la principal testigo es una mujer que estaba embarazada y que hizo todo lo que estaba a su alcance para auxiliar a la víctima. Esta persona "no sólo ubica a Bogado en la escena del crimen sino que también lo sindica como el autor de los disparos mortales".

La testigo

La mujer dijo que alrededor de las 23.30 estaba esperando el colectivo 122, que vio llegar a Roberto a esa esquina y que un joven que llevaba un buzo con la capucha puesta lo estaba esperando detrás de un árbol. Al verlo llegar y sin mediar palabras le disparó, pateó la moto para que cayera al piso y luego escapó corriendo. Ella lo identificó como "Luchito", a quien conocía del barrio.

Para el tribunal, a ésto se suma el dato de que el acusado estuvo antes y después del hecho en la casa de Noelia. Antes, para advertirle que la víctima corría peligro. Después, para una nueva amenaza: según contó la mujer, le pateó la puerta y con un arma le dijo que "si lo denunciaba la iba a matar a ella y a su hijo y que sabía que ella se quedaba sola en la noche". La hermana de la víctima también reveló que Bogado solía pasar frente a su casa y tirar "cortes" con la moto mientras gritaba "cuidado con el Orejón", en referencia a su hijo mayor.

Los camaristas consideraron que las pruebas son válidas y la pena es correcta. Al confirmarla tuvieron en cuenta "las intimidaciones previas y posteriores al hecho", la "nocturnidad", que el agresor aguardara a la víctima escondido detrás de un árbol y que se aprovechara de su vulnerabilidad e indefensión.

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