Policiales

Condenado por una violación en el parque Alem

El agresor siguió y atacó a una mujer de 27 años que había salido de un boliche. Lo atraparon. Admitió ser responsable en un juicio abreviado.

Lunes 31 de Diciembre de 2018

Un hombre de 30 años fue condenado a pasar ocho años en prisión luego de aceptar su responsabilidad en un juicio de trámite abreviado como autor de un robo y del abuso sexual agravado con acceso carnal contra una joven, a la que sometió en el Parque Alem en abril de 2016, cuando la víctima salía de una fiesta en un boliche de la zona. Al momento del ataque, el acusado transitaba en libertad una causa por un robo en 2015.


El principal hecho por el cual el acusado deberá cumplir prisión efectiva ocurrieron en pleno parque Alem, a las tres de la madrugada del 23 de abril de 2016 cuando la víctima fue sorprendida al salir de un boliche ubicado sobre avenida Colombres.

Según las pruebas y el fiel testimonio de la víctima acopiados en una investigación que encabezó la fiscal Alejandra Raigal, de delitos contra la Integridad Sexual del Ministerio Público de la Acusación (MPA), todos de desencadenó cuando la chica, entonces de 27 años, caminaba sola por la costanera hacia el sur y en dirección al club Rosario Central.

De repente observó que detrás suyo caminaba un hombre. Y mientras se acercaba a una calesita ubicada en el predio, se le aproximó cada vez más, por lo que ella optó por preguntarle si "faltaba mucho para llegar a Central". El agresor le dijo que quedaba ingresando al Parque Alem. La joven intuyó las intenciones del hombre y apuró el paso por la vereda lateral del espacio verde.

En ese momento el imputado se le abalanzó y le dio un puñetazo en el parietal izquierdo, provocándole una herida sangrante. Luego la zamarreó para al interior del parque mientras hacía explícitas sus intenciones. El abusador se bajó los pantalones y ordenó que le practicara sexo oral, pero la víctima se negó una y otra vez. Entonces la volvió a golpear en la cara, le puso un cinto en el cuello y le ordenó que se sacara la ropa. Sometida y aterrada, se quitó una calza que llevaba puesta y la bombacha. De espaldas y con las rodillas clavadas en el pasto, fue violada. El agresor no usó preservativo.

La pesadilla duró entre 20 y 30 minutos, y aunque ella le rogaba que la soltara y le ofrecía dinero y su teléfono, él tiró todo al piso y respondió que sólo quería tener sexo mientras la manoseaba y la amenazaba de muerte. Ante el riesgo de que se frustrara su objetivo por la presencia de un patrullero que dejó ver sus luces entre los árboles, el violador le pidió a su víctima que si se acercaban los policías dijera "que era una puta, así se iban".

A pesar del riesgo, la chica vio que un policía merodeaba la zona y rompió en llanto. Fue en ese instante en el que cesó ese inmenso sufrimiento. Una mujer policía que advirtió la aberrante escena se acercó al lugar y junto a otro uniformado redujeron detuvieron y detuvieron al agresor en medio del sollozo de la víctima.

El pasado

No era el único antecedente que tenía el violador. Catorce meses antes el fiscal de la unidad de Investigación y Juicio Fernando Dalmau lo había llevado a audiencia imputativa por dos hechos de robo. El primero ocurrido el 20 de enero del 2015 a las 5 en una vivienda de Palestina 800, cuando el ahora condenado ingresó a la vivienda y sustrajo una mochila.

La víctima lo detectó dentro de la vivienda y lo puso en fuga con un par de gritos. En su carrera, ingresó a otra vivienda de Agrelo al 2900, donde su dueña exaltada por los ladridos de un perro pudo accionar una alarma comunitaria. El ladrón con los policías pisándole fue detenido sobre calle Eudoro Carrasco, frente al destacamento policial 23 del balneario La Florida. Por eso hecho quedó en prisión preventiva, pero morigerada en domiciliaria. Mientras transitaba ese proceso en libertad, cometió el abuso en el Parque Alem.

Hace poco más de un mes el acusado decidió aceptar su responsabilidad en las dos carpetas judiciales en su contra. Por eso los fiscales fiscales Raigal y Dalmau elaboraron el escrito acusatorio con el pedido de juicio abreviado y el pedido de pena, el cual se debatió en una audiencia celebrada en el Centro de Justicia Penal (CJP).

En esa instancia los titulares de la acusación esgrimieron una abultada carga probatoria incriminante, entre las que figuraron un estudio de ADN al acusado con resultado positivo al ser cotejadas con prendas y muestras tomadas a la víctima del abuso, informes médicos y psicológicos, acta policial, historia clínica de su ingreso al Hospital Alberdi el día del hecho, el testimonio de los policías que detuvo al agresor, y evidencias concretas sobre el caso de robo.

Con acuerdo de la joven abusada, el 21 de noviembre pasado la jueza de primera instancia Silvia Castelli resolvió homologar el procedimiento abreviado presentado por los fiscales en forma conjunta, aceptado por el imputado y su defensa ejercida por la abogada pública María Eugenia Carbone.

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