Los adicionales dispuestos por el gobierno de Santa Fe para el personal que realiza tareas operativas modificaron de manera significativa la estructura salarial de la Policía provincial y, según un análisis comparativo de haberes, ubican hoy a varias jerarquías por encima de lo que cobran categorías equivalentes de la Policía Federal Argentina (PFA) y Gendarmería Nacional.
Con el nuevo esquema, un inspector promedio de la Policía de Santa Fe -sumando sueldo de bolsillo, suplemento por tareas operativas y adicional por conducción de patrulleros- puede superar los $ 2,25 millones mensuales; un subinspector con antigüedad ronda los $ 2,18 millones, mientras que un suboficial promedio se acerca a $ 1,9 millones.
Esos montos resultan superiores a los registrados en enero de 2026 para la PFA: un suboficial mayor percibía $ 1.711.185, un sargento $ 1.168.762 y un cabo $ 965.919. En Gendarmería, escalas comparables se ubicaban entre $783.112 (gendarme) y $ 1.533.000 (suboficial mayor).
Una respuesta política a reclamos de la Policía
La mejora salarial se inscribe en un plan integral para las fuerzas de seguridad presentado por el Ministerio de Justicia y Seguridad la semana pasada, orientado a atender demandas de larga data por mejores ingresos, respaldo psicológico y condiciones de descanso.
El ministro Pablo Cococcioni sostuvo que la provincia avanzó “sin escatimar recursos”, en un gesto que busca diferenciar a Santa Fe de otras jurisdicciones donde los reclamos policiales derivaron en conflictos abiertos.
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En términos concretos, la provincia creó un plus por tareas de calle para personal operativo en Rosario y otras ciudades clave, y un adicional específico para conductores de patrulleros. También elevó la Tarjeta Alimentaria Policial, aumentó el pago de la hora OSPE y actualizó los adicionales por riesgo.
El paquete no fue solo económico. La provincia lanzó una cobertura integral de salud mental sin costo para los policías y sus familias, con atención profesional y provisión de medicamentos, y reforzó equipos de asistencia ante situaciones de crisis y estrés laboral.
En paralelo, el gobierno garantizó alojamiento gratuito en Rosario y Santa Fe para efectivos de otras localidades y anunció un futuro programa de apoyo al alquiler en destino, con el argumento de reducir traslados extensos y fatiga operativa. También se amplió el transporte gratuito, duplicando la cantidad de colectivos para el traslado del personal.
El contraste con Nación
Este esquema contrasta con lo ocurrido la semana pasada en Buenos Aires, cuando un suboficial de la Policía Federal se encadenó armado a las rejas de Casa Rosada para reclamar una mejora salarial y denunciar presunta corrupción interna.
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El agente afirmó públicamente que su ingreso rondaba los $ 700.000, cuestionó condiciones laborales y habló de problemas de salud y desgaste dentro de la fuerza. El episodio terminó con intervención médica y traslado a Asuntos Internos, pero dejó expuesto un malestar persistente en la PFA.
Mientras ese conflicto exhibía tensiones abiertas a nivel nacional, Santa Fe avanzaba con una combinación de aumentos salariales y políticas de cuidado laboral para su policía.