El mismo relato con detalle de cifras y nombres que sacudió a la policía
rosarina el 24 de febrero cuando el oficial Juan José Raffo describió la mecánica de recaudación
ilegal en la fuerza volvió a sonar ayer, en otro ámbito: el juzgado donde se investigan las cajas
negras de la policía. Allí ratificó en todos sus términos su denuncia al brindar declaración
informativa por casi tres horas ante el juez de Instrucción Osvaldo Barbero.
La última novedad de la causa tiene que ver con un pedido de pericia sobre
municiones, granadas y armas de fuego en condición irregular en los allanamientos a viviendas
particulares de altos jefes policiales mencionados en la denuncia.
Los abogados de Raffo pidieron que esas armas y balas sean examinadas, para
definir si tienen relación con los tiros efectuados el 2 de marzo a la casa del oficial, de donde
se levantaron proyectiles calibre 9 milímetros usados en el ataque.
En su declaración judicial, el oficial en disponibilidad reiteró lo que había
denunciado ante la policía y aportó nuevos datos.
"Me llevo la impresión de que el juez quiere ir hasta el fondo sobre esto. Pero
creo que el aparato policial está tan comprometido que difícilmente lo haga sin presiones", señaló
Raffo.
Raffo declaró durante casi tres horas y respondió preguntas sobre cómo obtuvo
esos datos y cómo había sido su desempeño en la Inspección de Zona 3, donde era secretario.
En su denuncia, el oficial precisó cómo recaudan comisarías comprendidas en ese
área en concepto de juego clandestino, adivinos y desarmaderos. Brindó montos y nombres de
superiores a los que acusó de estar involucrados y refirió conocer esa mecánica por haber sido
invitado a participar de la estructura de recaudación. Detalló que las comisarías recaudan entre
400 y 3 mil pesos por mes que suben en sobres hasta la cúpula de la Unidad Regional, donde era
secretario.
Un mes más tarde, las casas algunos oficiales mencionados en la denuncia fueron
allanadas. En la vivienda de un alto jefe policial que hoy se encuentra de licencia se secuestraron
una carabina con la numeración limada y dos granadas, según indicaron fuentes policiales. Por el
hallazgo se iniciaron actuaciones, aunque el oficial no fue implicado. En la casa de otro efectivo
se encontró otra arma.
En una tercera vivienda se hallaron 400 municiones calibre 9 milímetros y 11.25,
por lo que la Dirección de Asuntos Internos le dio intervención al juez Luis María Caterina quien
investiga si ese material en la casa de un policía configura o no el delito de acopio de
municiones.