Con una diferencia de apenas diez minutos, dos modestas estaciones de servicios de General Lagos
ubicadas a sólo cuatro cuadras de distancia fueron asaltadas el sábado al atardecer, en ambos casos
por ladrones que se desplazaban en moto y que se llevaron, en total, unos 700 pesos.
El raíd entre surtidores comenzó a las 20.20 del sábado cuando dos
jóvenes que “no pasaban los 30 años” irrumpieron en un galpón situado en la ochava de
San Martín y San José, en el límite sur de la ciudad. Allí funcionan un lavadero y gomería con
entrada por las dos calles, donde además hay tres surtidores de gasoil y de nafta. El dueño, Juan
Carlos Rojo, contó que a esa hora estaba por cerrar cuando un muchacho robusto que asomó por la
ventana de su oficina le preguntó si tenía combustible. En una “moto cross”, observó el
comerciante, lo aguardaba otro joven más delgado.
“Abrió la ventana y me encañonó con un revólver. Me pidió plata y
le di la billetera”, contó ayer Rojo, quien atiende el lugar junto a un empleado. Enseguida
entró el otro ladrón y comenzó a registrar el lugar. “Querían más dinero. Les dije que tenían
la recaudación del día y les pedí que me dejaran los documentos. Se querían llevar las llaves de
los camiones que estaban en el taller pero también me las devolvieron. Y no me golpearon, así que
dentro de todo se portaron bien”, bromeó.
Sin tono. Los asaltantes se llevaron la billetera con 300 a 350 pesos en
cambio y un handy. Antes de partir desconectaron el teléfono fijo. Luego arrojaron el aparato en un
campo, cuando escaparon por la última calle del pueblo en dirección a la autopista a Buenos Aires.
Sin embargo, el comerciante observó que no llegaron a la ruta: recorrieron sólo una cuadra y
doblaron por otra calle del pueblo en dirección al norte.
“Sacaron el revólver dos veces, pero yo me lo tomé relativamente
con tranquilidad”, relató. Rojo luego fue corriendo a denunciar el episodio a la
subcomisaría 13ª, situada a sólo 150 metros del local. Cuando salía, confluyó con el empleado de
otra estación de servicios de San Martín al 400, que al igual que la suya no lleva identificación
porque trabaja con varias marcas comerciales.
En esa estación situada frente a una plaza que bordea las vías (que ayer
estaba cerrada), dos motociclistas pasaron a las 8.30 y se alzaron entre 300 y 400 pesos en
un robo idéntico, por lo que la policía presume que se trató de un mismo par de asaltantes con
especial atracción por los surtidores.





























