Ayer comenzó en Rosario el primer juicio oral regido por el nuevo Código
Procesal Penal de Santa Fe. La expectativa se centraba menos en la dimensión del suceso que se
juzgaba sino en las modificaciones de fondo del sistema de enjuiciamiento que implica, en
principio, la declinación del juicio escrito para los delitos cometidos en la provincia.
A partir de las 8.30 de ayer, comenzó a ventilarse en el tribunal un caso que la
defensa esgrimió como trágico resultado de violencia de género. Marta Dolores Agüero llegó al
juicio tras haber sido procesada por el homicidio de su pareja, Jorge Antonio Rivero, de 31 años,
el 2 de febrero de 2008.
Aguero tiene 31 años y en su barrio la conocen como Chichilo. Se ganaba la vida
como cartonera. No pudo completar la escuela primaria y tiene prontuario por un delito no
precisado. Tiene un hijo de ocho años y, un mes antes del violento suceso, había comprado con su
pareja la casa de pasillo de Gálvez al 4300, que se había construido sobre un terreno fiscal.
Antes del juicio oral, ante al juez de Instrucción Jorge Eldo Juárez había
señalado que sufría maltratos y golpizas de Rivero —un ex recluso de la cárcel de
Coronda— pero que nunca lo había denunciado porque el hombre la "había amenazado con matar a
su hijo". Ayer hizo silencio por sugerencia de los defensores oficiales Emilio Delaux y Héctor
Ceconi.
La audiencia fue presidida por la jueza de Sentencia Carina Lurati en un
tribunal que integraban además sus pares Antonio Ramos y Julio García. Comenzó con la lectura de la
acusación a cargo de las fiscales Cristina Rubiolo y Adriana Camporini. Según su dictamen, Rivero
murió luego de que la mujer lo atacara con el pico de una botella de cerveza. El hombre sufrió un
corte en el cuello y falleció en el Heca.
La fiscal Camporini encuadró el caso como homicidio simple. "Es un hecho
intencional en el que no existen atenuantes", sostuvo. El defensor Héctor Ceconi rechazó la
acusación y anunció que los argumentos defensivos los diría en el alegato.
Entonces, el secretario del tribunal leyó la declaración de Agüero que brindó al
juez Juárez. Sostuvo que la madrugada del 2 de febrero de 2008 discutió con su pareja a raíz de que
el cuñado había ido a bailar al boliche Mogambo y les había dejado a sus hijos para que los
cuidaran. La gresca fue en aumento. "El rompió el pico de una botella. Entonces yo agarré al bebé
(el hijo de su familiar) y le dije que me iba a ir a la casa de mi mamá. Me respondió «si te vas te
voy a dejar el ojo en compota». Entonces se me abalanzó y se clavó el pico de botella", le explicó
la mujer al magistrado. En la casa, los efectivos de la comisaría 13ª hallaron otro pico de una
botella de cerveza. Aguero señaló que no sabía que estuviera allí.
La mujer se fue a la casa de una amiga y se enteró de que Rivero había
fallecido. Dos días después, se presentó en los Tribunales y quedó detenida. Ayer desfilaron ante
el tribunal los policías y peritos que intervinieron en el caso. El oficial ayudante Leonardo
Barrera relató que estaba cumpliendo un servicio adicional en Mogambo y acudió a la casa de Gálvez
al 4300 luego de que se enterara de lo que había ocurrido. Cuando llegó, Rivero agonizaba.
Dispuso el traslado del hombre al Heca y llevó a la pareja que auxilió a Rivero
a la seccional 13ª para que preste declaración. A su vez, el subcomisario Jorge Zapatero, subjefe
de Rastros —de la sección Criminalística— sostuvo que una de las huellas halladas en el
pico de botella pertenece al dedo índice derecho de Aguero.