Policiales

Advierten inacción judicial y policial en denuncia por apremios

La presentó un expolicía de la División Judiciales a fines de enero por los golpes y amenazas sufridos por su hijo en la seccional 15ª

Sábado 24 de Febrero de 2018

"Tengo 54 años y ya estoy jugado, pero que no me toquen mi sangre porque voy a traspasar paredes. Se lo digo al gobierno, a los que están de turno, a los que no. Quiero que esto se esclarezca y punto". Américo Pretti es un ex policía con 33 años de trayectoria que trabajó en la disuelta Brigada de la División Judiciales y tuvo un rol preponderante en la investigación de la causa de Los Monos. Hace 20 días a uno de sus hijos lo llevaron detenido por supuestos ruidos molestos y lo golpearon salvajemente en la comisaría 15ª. En la seccional de zona sur le dijeron que estaba allí porque su padre era "un caga vigilante", en alusión al trabajo que Pretti desplegó en la fuerza y del cual surgieron hechos de connivencia entre policías e integrantes del clan de barrio Las Flores.

Desde que Jonatan Damián Pretti expuso lo que le ocurrió en una nota que publicó La Capital el 30 de enero pasado, donde contó que fue salvajemente golpeado en la comisaría 15ª luego de ser detenido el domingo 28 de enero al salir de una vivienda donde había festejado su cumpleaños (ver aparte), su padre Américo y su hermano Alejandro hicieron el recorrido como cualquier vecino para denunciar el grave caso de apremios ilegales. Pero hasta ayer no habían recibido la respuesta que buscan y ahora denuncian la inacción de la Justicia y de la Dirección de Asuntos Internos de la policía.

No declaró en el juicio

Según manifestaron, ni en la Dirección de Asuntos Internos ni en la Fiscalía de Violencia Institucional del Ministerio Público de la Acusación (MPA) les supieron decir el estado de la investigación administrativa y judicial. En esta última repartición le indicaron que si no iba con un abogado defensor (por la causa que se le inició al hijo), no le podían decir nada.

Toda la situación que atravesó la familia Pretti, que sufrió un antecedente casi calcado en 2013 con un hermano de Jonatan también detenido y golpeado "sin motivos", llevó a Américo a desistir de declarar el martes 14 de febrero en el juicio oral y público contra Los Monos, donde fue requerido por su rol en la Brigada Operativa de Judiciales, que colaboró con el juez Juan Carlos Vienna, instructor de la causa.

"Fuimos el viernes a Fiscalía. Allí después de un rato nos atendió el fiscal Matías Edery que nos derivó a la Fiscalía de Violencia Institucional con Damián Cimino. Pero nadie nos dijo nada, ni siquiera cómo estaba la investigación de mi hijo. Lo único que remarcaron es que tenía que poner un abogado defensor por la denuncia cruzada que hicieron los policías", narró Américo indignado por lo que considera un hecho grave de violencia institucional.

¿Un vuelto?

El hombre esperó un tiempo prudencial, pero dice que vuelve a recurrir a los medios porque no encuentra las respuestas, como sucede a diario con ciudadanos que tropiezan con la burocracia judicial. Mientras tanto, se angustia por Jonatan, que a raíz de lo ocurrido entró en un estado de depresión.

"Me preocupa que no se investigue. El gobierno, la Fiscalía, todos se hacen los distraídos. Quiero que se esclarezca, voy a ir hasta las últimas consecuencias. Trabajé 33 años en la policía y nunca tuve problemas con nadie, por eso me retiré con honores. Mi hijo tiene una familia y tres hijos, está conviviendo con una causa, tiene pesadillas, está deprimido, desempleado y cuando estaba a punto de conseguir trabajo le pasa ésto", se enfurece Américo.

Al momento de buscar explicaciones, Pretti olfatea "algo raro", que no es casual y estaría ligado a su desempeño como policía. "No se entiende si es un vuelto que me pasan a nivel policial o de la provincia. Los fiscales te cierran las puertas, cuando en realidad se deben a la gente. ¿Por qué tengo que poner un abogado si mi hijo no es ningún delincuente? En su vida entró a una comisaría".

Pretti se muestra como una persona respetuosa de las instituciones y de los pasos a seguir, pero no puede controlar la bronca, se enceguece y advierte. "Si no investiga la provincia o la Justicia voy a buscar a los que le hicieron eso (a su hijo), sin locuras, pero para aclarar las cosas. Voy a recurrir al presidente de la Nación, le voy a comentar lo que está pasando en la provincia de Santa Fe, estoy muy indignado. Si ésto pasaba a mayores y a mi hijo lo golpeaban mal ¿qué tengo que hacer, agarrar un arma? Estamos en democracia", razona y se calma.

Alejandro, otro hijo de Pretti que sufrió junto a un amigo una situación casi calcada en 2013 en la comisaría 11ª, en la cual batallaron hasta ser sobreseidos, sostuvo que si vieran algún resultado en la investigación de su hermano no recurrirían a exponerlo públicamente.

"Esto pasó hace ya 20 días y no se sabe si tomaron medidas administrativas o preventivas. Los mismos policías que le pegaron a mi hermano siguen trabajando y le pueden pegar a cualquiera. La Fiscalía de Violencia Institucional no hace nada. Lo que dijo el nuevo jefe de policía (Marcelo Villanúa) de que se van a respetar los derechos humanos cae en saco roto. Los de mi hermano nunca se respetaron", recalcó Alejandro.

Responsable

Mientras su padre prometía llegar hasta las últimas consecuencias, Alejandro trataba de analizar el contexto. "Éste no es el único caso. Hay gente que calla por miedo. Le llevan a los hijos que están tomando una gaseosa en la esquina como sospechosos y lo fajan por portación de cara. Pero no hablan por una cuestión cultural. Pero ésto no es casual, a mi me pasó lo mismo".

Américo no se puede sacar de la cabeza que hay algo en su contra. "Me siento responsable, por hacer las cosas bien y haber trabajado para la provincia. Por eso digo que esto es una represalia de la yerba mala que queda en la policía. Cuando yo investigaba a los narcos sabíamos que había un montón de policías que estaban en la vereda de enfrente, enriquecidos. No lo puedo ver de otra manera".

Finalmente descartó tener alguna intencionalidad política. "Podría haber hablado con mucha gente, pero no lo hice. Tengo 54 años y ya estoy jugado, pero que no me toquen mi sangre porque voy a traspasar paredes. Se lo digo al gobierno, a los que están de turno, a los que no. Quiero que esto se esclarezca y punto".

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