Dicen que la historia pone a cada uno en el lugar que se merece. Pero nadie dice qué sucede con aquellos que mientras viven ya son historia, que se agrandan reinventándose, superándose a sí mismos. Y Roger Federer es eso hoy: la historia viva, reinventada, mejorada del tenis. Federer lo hizo de nuevo. Otra vez a los 35 años. Ahora en el Masters 1000 de Miami, le ganó una nueva final a quien era su kryptonita, Rafael Nadal, por 6/3 y 6/4. Sobre todo, con un dominio abrumador desde lo mental, corrigiendo cada error a cada paso, sin decaer nunca en la búsqueda y ayudado por ese revés a una mano fantástico que le permite volar como nunca. Roger Federer se llevó los tres títulos más importantes en lo que va del año: el abierto de Australia y los Masters 1000 de Indian Wells y Miami, cuando habían pasado seis meses sin que pudiese pisar una cancha por una lesión en la rodilla. Que hable la historia entonces y que explique esto que por ahora hasta se les complica a los manuales.


























