No es una película de superhéroes pero podría hacerse una versión más mundana y realista con Gaspar Servio como protagonista. Tampoco hace falta acercarse al cine. Las escenas se pueden ver cada fin de semana cada vez que Central entra en acción. En la generalidad periodística, el uno canalla suele figurar en la tapa del diario del día siguiente al partido. Y hay dos motivos para que suceda esto: o tuvo inconmensurables atajadas que salvaron al equipo o cometió algún yerro tan grande como el arco. Como el libro, elige tu propia aventura.
Aquella serie de Copa Argentina ante Sol de Mayo, agigantando su figura en la tanda de penales; la gran actuación con dos goles ante Arsenal, entre otros, que hicieron que la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS) lo distinguiera como el arquero más goleador de 2022 en el fútbol mundial con cuatro tantos; y las muy buenas labores ante Godoy Cruz o Central Córdoba en Santiago del Estero; fueron sólo algunas de las actuaciones más destacadas de Servio defendiendo la camiseta auriazul el año pasado.
Existe una particularidad. Ninguno de estos destaques fue consecutivo al otro. Eso determina la inconsistencia del uno, situación que seguramente debe trabajar diariamente para encontrar un punto medio entre este subibaja futbolístico. Claro que también mucho tiene que ver con su personalidad. Quienes lo conocen desde sus inicios lo catalogan como un arquero “con mucho temperamento”. No es casualidad que Diego Armando Maradona lo haya apreciado tanto cuando coincidieron en Dorados de Sinaloa. “El primer día que nos vimos, me dijo: «Yo tengo un hermano que fue tu papá en Banfield, que es (Matías) Almeyda. Si él te quiere, yo te quiero, vos vas a ser mi capitán». Fue una locura”, contó Servio sobre el encuentro con Diego. Si el Diez lo quería, es porque tenía algo especial, y seguramente Gaspar lo tenga.
Pero es esa misma personalidad la que por momentos lo eleva y luego lo deja en el suelo. Es un arquero rápido de reflejos, elastizado y muy fuerte en el mano a mano. Pero peca de exceso de confianza. Cuando el partido se lo pide, responde. Cuando el partido no se lo pide, se manda alguna macana que termina costando carísimo.
El mejor ejemplo de esta ciclotímia fue el debut ante Argentinos Juniors. El primer tiempo fue un carnaval de errores en el que lo terminó salvando el VAR. Primero un tiro libre que desemboca en un control en el área, Servio no pudo cortar un pase delante de sus narices y Luciano Sánchez anotó, pero fue offside. A los 44 minutos, Thiago Nuss se le escapó a Carlos Quintana por derecha, hizo pasar a Facundo Mallo, sacó un centro defectuoso a las manos del arquero canalla, que no pudo controlar la redonda y se la dejó servida a Gabriel Ávalos para marcar. Otra vez fuera de juego y aquí no ha pasado nada, aunque los murmullos en la tribuna se tornaban cada vez más ruidosos.
En el segundo tiempo hubo cambio de arquero. Entró Servio, salió Servio. O mejor dicho, hubo enroque de versiones. Las dudas de la primera etapa le dieron paso a un puñado de atajadas en el complemento para que el golero encuadre y cuelgue en su habitación. Entre algunas claras le sacó un zapatazo a Francisco González Metilli y otras a quemarropa a Gastón Verón, que lo transformaron en el sostén material de la victoria ante el bicho.
Primera excursión canalla: ante Tigre en Victoria. Cotejo chivo, Central se plantó y sorprendió con el cabezazo de Juan Cruz Komar a los 14 minutos: 1-0 en el Dellagiovanna. Dos minutos después, sin que los de Russo asimilaran la alegría parcial, llegó el empate del matador con el primer regalo de la noche. Blondel ejecutó un centro desde la derecha, Servio calculó mal la salida, se molestó con Facundo Mallo y Mateo Retegui hizo lo que mejor sabe: 1-1. No fue todo. Ya en la parte final, tiro libre de Lucas Menossi, remate livianito y fácil de contener, Servio hizo la contraria y le dio en bandeja el 2-1 a Facundo Colidio. En el medio hubo buenas intervenciones del arquero, nuevamente alternando entre cielo e infierno. Central lo terminó empatando en la última y los infantiles errores se vieron levemente anestesiados.
Llegó Arsenal a Arroyito y fue victoria canalla por 2-1, en un duelo signado por expulsiones. Servio no tuvo nada que hacer en el gol visitante y le tapó una pelota muy complicada a Adrián Sporle en el primer tiempo, redondeando una actuación aceptable cada vez que lo llamaron a entrar en juego. Esta vez no hubo fisuras.
La Fortaleza esperaba la canallada, pero nunca llegó. Después de un inicio trabado, cortado y poco jugado, Lanús afiló sus armas en el complemento y goleó 3-0 a un Central sin reacción. En la apertura del marcador, a cargo de Franco Troyansky, no hubo responsabilidad del uno, sí de la defensa, que se durmió y dejó definir al delantero a su gusto. En cambio, en el segundo tanto, Servio pegó el grito y salió lejos, la despejó cortita y le quedó a un inspirado Pepo de la Vega para ampliar distancias. En el tercero también quedó la impresión que pudo haber hecho más. Más allá de que fueron yerros del golero, por decantación, la situación parecía juzgada de antemano. Lanús fue superior y mereció los tres puntos, con o sin errores de Servio.
La defensa tampoco muestra garantías de ningún tipo. Damián Martínez deja huecos en su sector que tiene que llenar Komar, que tampoco da seguridad (a pesar que había levantado en el inicio), Mallo hace lo que puede, su coequiper Quintana no estuvo en Lanús, Lucas Rodríguez la pasó mal por su sector. Un contexto de inseguridades que se contagia entre todos, no hay un sólo responsable.
Yendo a lo numérico, Central consiguió 7 puntos de 12, una cifra más que valorable, teniendo en cuenta los acotados tiempos de armado de plantel que tuvo Russo. Pero el canalla debe mejorar, porque a medida que el tiempo pasa, las excusas se achican.
La oportunidad ante Godoy Cruz es inmejorable para recuperar buenas sensaciones, sobre todo desde la entrega, la actitud, que “no se negocia”, como suele repetir el DT. Y para Servio será la chance de reivindicarse en casa. Salvo que Russo meta un volantazo y le quite la titularidad (difícil). Hoy es el arquero de Central, con errores indefendibles y aciertos salvadores, que conviven partido a partido. Por lo pronto se viene nueva película. Servio versus Servio: volúmen 5, capítulo Godoy Cruz. Que el bien triunfe.
De dejar el club, a ser el titular
El mercado de pases canalla tuvo un capítulo extraño que involucró a Servio. Es que el arquero anunció en sus redes sociales que dejaba la institución: “Gracias Central por haberme dado la oportunidad de vestir y defender estos colores”, expresó. Horas después resolvió un nuevo vínculo y se terminó quedando en Arroyito para ser el titular.
Para Ovación, Servio promedió 5,25 puntos entre las cuatros presentaciones de Central en lo que va de la Liga Profesional. Ante Argentinos fue 7,50, con Tigre sacó 4, frente a Arsenal obtuvo 6 y ante Lanús un 3,50. Números tan disímiles como sus actuaciones.