Arnya Sabalenka cerró el Masters 1000 de tenis de Miami de manera fantástica. Es que la bielorrusa no solo se quedó con el título sino que culminó su participación sin ceder un set. El triunfo de la número uno del mundo en la final sobre la local Jessica Pegula, cuarta en el ranking, fue por 7/5 y 6/2.
Eso sí, la celebración de Sabalenka fue sin banderas de su país en el estadio. Los encargados de seguridad del estadio retiraron unas pocas que estaban en poder de los hinchas.
Los seguidores de Sabalenka comenzaron a flamear banderas con los colores de Bielorrusia luego de que Sabalenka obtuviera un punto. De inmediato, la seguridad se llevó las banderas y hubo una advertencia al público de que no podían exhibirse.
Esta medida drástica responde a la prohibición de la WTA de que las tenistas representen a Rusia y Bielorrusia, por la invasión a Ucrania y, en consecuencia, el impedimento de que se exhiban estandartes de esas naciones.
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Para la tenista bielorrusa fue su primera consagración en el torneo de Miami. Su mejor actuación hasta el momento había sio la clasificación a los cuartos de final de dos ediciones, las de 2021 y 2023.
Esta fue su séptimas final de sus últimos 11 torneos, sobresaliendo las victorias conseguidas en las definiciones del Masters 1000 de Cincinatti y el Abierto de los Estados Unidos. Las dos últimas finales habían sido con derrota: el Abierto de Australia y el Masters 1000 de Indian Wells.
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Su única coronación en el año había sido en el WTA 5000 de Brisbane.
La victoria de Sabalenka ratificó el historial favorable que tiene con Pegula. Le ganó 7 de los 9 enfrentamientos entre sí.
Para Pegola fue una exigencia grande este último tramo del Maters de 1000. Es que en los tres partidos anteriores previo a la final debió definirlos en el tercer set, todos en el tie break.
La final entre Djokovic y Mensik
El serbio Novak Djokovic (5º del ranking) buscará este domingo el séptimo título en Miami frente al joven checo Jakub Mensik (54º), de 19 años. Y de paso la conquista número 100 en un Masters 1000.
Mensik aseguró que su clasificación a la final se debió en buena medida a la visita sorpresiva que recibió en el vestuario antes del partido de semifinales: Lionel Messi.
"Le di la mano a Messi en el vestuario y no me lavé las manos antes de entrar a la cancha. Probablemente, esa fue la clave para mí hoy (de la victoria sobre el local Taylor Fritz)", contó el checo.
Lo cierto es que Messi también se acercó, junto a su familia, a saludar a Djokovic antes de su compromiso de semifinales frente al búlgaro Grigor Dimitrov.